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El Compromiso por la Calidad de la Educación firmado el 8 de agosto último contempla en una de sus partes que los puestos directivos y de supervisión se asignen por medio de concursos de oposición. En Educación Básica de la Seccion 32 las actividades de dirección y supervisión se enfocan mucho al control político y poco a la dirección técnica y pedagógica o a la auténtica supervisión. Las zonas escolares se dividen y crean con criterios políticos y no con criterios técnicos o pedagógicos. De cada diez indicaciones que le lleva a su personal, el supervisor escolar en la Sección 32 transmite tres instrucciones oficiales (estadísticas, cursos) y siete recados del sindicato (rifas, desfiles) porque el sindicato fue quien le creó la zona escolar y le entregó la plaza. Alberto Arnaut, investigador del Colegio de México, se plantea un análisis en La Transformación del SNTE y de la Dirección y Supervisión Escolar. Dice el Dr. Arnaut: Directores y supervisores están "más atentos a las directivas del sindicato que a las de las autoriades educativas ... [Un problema es] la complicidad con el incumplimiento [y] la falta de autoridad de los supervisores debido a las tradiciones de protección sindical de las irregularidades administrativas y de las inasistencias de los maestros a sus labores...". En la Sección 32 del SNTE a este grave problema se da la respuesta de que es la Secretaría de Educación la responsable de vigilar que no se suspendan clases y que el SNTE no está para eso. Sólo que se olvida que los ojos y las manos de la Secretaría de Educación son los directores y los supervisores sindicalizados. Los días 15, 16 y 17 de mayo de 2002 fueron para muchas escuelas indebidamente inhábiles. La Secretaría de Educación no puede vigilar el cumplimiento del calendario si no es con el apoyo de la Contraloría del Estado y hasta de la policía que hace discretos rondines tomando nota. Propiciar el incumplimiento en el trabajo contribuye a que paso a paso se someta a revisión la pertinencia de mantener esas supervisiones funcionando como hasta hoy, con pocas facultades administrativas y muchas facultades sindicales y con poco trabajo en el año y muchos comisionados. En enero de 2001, cuando el gobierno federal panista lleva un mes de ejercicio, una revista nacional (Época) analizó el libro La Educación en México:Historia, realidad y desafíos, publicado por iniciativa del empresario regiomontano Alfonso Romo Garza, presidente del Grupo Pulsar. En la revista se comentan planteamientos como el que los funcionarios del SNTE no deben inmiscuirse en lo académico sino sólo en lo laboral. Hay propuestas de que se elimine el carácter sindicalizado del supervisor y de que se desarrolle un sistema para la evaluación educativa. Hoy el ingeniero Romo Garza firma el Compromiso Social por la Calidad de la Educación en su calidad de Presidente Ejecutivo de Pulsar Internacional. El cambio viene. En la Sección 32 se discute a veces si el personal directivo debe o no asistir a las asambleas sindicales. Revisemos en dos vertientes la práctica vigente: En Educación Superior y Media Superior el homólogo del Secretario General Delegacional es el Director del plantel y no se presenta a la asamblea a pesar del descuento sindical que tiene (concepto 58). En Educación Básica la cosa cambia: El homólogo del Secretario General Delegacional es el Supervisor Escolar quien invariablemente asiste y hasta preside a la asamblea sindical. ¿Por qué la diferencia en el trato al homólogo del Secretario General entre educación superior y básica? Si es por su carácter de responder a un cargo de confianza entonces no debe permitirse que funcionarios de la SEC que están debajo del Gobernador, del secretario de Educación y del subsecretario de Educación Básica, apenas en el cuarto nivel en el organigrama gubernamental ¡estatal!, puedan presentarse en Congresos Seccionales (Xalapa) o Nacionales (Chihuahua) sin ningún tipo de restriccción. Se permite la asistencia a reuniones sindicales a funcionarios directivos de alcance estatal en el gobierno del Estado y se le niega a modestos funcionarios en un CBTis o Tecnológico cuando la norma debería ser que la inclusión o exclusión se aplique a todos los casos con la más cuidadosa igualdad. Pero de una forma o de otra desde el 8 de agosto y con la firma del Compromiso Social por la Calidad de la Educación se impulsará el que a mediano plazo los cargos directivos y de supervisión sindicalizados se asignen por oposición y vendrá de afuera la correción de abusos que en la Sección 32 no hemos querido corregir desde adentro. |