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La década 1992-2002 es muy importante en la vida del SNTE por los cambios que en ella se impulsaron. Hace diez años a) se firmó el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, b) se reformaron los estatutos internos y c) se prorrogó el mandato sindical del trienio nacional 1989-92 para que concluyera en marzo de 1995. ¿Qué parte hace falta en la inacabable tarea de construir el SNTE?. Repasemos rápidamente uno de los temas faltantes, la reforma estatutaria: El 14 de marzo de 1995, el Lic. Pedro Ojeda Paullada, presidente, y la Lic. Patricia Morales Pinto, Secretaria General de Acuerdos del Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje anotaron el siguiente párrafo en el expediente R.S. 43/44, 31ª cuaderno, promoción 5466, fojas 329 frente: "Tómese nota de los acuerdos aprobados en el Congreso de referencia [el de marzo de 1995, Oaxtepec, elección de H. Dávila E., w] los cuales consistieron en: a).- Se faculta al Comité Ejecutivo Nacional para que revise y en su caso reforme los Estatutos que rigen la vida interna del Sindicato, debiendo informar al Consejo Nacional de las reformas para su aprobación; b).- Que en las reformas estatutarias se dé especial atención a lo que se refiere al Comité Nacional de Vigilancia, para que este quede contemplado en los Estatutos como un órgano autónomo con las atribuciones y obligaciones de vigilar que los diferentes órganos del gobierno del Sindicato cumplan íntegramente la norma estatutaria". Ni este acuerdo registrado en tribunales ni otros acuerdos tomados en sucesivos Congresos Nacionales (Oaxtepec, 1995; Mérida, 1998, Chihuahua, 2000), en Consejos y asambleas han podido por fin echar a andar la reforma estatutaria que el SNTE necesita. Falta discutir ventajas y desventajas del voto universal en la elección de Comités Nacionales y Seccionales. Tomás Vázquez Vigil dijo al diario La Jornada el 27 de julio de 2000: "Los próximos meses serán fundamentales para realizar una reforma estatutaria que prevea el voto universal y directo pero sin que implique una pulverización del sindicato. La idea es legitimar más la representación y que los maestros puedan evaluar con mayor objetividad el desempeño de sus dirigentes sindicales". Sábese que ni el voto secreto ni el voto universal son solución para tener una efectiva democracia. Diez años después de la última modificación estatutaria la tarea sigue pendiente y cada día que pasa hay más cosas en el SNTE que existen fuera de la norma escrita. Se han modificado la estructura de los Comités Ejecutivos Seccionales que ya funcionan con cargos nuevos (Coordinadores, Créditos y Vivienda fusionados, Desarrollo Tecnológico, Participación Social, etc.) y cuyas funciones no se saben a ciencia cierta porque no aparecen en los estatutos. Si pensamos en un SNTE diseñado como si fuese una república en pequeño, el Comité Nacional Electoral y los Comités Seccionales Electorales deberían constituirse en plenos y verdaderos árbitros de las contiendas electorales internas. Esto quiere decir que deberían: Efectuar arbitraje en las contiendas, realizar fiscalización de los procesos electorales (desde el lanzamiento oportuno de las convocatorias hasta el escrutinio y la toma de posesión), administrar y asignar equitativa y proporcionalmente los recursos financieros y materiales del SNTE a las distintas corrientes políticas (vehículos, gasolina, instalaciones, financiamiento). Debería el Comité Electoral, en tanto que es árbitro imparcial y plural, llevar un registro para controlar los nombramientos que tienen los representantes sindicales al llegar al cargo y los nombramientos que tiene al salir. Sería una auténtica "declaración patrimonial". Lástima que en la Sección 32 indebidamente se prefiere anular los órganos de gobierno constituidos en el estatuto como los son el Comité Ejecutivo Seccional o el Comité Seccional Electoral en aras de que todos los intereses de 75 mil trabajadores los decida autocráticamente el líder moral. Error y horror que deberá pagar facturas. Esto es una verdad de oro de quien nunca se equivoca: Es una verdad de la Historia. Sólo falta que los hados marquen la fecha. Urge en el SNTE -por extensión en el la Sección 32- que se garantice el derecho a la información interna para que no sea coto de poder de algunos privilegiados. Es impostergable que los informes se rindan escritos como en una Cámara de Diputados y que se abandone la tradición oral sólo vigente en algunas tribus africanas y que no puede seguir vigente en un gremio de intelectuales que somos los maestros. No puede ser que las dirigencias del SNTE se llenen la boca exigiendo que el gobierno federal rinda cuentas, que de los recursos educativos se rindan cuentas, que los partidos políticos rindan cuentas, de que Fox o Salinas o Korrodi rindan cuentas. Y la dirigencia nacional del SNTE ¿hasta cuando brindarán la rendición escrita de cuentas en materia política y financiera?. Y la dirigencia seccional de la 32 ¿hasta cuando brindará la rendición escrita de cuentas en materia política y financiera - rifas incluídas? El SNTE no debe seguir siendo farol en la calle y plena y perfecta oscuridad en sus congresos. Por favor. O mejor callémonos y no andemos por allí exhoratndo a otras instituciones a que rindan su propias cuentas. Que no nos gane la parálisis que nos ha empezado a invadir y que no se frene el discurso renovador lanzado en 1989. |