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Sección 32

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¿Por qué el SNTE suscribe la propuesta de modernización educativa?
ELBA ESTHER GORDILLO MORALES.
19 de mayo de 1992.

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación suscribe este día el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica.

Al acuerdo implica para el magisterio, como para el gobierno federal, los gobiernos estatales y la sociedad, un grave compromiso. un compromiso con una educación que forme alumnos en y para la libertad y la democracia; que amen y defiendan la soberanía y la justicia; que sean mejores en el conocimiento y la defensa de sus derechos y, también, mejores en el conocimiento y el cumplimiento de sus deberes.

Se trata de un apoyo decidido y razonado de un SNTE fortalecido en la decisión de sus miembros de preservar su carácter nacional y su cohesión interna.

Por qué asumimos el reto de participar en el acuerdo:

* Porque en su espíritu y en su letra hay un claro reconocimiento al papel protagónico del maestro en la transformación educativa de México: un compromiso de la federación y de los gobiernos estatales por mejorar las percepciones de los trabajadores de la educación, estableciendo un sistema estatal para la formación del maestro y conviniendo el establecimiento de un programa emergente de actualización del maestro.

* Porque atiende nuestro reclamo por el establecimiento de la carrera magisterial a través de la cual se estimulará la calidad de la educación y se establecerá "un medio claro de mejoramiento profesional, material y de la condición social del maestro".

* Porque recoge las propuestas más importantes del SNTE en materia educativa: la modernización de la educación básica; la superación profesional, la actualización y formación de los maestros; y la reorganización educativa.

* Porque el gobierno federal y los gobiernos estatales asumen el compromiso de destinar recursos crecientes para el desarrollo del sistema educativo nacional.

* Porque es congruente con los principios constitucionales de laicismo, nacionalismo educativo y gratuidad.

* Porque asume el compromiso de preservar tres cuestiones fundamentales: el carácter nacional de la educación; el financiamiento educativo y todos los derechos de los trabajadores.

* Pero estamos con el acuerdo, sobre todo, porque expresa una propuesta y un compromiso -que es el del SNTE- con el fortalecimiento de la educación pública y con una formación para la democracia, la libertad y la justicia de los mexicanos.

El SNTE, único titular de las relaciones colectivas de los trabajadores de la educación del país, seguirá asumiendo la defensa de la educación pública y vigilará escrupulosamente el cumplimiento de los compromisos aquí pactados.

Los Riesgos

A lo largo de muchas semanas de intensas negociaciones, hemos expuesto a las autoridades educativas federales, una larga serie de preocupaciones. Para gran parte de nuestros planteamientos hemos recibido respuestas. Sin embargo, tenemos la obligación moral de afirmar, frente a la nación y frente a nuestros agremiados, que reconocemos las buenas intenciones, pero que esto no basta.

Permanecen distintos riesgos. En este momento histórico, el SNTE quiere precisarlos:

* El desvanecimiento de los contenidos y con ello, la dilución del sentido de unidad e identidad nacionales;

* La dispersión de esfuerzos;

* La disminución o el desvío del financiamiento educativo;

* La profundización de los contrastes entre los estados;

* Los rezagos institucionales en varios estados de la república y, como consecuencia, los problemas para la conducción de programas y proyectos que, en ocasiones, parecen rebasar su capacidad de gestión.

* La posibilidad de trocar una gran ineficiencia derivada del centralismo, por múltiples ineficiencias dispersas en el territorio nacional, y

* Las resistencias o, incluso, las oposiciones al cambio dentro y fuera de los firmantes del acuerdo.

Hacia un nuevo proyecto sindical.

En los últimos lustros el desgaste que afectó a distintos espacios de la vida social, económica y política del país, erosionó también a las organizaciones sindicales, que, con frecuencia se transformaron en feudos que azolvaron al sistema político y entorpecieron el desarrollo productivo.

El surgimiento y la consolidación de líderes maleables, en el contexto del viejo modelo, tuvo mucho que ver con su funcionalidad para los empleadores; muchos de éstos creían -y muchos siguen creyendo- que es mejor negociar con cúpulas distantes a las bases, que con direcciones sindicales legítimas y representativas.

