SNTE Y PANAL: EL TAPADO.

Por Wenceslao Vargas Márquez.

Publicado en MILENIO Veracruz el lunes 16 de enero de 2006.

Al tiempo que, a fines de enero de 2005, se constituía el Partido Nueva Alianza en la ciudad de México, en Yucatán la prensa consignaba que se impulsaba  en las secciones 33 y 57 del SNTE la creación de un nuevo sindicato magisterial con participación de la ex diputada local panista, Elvia Maldonado, Antonio Alvarez, amigo del ex diputado blanquiazul Miguel Angel Pat Xuluc, junto con un centenar de mentores que se reunieron en cierto hotel de Mérida para manifestar su repudio al SNTE y a los líderes de las secciones 33 y 57, Raúl Méndez Osorio y Silvia Alamilla Fuentes. Los oradores fueron Loreto Villanueva, Felipe Duarte, Jesús Pérez Solís, Vicente Pasos y Felipe Carrillo.

Una de las principales quejas de los disidentes yucatecos iba contra el sentido patrimonialista que hay en el SNTE, la falta de información y el uso discrecional de las cuotas sindicales. Todo esto sigue vigente con el añadido de que el SNTE tiene un partido de su propiedad, Nueva Alianza, presuntamente creado con las cuotas de toda la membresía.

Todavía en esos primeros meses del año 2005 los dirigentes formales del PANAL se esforzaban por negar lo evidente: la dependiente relación con el SNTE para sobrevivir y para plantear cualquier estrategia electoral propia. En la página electrónica del autor de esta colaboración periodística hicimos ver la relación SNTE-PANAL mediante un párrafo tomado de la página electrónica de Nueva Alianza dando el crédito correspondiente a la autoría del citado párrafo y usando las indispensables comillas. El administrador del sitio del PANAL sintió que se hacía público en abril de 2005 un hecho que debería mantenerse oculto y nos escribió lo siguiente:

“Le pido elimine el siguiente texto contenido en la misma página:
”<<¿Somos el partido del SNTE?. No podemos negar que el SNTE fue un pilar esencial para la formación de Nueva Alianza; sin embargo, eso no significa que Nueva Alianza sea exclusivamente el partido de los maestros. Dentro del SNTE, existe sobre todo una gran pluralidad política, de manera que ahí existen personas de todos los partidos políticos. Nueva Alianza no se habría creado tan rápido sin muchos de ellos, pero eso no nos hace ser su partido. Nueva Alianza surge de una idea de ciudadanos y es el verdadero partido de los jóvenes de México>>. Recordándole que cualquier información que sea reproducida de nuestro website deberá ser autorizado por el presidente Miguel Ángel Jiménez o en su defecto por su servidor. Esperamos sus comentarios al respecto.”

Dos días después, el 17 de abril de 2005, me explicaba el administrador del sitio electrónico del PANAL: “Esa pregunta referente al SNTE ha sido eliminada de nuestro sitio debido a que estamos realizando un análisis de esa pregunta y planteando una nueva respuesta, pero durante este periodo debemos omitir cualquier comentario al respecto, ya sea en nuestro sitio o en cualquier otro que la tenga reproducida”.

Consultado un amigo abogado acerca de sostener la cita a pesar de la petición me explicaba que la información tomada con la correcta cita de la fuente (el sitio electrónico de Nueva Alianza) y las pertinentes comillas, es información de interés público y pagadas con los impuestos de todos y que no me preocupase de caer preso o ser multado y que no habría necesidad de borrar el comentario. Pasaron los meses y ahora es un hecho notorio y reconocido por todos que el PANAL fue creado desde del SNTE. (Por cierto que al momento de la publicación de este artículo me he permitido dar de alta la dirección electrónica del PANAL en Wikipedia, la enciclopedia electrónica más grande de la Internet pues carecían allí del hiperenlace. De nada).

El PANAL, que se autodefine como un partido de jóvenes que impulsan la educación hizo a un lado a Alberto Cinta, su secretario general, nacido en 1970, estudioso, economista del ITAM posgraduado en Harvard para abanderar mediante un acto de tapadismo estilo ancien regime a Roberto Campa, nacido en 1957 y con escasas o nulas prendas en materia educativa.

¿Por qué se desprecia a Cinta, treintañero secretario general del partido quien anunció que deseaba participar, a cambio de un político cincuentón miembro hasta noviembre de 2005 del partido al que combaten que es el PRI? ¿Por qué se desecha a un joven miembro y fundador del PANAL por un dinosaurio saltimbanqui ajeno al partido?

Porque PANAL y su candidato no nacieron para mejorar la democracia o la educación mexicanas sino que (producto de un violento rencor personal) nacieron ambos para hacer el mayor daño posible al candidato presidencial del PRI al precio que sea y –presuntamente- con la recolección multimillonaria de las cuotas sindicales del SNTE.

Algo similar ocurre con el candidato similar (sic), el Doctor Simi, que pretende dañar o quitarle la candidatura a Patricia Mercado a fuerza de un dinero (en este caso dinero propio) que genera en Víctor González Torres el derecho crematístico a comprar una candidatura en un hecho de subrayado desaseo político. En la elección de Roberto Campa Cifrián como candidato de este Partido Nueva Alianza y el atropello que sufre Patricia Mercado en el Partido Alianza Socialdemócrata y Campesina hay analogías obvias: el peso del dinero en la elección de los candidatos. A Campa lo sostendrá (al menos parcialmente) el dinero de todos los agremiados del SNTE. A Víctor González su propio dinero.

En la decisión de la cúpula del SNTE de que el candidato del PANAL (partido sin autonomía que no decidió la candidatura sino que aceptó obsequioso la imposición) sea Roberto Campa ha pesado el poder económico del sindicato ya que maneja como cuotas de los agremiados una cifra desconocida que ronda los tres mil o cuatro mil millones de pesos anuales y cuyo destino no se conoce.

No es aventurado suponer que una buena cantidad de estas cuotas irá a la campaña del Partido Nueva Alianza y del cincuentón y expriísta Roberto Campa sin ninguna autorización y sin ningún derecho a como hace unos meses se impulsaba la fallida candidatura de Arturo Montiel.

Carlos Jonguitud Barrios no se atrevió nunca a tanto.