PANAL: PROPUESTAS SINDICALIZADAS.

Por Wenceslao Vargas Márquez.

Publicado en MILENIO Veracruz el lunes 30 de enero de 2006.

El Partido Nueva Alianza inició su campaña presidencial con tres propuestas y un porcentaje de intención de voto francamente raquítico.

La agencia EFE al recoger información de una encuestadora nacional le pronostica al PANAL100 mil votos y su desaparición después del proceso electoral de julio de 2006. Por otro lado, un diario nacional publicó hace poco un pronóstico para el PANAL o a su candidato de un 1% de electores. A la pregunta acerca de la opinión “buena/muy buena” o “mala/muy mala” que se tiene respecto de los candidatos, Campa quedó en 18 y 17, respectivamente y el 65% restante de los encuestados no tiene idea de quién es Roberto Campa. La agencia canadiense Angus Reid Global Scan, situada en Vancouver, Canadá, recoge la encuesta nacional que levantó la empresa mexicana Parametría en enero de 2006. Se le da en ella a Roberto Campa y a Nueva Alianza mucho menos que el uno por ciento, el 0.3% de intenciones de voto.

Podrían plantearse varias razones para este desastre. En México los sindicatos son vistos por la población en general (muchas veces con razón) como bodegas de los peores vicios públicos y la candidatura presidencial de Nueva Alianza tiene el sello de una desafortunada sindicalización (magisterial) que será su principal lastre en la cuesta arriba por el ansiado porcentaje reglamentario para conservar el registro. Muchos electores sabemos que la candidatura nació del rencor. Nació no para ganar sino para hacer perder a otro candidato, el del PRI, quien puede estar tranquilo en éste punto pues ya está probado que no se le quitarán los amenazadores cinco millones de votos que un dirigente sindical ofreció.   

Tres temas son los rectores que planteó el candidato sindicalizado Roberto Campa en su discurso de arranque de campaña en Tabasco, tierra de otros dos candidatos presidenciales: El primero es la educación (a como debe ser si el que paga la campaña es el SNTE); el segundo es la infraestructura básica nacional (capacitación, salud, seguridad social, un nuevo régimen de pensiones y jubilaciones, vivienda, agua, drenaje, pavimentación y transporte público); el tercero es el problema de la legalidad y de la seguridad pública. Revisemos el primero, el tema educativo, y veamos si quienes le dictan el guión a Campa han sido congruentes con lo que proponen en materia educativa.

La solución de los problemas nacionales pasa por una educación de calidad, dice la propuesta, y el fundamento de una educación de calidad es la calidad de vida de los educadores. En otra parte se explica que se necesita de un compromiso de la sociedad con los maestros y de una nueva alianza del magisterio con la sociedad. Un nuevo acuerdo por la calidad educativa basado en la mejoría radical de las condiciones de vida de los maestros. Por esa razón, planteó Campa que el próximo gobierno debe seguir mejorando salario magisterial, y que al final del sexenio 2006-2012 todos los maestros sean propietarios de la vivienda que habitan.

Es el caso que desde 1989 que se ofreció al magisterio un salario base de seis salarios mínimos se ha avanzado apenas de 3 salarios (en el momento de la firma del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica en 1992) a 4.6 salarios en la revisión anual SEP-SNTE de mayo de 2005 en Monterrey. Se ha avanzado un salario y medio en quince años de promesas.

En cuanto al “compromiso de la sociedad con los maestros y de una nueva alianza del magisterio con la sociedad”, seguramente Campa no sabe (no tiene por qué saber) que el Compromiso ya se firmó en agosto de 2002 y no ha dado ningún fruto a pesar de la ceremonia faraónica que le sirvió de marco en el Distrito Federal con la presencia del presidente Fox, líderes del SNTE y los gobiernos de los estados.     

Ofrece el PANAL una reforma a los contenidos pedagógicos de la primaria (otra vez) y la renovación de los libros de texto gratuitos (otra vez), acompañando todas esas acciones con la mejora cualitativa de la educación con criterios internacionales de evaluación. ¿Cierto o falso? Falso, porque para la evaluación con criterios nacionales e internacionales se creó el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) y el SNTE ha tenido poco que ver en su desarrollo como organismo evaluador a pesar de que el sindicato tiene dos de quince sillas en el Consejo Directivo del INEE. Al parecer Campa no lo sabe.

En otra propuesta se le ha indicado a Campa que diga que hace falta la utilización óptima de la tecnología y la innovación. ¿Cómo creer en la promesa de hacer un uso óptimo de la tecnología si el SNTE (patrocinador del PANAL) es un sindicato que ha rechazado metódicamente el uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación en su propio ámbito?. El SNTE no crea una página propia en la Internet para informar del destino de los dos mil o tres mil millones de pesos anuales de ingreso por cuotas y no difunde masivamente ni siquiera un correo electrónico. Inclusive, el número gratuito del SNTE (un lada 800) ha sido recientemente cancelado. No puede el SNTE meter al PANAL, al gobierno 2006-2012 y a la sociedad mexicana entera en el uso de las nuevas tecnologías. Así de simple. El guión del que Campa ha tomado nota se le ha dictado muy mal y en las encuestas le va peor, con cifras cercanas al cero por ciento en las preferencias.

Un acto de honestidad de Roberto Campa consistiría en deslindarse con pruebas y públicamente de la posibilidad de que su sindicalizada candidatura y su campaña presidencial se esté pagando con recursos económicos o recursos humanos del SNTE. Si no se deslinda y si al mismo tiempo (el 23 de enero último) se declara amigo cercano del experredista de las ligas René Bejarano, tendríamos explicaciones para muchas, para muchísimas cosas. Esperamos que el PANAL entienda que está planteando un rollo ya gastado en otras campañas electorales y gastado también al interior del SNTE en los últimos 17 años. Deberá entender que a la educación mexicana le urgen más ideas y menos de ésos rollos.

¿O necesitará un discurso?.