SNTE: LA EDUCACIÓN COMO MERCANCÍA.

Por Wenceslao Vargas Márquez.

Publicado en el diario POLÍTICA de Xalapa. Ver., el miércoles 8 de diciembre de 2004.

La educación debe seguir siendo un servicio público ofrecido por el Estado.

En los últimos años se pretende que se convierta en una mercancía regulada –en la práctica- no por la UNESCO sino por la Organización Mundial de Comercio (OMC). Implicarían estas decisiones que la oficina reguladora de la educación en México, si persisten estas líneas de acción, ya no sea la SEP sino la Secretaría de Economía. Veamos:

Con el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT, que nació en 1948 y murió en 1986-1994 con la Ronda de Uruguay), el intercambio comercial internacional era sólo de bienes. A partir de enero de 1995 con el nacimiento de la OMC se redactó y firmó un Acuerdo General sobre el Comercio de Servicios (AGCS) en el que la educación es considerada un servicio que debe ser liberalizado para comercializarse lo mismo que los tractores, los preservativos o los zapatos.

La Clasificación Sectorial de los Servicios de la OMC (documento MTN.GNS/W/120) prevé cinco subsecciones para la educación dentro de la lógica para la comercialización. La Clasificación sectorial de la OMC indica los siguientes cinco grupos: 1. Servicios de enseñanza primaria (subsección 921); 2. Servicios de enseñanza secundaria (922);  3. Servicios de enseñanza superior (923); 4. Servicios de enseñanza de adultos (924), 5. Otros servicios de enseñanza (929).

La OMC –que alguna vez pretendió dirigir el Dr. Carlos Salinas- así como distingue cinco grupos educativos comercializables en materia educativa, distingue también cuatro formas o modos de comercialización: 1) El consumo en el extranjero; 2) el suministro de servicios; 3) la presencia comercial; 4) la presencia física de personas. Las propuestas concretas en el seno de la OMC han provenido, en primer lugar cronológico, de los Estados Unidos (diciembre de 2000), de Nueva Zelandia (junio de 2001), de Australia (octubre de 2001) y de Japón (marzo de 2002).

El investigador Hugo Aboites, de la Universidad Autónoma Metropolitana, denuncia la mercantilización de la evaluación de la educación (Memoria No. 187, revista mensual de política y cultura, septiembre de 2004). Dice Aboites que dos son los renglones que llaman más la atención de los Estados Unidos, país que <propone que de manera adicional a la ya existente apertura “claramente se especifique que debe incluirse además dos tipos más de servicios como parte del concepto de educación: 1) la capacitación para el trabajo, y 2) los servicios de evaluación educativa>. Sabiéndolo, las autoridades federales mexicanas y el SNTE impulsaron los conducente: En 1992 se había firmado el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica y en 1993 se había decretado la Ley General de Educación.

En agosto de 2002, cuando Estados Unidos, Nueva Zelandia, Australia y Japón ya habían hecho sus propuestas para comercializar la educación, se inauguró en México mediante decreto presidencial –vale decir, sin la participación del Congreso- el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación en cuya junta directiva de 15 sillas se hallan dos representantes del SNTE y uno de la COPARMEX. El INEE se propone impulsar y evaluar la calidad en la educación nacional y trabajar a destajo en favor del sector privado. Es la preocupación de Abortes en cuanto a comercializar la evaluación educativa. El INEE como resultado de pactos comerciales.

EL SNTE reconoce expresamente (véase Segundo Congreso Nacional de Educación, Lecturas Selectas, tomo 1, SNTE, noviembre de 1997) haber estado siempre atento “a recuperar los planteamientos y recomendaciones para elevar la calidad de la educación impulsados por organismos e instituciones internacionales: la Conferencia de Educación para Todos, de Jomtien, Tailandia (1991, sic); la Conferencia Internacional de  Educación Especial (Salamanca, 1994); la Quinta Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado Educación y Desarrollo, de Baricloche, Argentina (1995); el documento Delors de la UNESCO (1996); la Séptima Reunión de Ministros de Educación de América Latina y el Caribe, efectuada en Jamaica (1996) y la 45 Conferencia Internacional de Educación de la UNESCO, Ginebra, Suiza (1996)”. 

Con esta aceptación expresa de parte del SNTE lo más grave es que sin ninguna reflexión la educación nacional pueda convertirse en una mercancía más a comprar y vender a como venden y se compran los zapatos, los tractores o los preservativos.

No lo debemos permitir.

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