En muchas ramas -incluida la educativa-, el sindicalismo llegó a convertirse en protector de ineficiencias y deformaciones que, al paso de los años, se volvieron cargas económica y socialmente insoportables.

El nuevo país que se está construyendo reclama transformaciones en todos los espacios sociales, el sindical, entre ellos.

El SNTE decidió apostar por el México del futuro y darse a la tarea de consolidar un sindicato a la altura de estos desafíos. eso estamos haciendo los maestros.

En los últimos tres años, el SNTE ha avanzado hacia un nuevo proyecto sindical que recoge una lectura distinta del país y un nuevo compromiso; que implica una nueva relación con sus bases, con la sociedad y con el Estado.

Son diez las grandes cuestiones de este nuevo proyecto sindical:

1) La construcción democrática

Durante mucho tiempo las organizaciones sindicales tuvieron al frente liderazgos designados o, incluso impuestos, que asumían una representación sin cimientos.

En el nuevo proyecto, la dirección sindical finca su autoridad en el firme asiento de una elección democrática. Los dirigentes surgen de una competencia interna, y son la base magisterial y la legalidad estatutaria los que definen liderazgo, rumbo y la manera de construirlo. Toca a la dirección recoger, discutir y llevar adelante esas propuestas y, lo que es igualmente relevante, rendir cuentas de sus actos ante sus representados.

El proyecto democrático se finca en el reconocimiento y el respeto a la pluralidad que expresa el variado mosaico magisterial; no asume a sus bases como masa amorfa, sino como la agregación de individuos con necesidades y aspiraciones concretas; y reconoce y ofrece espacios institucionales a mayorías y minorías, a través de fórmulas de proporcionalidad.

2) Una nueva relación con el Estado

El nuevo proyecto sindical no busca restituir o remendar las viejas "correas de transmisión" que operaban en un solo sentido, de arriba hacia abajo: del Estado a la cúpula sindical y de ésta a las bases. esa alianza de desiguales explica la ausencia de los trabajadores en el diseño y la formulación de las políticas públicas en materia educativa. se trata, en contraste, de construir una nueva relación con el Estado.

La nueva relación con el Estado implica una auténtica autonomía sindical: ni confrontación ni sometimiento por sistema. en cambio, una verdadera interlocución, madura y respetuosa.

3) La firmeza para sostener sus principios; la madurez para reconocer lo que tiene que cambiar.

En el pasado, prevalecieron con frecuencia, los intereses de grupo o de camarilla, sobre los verdaderos intereses del magisterio. los líderes formales aceptaban el deterioro, mientras otros grupos reclamaban avances y reivindicaciones económicas con una intransigencia que convertía sus posturas en puntos de ruptura y, después, en desaliento y frustración.

En el nuevo proyecto es inadmisible un sindicato claudicante o sumiso que lleve a retrocesos, pero es igualmente inaceptable otro que haga de la disidencia su leit motiv y que con su radicalismo y tosudez lleve a confrontaciones, a derrotas y, consecuentemente, también a retrocesos.

4) El tejido de nuevas alianzas

Las nuevas condiciones reclaman el tejido de nuevas redes sociales. las organizaciones de los trabajadores, de obreros, campesinos y maestros, tenemos que construir frentes amplios, espacios de diálogo, de discusión y de formulación de propuestas.

Se trata de establecer acuerdos mínimos con los sectores laborales, que recuperen y avancen a partir de la experiencia histórica en la que muchas veces los maestros han contribuido a fortalecer las visiones y la gestoría de obreros y campesinos, al tiempo que los propios maestros se han enriquecido de las visiones y las experiencias de aquellos.

5) La capacidad para seguir construyendo, día a día, un sindicato vigoroso

A ciertos sectores, grupos y organizaciones sociales, la dureza de la crisis económica los condujo al inmovilismo; a una especie de aturdimiento que los ha persuadido de que más les vale tratar de preservar lo que tienen -lo poco que tienen- o, incluso, aceptar retrocesos, antes de exponerse a perderlo todo.

El nuevo proyecto sindical implica desarrollar una capacidad de respuesta y de propuesta. para ello propone recuperar la fuerza social que haga viable un sindicato que exprese y defienda mejor los legítimos intereses del magisterio; más combativo y más propositivo.

