- El magisterio ha participado regularmente en la
política. Muchos profesores han sido asesores de diversos políticos a lo largo
de la historia. En la historia posrevolucionaria han estado en el primer plano
nacional profesores de talla variopinta: Desde Calles hasta Gordillo. Las
participaciones han ido desde las tímidas y modestas incursiones municipales de
maestros que son jefes de manzana o regidores hasta la plena constitución de
todo un partido político nacional desde el SNTE. Intentemos un rápido repaso a
esta historia:
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El investigador Alberto
Arnaut escribió que después de la revolución “los maestros iniciaron una
participación mucho más activa y explícita en la vida política del país. Varios
maestros se convirtieron en ideólogos y propagandistas políticos de los
distintos grupos revolucionarios en el interior y fuera de la república”. Añade
Arnaut (Historia de una profesión, CIDE, 1996): “Como consecuencia (...)
de la renovación de la clase dirigente del país, a finales del periodo
revolucionario ya encontramos a varios maestros en puestos públicos y cargos de
representación popular a los que, durante el Porfiriato, hubieran tenido pocas
posibilidades de llegar (...) Hasta los años setenta, con excepción de una o
dos posiciones en cada legislatura federal, la mayoría de los profesores
normalistas obtendrán sus curules en la cámara o en el senado, no por el apoyo
del SNTE sino como resultado de una carrera política personal en el sector
popular o en el campesino, o como hombres del presidente o del gobernador en
turno”.
- El maestro Arnaut, Investigador de El Colegio de
México, y con quien el autor de este artículo ha tenido oportunidad de
intercambiar opiniones, añade: “En los años de Vanguardia Revolucionaria
aumentan las posiciones políticas federales y locales para el SNTE; además, se
acrecienta el control que la dirección nacional formal y real tiene sobre la
distribución de esas posiciones entre sus dirigentes. El hombre fuerte del SNTE
interviene impulsando tales o cuales candidaturas para los dirigentes
magisteriales como parte de una cuota nacional, estatal o municipal para el
sindicato en cada uno de esos niveles de gobierno”.
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En el periodo
Institucional encabezado por la maestra Elba Esther Gordillo desde abril de
1989 “se produce una especie de retorno al esquema prevanguardista. Ya
no será la dirección nacional quien decidirá la asignación individual de las posiciones políticas partidarias
correspondientes al magisterio. Los maestros que lleguen lo harán por sus
relaciones políticas personales, pero sobre todo por su relación con las
instancias de poder local”.
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Pero esta apreciación deberá
tener un ajuste: La dirigencia nacional del SNTE, el poder real, vuelve a ser
(desde principios de 2002) la persona física que decide las candidaturas
magisteriales desde la posición de Secretaria General del CEN del PRI.
Complementaria (y contradictoriamente) desde el SNTE se promueve la creación de
un partido político que es Nueva Alianza y que sustenta su plataforma
ideológica en la educación.
- Alberto Arnaut, investigador de El Colegio de México
declaró a un diario nacional en diciembre de 2004 que ya anteriormente ha
habido la experiencia de crear un partido político desde un sindicato: “La
primera, en 1919, cuando la Confederación Regional Obrera Mexicana decidió
conformar el Partido Laborista Mexicano, lo que terminó con la desintegración
de la central; después, en 1948, cuando Vicente Lombardo Toledano fundó el
Partido Popular Socialista con un costo alto, porque perdió sus bases en el
sector obrero y al final se quedó sólo con su "partido testimonial (...)
Hasta 1976 la mayoría de las posiciones políticas para el magisterio eran
pocas, dos o tres diputaciones. La primera gubernatura que ganó fue en 1964,
con Enrique Olivares, después Manuel Sánchez y luego Jonguitud (...)Vanguardia
Revolucionaria, permitió fortalecer el papel del sindicato dentro del PRI y
en las contiendas electorales, modelo que fue seguido por Gordillo después del
derrumbe del líder sindical. Hasta ahora, dice el investigador, el sindicato
había navegado con bandera de aparente pluralidad (...) pero esta fachada de
pluralidad se rompe con el proyecto del nuevo partido político”.
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Hace casi medio siglo, un
diario capitalino señalaba que en el movimiento de huelga de la sección XI del
SNTE se notaban las manos del Partido Popular (después PPS) y del hoy
gobernante Partido Acción Nacional (Excélsior, 28-abr-1958, citado por
Aurora Loyo, El movimiento magisterial de 1958 en México). Hoy son las
huellas dactilares del SNTE las que se hallan en los partidos y sobre todo en
Nueva Alianza. Afirma Arnaut que el PANAL es un autogol para el SNTE. Se
corre el riesgo, dice, de que el CEN del SNTE se quede con partido pero sin sindicato
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Yo advertiría que el CEN del
SNTE se quedaría con su partido nuevo y, además, con un sindicato hecho
pedazos.