SNTE-32:SU TRANSICIÓN DEMOCRÁTICA.
Wenceslao Vargas Márquez.
Publicado en el diario POLÍTICA de Xalapa, Ver., el viernes 6 de abril de 2001.

La Sección 32 del SNTE ha vivido más de 30 años de cacicazgo y no hay para cuando acabe.

Los años 1990-96 en los que la Sección 32 estuvo dirigida por la Expresión Institucional fueron de una avance democrático indiscutible y ese avance se vio interumpido cuando en diciembre de 1996 Humberto Dávila Esquivel y Vanguardia Revolucionaria movieron mar, tierra y cielos para sacar del gobierno seccional de la 32 a los institucionales veracruzanos. El avance en los procedimientos de elección democráticos que yo califico de indiscutibles son los siguientes:

En el congreso de diciembre de 1990 se comenzaron a elegir los secretarios de los niveles educativos (secundarias, CBTis, Preescolar, etc) y a los secretarios de organización de las 9 regiones geográficas en que se divide el estado, por voto directo y secreto, por grupos de compañeros que estuviesen involucrados en el proceso. Es decir se juntaban todos los de Coatzacoalcos y elegían a un representante. Se reunían todos los de Escuelas Secundarias Técnicas y elegían a su secretario de Trabajo y Conflictos.

Hasta antes de esto la planilla entera de la Seción 32 la redactaban Alfonso Arroyo Flores (+) y después el líder moral Juan Callejas.

En 1992 se reformaron los estatutos para esablecer como reglamentarios el voto secreto y la representación proporcional de manera que los perdedores en los comicios sindicales tuviesen también la oportunidad de acceder a cargos de gobierno sindical.

Hasta antes de 1990 el voto delegacional era a mano alzada y fotografiado, además de que los perdedores delegacionales perdían todo:

1.- Perdían las elecciones,

2.- Perdían la adscripción a su escuela y

3.- Perdían su empleo, como ocurre de nuevo hoy en los años 2000-2001 en que se ha perseguido a muchos compañeros de la expresión institucional que, según famosa frase, todavía ‘andan chuecos’.

Este proceso de avances democráticos obligó a que la calificación de las elecciones internas ya no las hicieran los Comités Ejecutivos que convocan a las elecciones, sino que se creó un Comité Seccional Electoral y un Comité Nacional Electoral ante los cuales, en caso de inconformidad, se presentan un inconforme y un representante del Comité Ejecutivo en cuestión para que el Comité Electoral actúe como juez ante esas dos partes y resuelva la inconformidad.

En el ámbito administrativo se creó la Contraloría encargada de vigilar a los Secretarios de Finanzas. Si la Contraloría seccional y el Comité Seccional Electoral han funcionado o no es algo a discutir y a mejorar, pero no debemos desaparecerlos.

Como consecuencia de este proceso de avances impulsado por la Expresión Institucional nacional y estatal, en diciembre de 1996 se inscribieron por primera vez en la historia de la Sección 32 del SNTE a dos candidatos a la secretaría general seccional, mismos que pasaron al frente de los mil delegados al congreso de elecciones realizado en el auditorio de la Escuela Normal Veracruzana, leyeron su currículum vitae, sus propuestas y su plan de trabajo para que los congresistas eligieran a quien los representaría durante el trienio diciembre de 1996-diciembre de 1999. En este proceso figuraron Guadalupe Velázquez Casanova y Fidel Ordaz Toledo.

En diciembre de 1999, para el trienio 1999-2002, se inscribieron no sólo dos candidatos a la secretaría general sino dos planillas completas. Una de las planillas la encabezó el profr. Miguel Pérez Preza y obtuvo muy pocos votos pero lo importante de ello es la doble inscripción frente al proceso.

Este rápido proceso de adaptación a nuevas normas de convivencia democrática interna echadas a andar en el breve plazo de 6 años culminó (y reventó) en diciembre de 1996 cuando regresó al poder real de la Sección 32 del SNTE el líder moral Juan Callejas y se echó todo a perder pues regresamos al pleistoceno político.

Pero este cacicazgo de más de 30 años debería tener gente pensante para comenzar por iniciativa propia su transformación interna. Deben recordar lo que le pasó al PRI nacional que llegó a los 71. Deben dejar de golpear a sus contrincantes políticos. Deberían preocuparse por impulsar su propia transición antes de que el futuro los alcance.

Cuando en Chimalhuacán, Edo. de México, Guadalupe Buendía, La Loba, empezó a ser prescindible para el gobierno priísta local, desaparecieron los amigos. Hoy está en la cárcel.

El diputado priísta Juan Callejas debe entender el caso de Chimalhuacán, debe aprender la lección de Chimalhuacán. Debe entender esto:

Cuando Chimalhuacán explotó, era demasiado tarde.