Las oportunidades del SNTE son
muchas. Los retos del SNTE son inumerables.
Hay voceros del SNTE que festejan la
rendición de cuentas en todas las instituciones: los gobiernos
federal, estatales y municipales; celebran que rinda cuentas el
IFE, exigen que rindan cuentas los partidos políticos, voceros
del SNTE que festejan que ya hay una Ley de Información federal.
Hay funcionarios sindicales que exigen la rendición de cuentas
de la SEP - y para ello se impulsó la creación del Instituto
Nacional para la Evaluación de la Educación (¿rip?)- pero
que soslayan rendir sus propias cuentas a un gremio que carece
permanentemente de información.
No sabemos por la vía de nuestros
órganos de gobierno cómo marchan las negociaciones salariales.
No tenemos estatutos porque en la editora del SNTE se prefiere
imprimir 78 millones de Guías de Padres que
imprimir un millón y medio de nuestros estatutos,
reglamento interno del que carece la gran mayoría de los
trabajadores.
Dentro de la gran lista de
exigencias que cada día agobian más al SNTE se halla el
desafío de que las dirigencias nacional y seccionales enfrenten
lo que nunca se han atrevido a enfrentar que es entre
otros- el combate frontal a los llamados puentes
vacacionales. El SNTE no tan solo no empuja con
fuerza para desanimar esta práctica perniciosa sino que la
alienta desde las más altas dirigencias: Hasta hace dos o tres
años los puentes se ubicaban en un lunes o un viernes
sucedidos o precedidos por un martes o un jueves inhábiles. La
suspensión indebida de actividades era una práctica ajena al
calendario oficial y nadie se atrevía a defender en público
esta irregularidad.
La dirigencia nacional del SNTE
única dirigencia estatutaria con posibilidad para hacerlo
en comunión con la máxima autoridad de la SEP ha
oficializado los puentes llamándoles suspensión
de actividades por sucesión de días inhábiles y han
pasado a formar parte de nuestra cultura magisterial, suerte de
picaresca política que está allí, intocable y complicándose.
Antes, toda suspensión no
programada era considerada vergonzoza por lo que hizo falta que
fueran programadas oficialmente para que nadie sintiéramos pena.
No puede ser que las dirigencias no tan solo no combatan esta
práctica sino que la propician firmando el calendario las más
altas autoridades de la SEP y el SNTE. Hoy, y desde hace dos o
tres años, los puentes están oficializados a como lo
puede comprobar el lector revisando el calendario escolar.
En este mayo del 2003 se suspenden
actividades el día 1 para recordar en el sofá la muerte de
sindicalistas en 1886- y el día viernes 2 por sucesión de
días inhábiles, es decir, por puente. Se suspenden
actividades el día lunes 5 para recordar en la hamaca la muerte
de mexicanos que lucharon contra la invasión francesa en 1862.
Se trabajan los días 6, 7 y 8 de mayo pero hay varias escuelas
con asambleas sindicales para el día martes 6 de mayo. ¿No es
el colmo ese abuso?.
La semana siguiente se trabajará
sólo los días 12 y 13 porque el miércoles 14 se destinará al
festejo del dia del maestro mismo que se preparará el día
13- aún cuando el calendario marca celebrarlo sólo el jueves 15
por tradición. El viernes 16 será suspensión por costumbre a
pesar del discurso vacío de las autoridades. Un día de
suspensión por el día del maestro -el jueves 15- se convierte
en tres o cuatro días de holganza.
Hay ocasiones en que una asamblea
sindical informativa que se puede desahogar en una hora implica
suspender clases todo el día. Una suspensión por cualquier
causa de fuerza mayor en un turno matutino implica por costumbre
la suspensión en el turno vespertino aunque la causa que forzó
la suspensión hubiere desaparecido. En Educación Básica, sobre
todo en Educación Prescolar, es frecuente que la directora o la
supervisora consideren su aniversario -de vida o de labores- como
fiesta nacional y ordene la suspensión de clases para el
festejo. Grave abuso.
En el desfile del 1º de mayo en que desfilamos ante autoridades ... ¡del PRI! se oyeron voces en la calle de Enríquez gritando al contingente del SNTE consignas contra los puentes, contras las exigencias de aumento salarial y contra el exceso de asambleas sindicales y las suspensiones por cumpleaños.
Impulsar la eliminación de los
puentes no nos hace foxistas, ni salinistas, ni zedillistas ni
elbistas ni vanguardistas ni priístas ni perredistas, ni
panistas, ni oficialistas, ni imperialistas.
Eliminar
la suspensión de actividades por sucesión de días
inhábiles, eliminar los puentes vacacionales nos hace
únicamente responsables con nuestro trabajo.