6) Una nueva cultura política sindical

Muchos años de ausencia de un ejercicio político abierto y plural, impusieron una cultura castrante, la del silencio. se callaba incluso a través de largos discursos carentes de posiciones o propuestas.

El nuevo proyecto sindical reclama una cultura política participativa y propositiva. una cultura dispuesta al debate interno y externo; a razonar las divergencias y, también, las convergencias.

El nuevo proyecto promueve también una cultura del manejo eficiente, transparente y equitativo de los recursos.

7) La desvinculación de las organizaciones partidarias

Como ciudadanos y sindicalistas, muchos maestros militamos y seguiremos militando en el partido que mejor responda a nuestras convicciones, pero el nuevo proyecto de un sindicato que reconoce su pluralidad, reclama la independencia de los partidos políticos.

En el nuevo proyecto, los dirigentes nacionales o seccionales no podrán compartir sus responsabilidades sindicales con otras partidarias ni con puestos de elección popular. No habrá pretextos para confundir las prioridades de la arena partidista con las del magisterio.

8) Nuevas formas de organización y de participación

Durante mucho tiempo, el SNTE padeció esquemas patrimonialistas: parecía el patrimonio de un grupo y no de un gremio.

El nuevo proyecto sindical sostiene que el único privilegio que corresponde a los dirigentes es el de servir a su organización; exige fortalecer las facultades y los recursos de las secciones; erigir un sindicato más horizontal y menos vertical, que tenga la capacidad para reconocer lo que debe cambiar -los desaciertos y desviaciones- y también para reconocer lo que debe permanecer.

Se trata de un sindicato formador de cuadros, de relevos cada vez más capaces de mantener e incrementar la fuerza de la organización.

9) La inserción en la sociedad

Se trata de un sindicato inmerso en su ambiente social, que es parte de él y que está abierto a las influencias de su sociedad y de su tiempo; dispuesto a enriquecerse con las contribuciones del medio académico e intelectual; y también dispuesto a aportar sus experiencias para nuevas formulaciones teóricas.

El nuevo proyecto propone vincular los avances de sus miembros, a sus logros profesionales y lejos de dejar la eficiencia y la productividad como una responsabilidad que le corresponde al otro lado de la mesa, las asume como una tarea común de empleadores y trabajadores.

A una mayor calidad y productividad de la tarea magisterial -es decir, a una mejor educación- deben corresponder mejores ingresos y prestaciones. en este sentido la carrera magisterial que proponemos, contempla un sistema de estímulos al desempeño laboral.

10) El compromiso con México

En el nuevo proyecto, el sindicato tiene, por encima de todo, un compromiso con las mejores causas de México: con la soberanía, la libertad, la democracia, la justicia, la unidad y la identidad nacionales y con el bien ser y el bien estar del pueblo.

Se trata, en síntesis, de un proyecto que se propone acompasar al SNTE con los nuevos tiempos, haciéndolo más democrático, más unido y cohesionado, más plural, con mayor capacidad para representar y defender los intereses de los maestros y con la total determinación de servir a México.

Mejores condiciones de vida, eje de la preocupación del SNTE.

El maestro no reclama privilegios, apenas el mínimo decoro de un ingreso que corresponda a la naturaleza de su tarea y a la entrega que implica. Por eso la demanda por mejores condiciones de trabajo -salarios y prestaciones- sigue constituyendo el eje de la preocupación del SNTE.

Los incrementos salariales que hemos recibido expresan la determinación política del gobierno del presidente Salinas por revalorar a los maestros, pero aún hay mucho por avanzar. Resulta imperativo que las aulas y las escuelas, así como las condiciones de vida de los maestros, expresen el valor que la sociedad y su gobierno reconocen a la educación.

Los maestros creemos en México y nos comprometemos con México. La realidad impone condiciones y obliga a avanzar a marchas forzadas. Ante esta responsabilidad, nadie puede sustraerse, el maestro menos que nadie.

Muchas cosas tenían que cambiar en este México de fin de siglo; muchas otras más habrán de cambiar. en todas estas transformaciones, como hoy en la suscripción de este trascendental Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, el maestro seguirá siendo un protagonista principal.