SNTE JALISCO
SECCIÓN 47: FIN DE ETAPA
Wenceslao Vargas Márquez.
Publicado en el dario POLÍTICA, de Xalapa, Ver., el miércoles 13 de marzo de 2002.

Hace un año el diario oficial de la República de Cuba, Granma, publicó una carta firmada por un dirigente moral del SNTE en Jalisco:

"A quien corresponda.- Agradezco a todas las personas, amigos (as) e instituciones, al igual que al Gobierno Cubano todas las atenciones recibidas hacia mi persona y con mi gente para poder pasar una estancia agradable en este país que considero también como mío. Por lo tanto, reitero que sin ellos no hubiera podido llegar a realizarme de tal manera al desarrollar el gran trabajo humanitario con el cual me propongo defender tanto mis ideales como los que me he formado al seguir el pensamiento revolucionario del Comandante en Jefe. Así como el idealismo martiano, el cual se puede llevar muy en alto y que con gusto lo porto. Atentamente, Juan Alcalá Espitia, Miembro del MOMPADE en México. Guadalajara, Jal., 14 de Marzo de 2001".

Menos de ocho meses después Alcalá, líder moral del magisterio adscrito a la Sección 47 del SNTE en Jalisco, estaba preso en el penal de Puente Grande. ¿Cómo pudo pasar esto?. Las causas son laborales, políticas y ... ortográficas:

En agosto de 2001, el diario capitalino Reforma anunció a sus suscriptores que "el dirigente [formal] del magisterio en Jalisco, Vicente Alvarez Márquez, dio la bienvenida al ciclo escolar 2001-2002 con un discurso de tres páginas en el que acumuló 72 errores ortográficos". El líder de los maestros de la entidad no atinó ni a escribir bien las siglas del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación: en el escrito se leía "SENTE", en lugar de SNTE, "nesecidades", "veses", "soscial", "a corde" por acorde, "exorto", "sencible", "ofresco", "impresindible". El pupilo de Alcalá haciendo el ridículo con la ortografía mientras alrededor del propio Alcalá se cerraban las pinzas que pocos días después harían terminar su liderazgo moral con un auto de formal prisión.

Por portar un rifle R-15 de uso exclusivo del Ejército, Alcalá Espitia cayó preso a las 8:30 de la mañana del 2 de octubre de 2001 en un retén del Ejército mexicano y conducido a los separos de la PGR. El delito está señalado como grave y no alcanza libertad bajo fianza. Juan Alcalá fue diputado por el PRI. Dirigió la Sección 47 del sindicato de maestros en el periodo 1985-87. Atrás dejó una larga estela de enfrentamientos con autoridades de todo tipo: sindicales, civiles, educativas.

El Informador de Guadalajara el 23 de julio de 1998 ponía en labios de Alcalá comentarios de desprecio hacia la autoridad de Tomás Vázquez Vigil, recién nombrado Secretario General Nacional y jaliscience de la Sección 16. Al ser cuestionado en torno a la posibilidad de que Vázquez Vigil reclame para su sección sindical de origen espacios de mando en la Secretaría de Educación en Jalisco. Categórico, Alcalá dijo que "nosotros no le tenemos miedo a nadie".

Yo no supe de una reacción pública clara del CEN del SNTE a propósito de la aprehensión de Alcalá. La Sección 16 de maestros federales de Jalisco, ajena al liderazgo moral de Alcalá, está gobernada por un profesor estrechamente cercano al Comité Nacional: Juan Díaz de la Torre, quien esperaba línea del CEN para hablar. Cuando la tuvo buscó micrófonos. Dice un diario que Díaz "reconoció que el sindicato no puede permanecer al margen de la detención mencionada, pero tampoco se debe tomarlo como algo preocupante o que dañe a los maestros, máxime si fue un "incidente aislado".

Tres días después de la aprehensión, un diario jalisciense sacaba a la luz uno de los negocios de la dirigencia seccional, vale decir, negocio de Juan Alcalá: "Luego de décadas de operar, La Casa Hotel Magisterial está siendo objeto de cuestionamientos, ya que según versión de algunos profes, ésta dejó de cumplir la función y se ha convertido en el lugar para albergar a los cuates del líder moral Juan Alcalá". Y ya caído el árbol cualquiera lo hace leña: El profesor Armando Romo Loera ratificó a los pocos días la denuncia penal número 23176/01 en contra de Alcalá por agresiones, intento de secuestro y amenazas de muerte. En rueda de prensa, Romo instó a los profesores a que hagan acopio de valor civil y formulen sus denuncias contra el ex diputado. Ya preso el coco cualquiera le pierde el miedo, o algo así escribió una mujer (Sor Juana) hace tres siglos.

Yo, que soy superficial e ignorante, entiendo que el poder omnímodo tiene una sola lógica: la de la incapacidad para la autocrítica y para el cambio. La lógica de mejor perder el poder que compartirlo:

Después de la Independencia de los Estados Unidos y del huracán napoleónico algunos asesores le recomendaron a Carlos IV y Fernando VII que liberara las colonias españolas y colocara a un infante a la cabeza de cada una de ellas al cabo que parientes e infantes había muchos y estaban ociosos, es decir que dirigiera desde adentro el cambio formando una federación. Fernando se negó y lo perdió todo o casi todo.

El PRI (exterminador de sus críticos internos) no fue capaz de transformarse y perdió la presidencia de la República. Carlos Jonguitud fue incapaz de absorber el desafío representado por la CNTE en 1989 pues estaba rígido en su SNTE monolítico. Porfirio Díaz gobernó su mundo de cristal con mano de hierro más de treinta años. Nicolás II, zar de todas las Rusias, dejó que se le viniera el mundo encima hasta ser fusilado en un sótano él mismo junto a toda su familia. La Sección 32 del SNTE, el cubano Fidel Castro, Chávez en Venezuela, padecen exactamente del mismo mal derivado de la misma lógica en materia de retención del poder. Ahora bien: ¿Cuántas veces y durante cuántos años trajo Juan Alcalá Espitia el arma que le hallaron? Yo supondría que no era la primera vez, aunque realmente la respuesta no importa. Lo que importa es que el 2 de octubre de 2001 la autoridad decidió encontrar el arma porque Alcalá (incapaz de evolucionar) empezó a sobrar en el esquema político de Jalisco.

Todas las personas a quienes Alcalá ayudó en su gestión guardaron silencio una vez que el líder cayó preso para ni siquiera recibir el desprecio sino la más absoluta indiferencia.