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En julio de 2000 cayó el régimen que se impuso por la fuerza de las armas a través del Plan de Agua Prieta en el lejano año de 1920. Después del triunfo y para no seguirse matando unos a otros fundaron una agencia gubernamental llamada Partido Revolucionario Institucional, PRI por sus siglas en coreano. El grupo Obregón-Calles duró en el poder 80 años, desde Adolfo de la Huerta hasta el DR. Zedillo, desde 1920 hasta 2000. Como partido político duró sólo 71. Con la caída de este régimen tienen que crearse nuevas reglas de juego en la política. Ha ocurrido lo impensable: el gobernador priista Murat de Oaxaca, en un plantón en el Zócalo de la Ciudad de México. El gobierno priista de Veracruz entablando demanda judicial por asignaciones presupuestales que México retiene. Los sindicatos nacidos bajo el régimen priísta tienen que entrar también a nuevas etapas de trabajo para recuperar (o afianzar) la credibilidad de los representados: los dos más importantes de esos sindicatos (¿o sus dirigencias?) estiran tantito sus músculos: el SNTE con la Huelga (trabajando) y el Sindicato Petrolero emplazando al patrón a huelga (holgando). El SNTE ha sido sin duda una organización que ha marcado para bien el rumbo de otras organizaciones e inclusive el rumbo del país. Al voto secreto debemos añadir que en el SNTE tenemos un ombudsman en la persona del Presidente del Comité Nacional de Vigilancia que es (que debe ser) un auténtico fiscal. Tuvimos un poder electoral independiente (en el Comité Nacional Electoral) antes de que la República tuviese su IFE autónomo. La República da el paso antes que el SNTE con la Ley de Acceso a la Información publicada por el Ejecutivo Federal. Con la entrada en vigor de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental el país avanza en cerrar las posibles fuentes de corrupción e incrementar la vigilancia ciudadana sobre el ejercicio de gobierno, sostuvo el presidente Vicente Fox. En mayo de 2002 se cumplieron diez años de la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica. El apartado titulado Salario Profesional del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, firmado el 18 de mayo de 1992, dice: "Con ese importante incremento [salarial de 1992, w] se alcanza el intervalo de entre tres y cuatro salarios mínimos, señalado por la propia organización gremial como salario profesional. Con este nuevo esfuerzo ... el salario de la plaza inicial, que es el más bajo del escalafón docente y que en diciembre de 1998 equivalía a 1.5 salarios mínimos, superará el equivalente a tres salarios mínimos, y la mayoría de los maestros estará percibiendo un equivalente superior a 3.5 veces el salario mínimo general del país". Saltemos con pértiga olímpica una década: El oficio 170/01 de la SEP firmado por Reyes Tamez Guerra y dirigido a Rafael Ochoa Guzmán (SNTE) fechado el 15 de mayo de 2001 dice: "El salario profesional del maestro de educación preescolar y primaria con plaza inicial en el Distrito Federal, se ubica en 4.19 veces el salario mínimo general vigente en el Distrito Federal". En mayo de 2002 el Secretario general nacional del SNTE informó que el sueldo de la plaza inicial queda desde esa fecha en 4.23 salarios mínimos generales. Estos datos duros prueban que el ANMEB (instrumento propuesto entre otras cosas para el mejoramiento salarial del magisterio) ha servido únicamente para incrementar un solo salario mínimo en toda una década de funcionamiento. En ese sentido ha sido un fracaso: Hemos pasado en diez años de estar apenas encima de tres salarios a estar apenas encima de cuatro salarios. La meta oficial que se ha propuesto el SNTE de llegar a los seis salario mínimos como piso está definitivamente lejana. |