SNTE: LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL DEL MAGISTERIO.

Por Wenceslao Vargas Márquez

Publicado en MILENIO Veracruz el lunes 28 de noviembre de 2005

El magisterio ha participado regularmente en la política. Muchos profesores han sido asesores de diversos políticos a lo largo de la historia. En la historia posrevolucionaria han estado en el primer plano nacional profesores de talla variopinta: Desde Calles hasta Gordillo. Las participaciones han ido desde las tímidas y modestas incursiones municipales de maestros que son jefes de manzana o regidores hasta la plena constitución de todo un partido político nacional desde el SNTE. Intentemos un rápido repaso a esta historia:
El investigador Alberto Arnaut escribió que después de la revolución “los maestros iniciaron una participación mucho más activa y explícita en la vida política del país. Varios maestros se convirtieron en ideólogos y propagandistas políticos de los distintos grupos revolucionarios en el interior y fuera de la república”. Añade Arnaut (Historia de una profesión, CIDE, 1996): “Como consecuencia (...) de la renovación de la clase dirigente del país, a finales del periodo revolucionario ya encontramos a varios maestros en puestos públicos y cargos de representación popular a los que, durante el Porfiriato, hubieran tenido pocas posibilidades de llegar (...) Hasta los años setenta, con excepción de una o dos posiciones en cada legislatura federal, la mayoría de los profesores normalistas obtendrán sus curules en la cámara o en el senado, no por el apoyo del SNTE sino como resultado de una carrera política personal en el sector popular o en el campesino, o como hombres del presidente o del gobernador en turno”.
El maestro Arnaut, Investigador de El Colegio de México, y con quien el autor de este artículo ha tenido oportunidad de intercambiar opiniones, añade: “En los años de Vanguardia Revolucionaria aumentan las posiciones políticas federales y locales para el SNTE; además, se acrecienta el control que la dirección nacional formal y real tiene sobre la distribución de esas posiciones entre sus dirigentes. El hombre fuerte del SNTE interviene impulsando tales o cuales candidaturas para los dirigentes magisteriales como parte de una cuota nacional, estatal o municipal para el sindicato en cada uno de esos niveles de gobierno”.
En el periodo Institucional encabezado por la maestra Elba Esther Gordillo desde abril de 1989 “se produce una especie de retorno al esquema prevanguardista. Ya no será la dirección nacional quien decidirá la asignación individual  de las posiciones políticas partidarias correspondientes al magisterio. Los maestros que lleguen lo harán por sus relaciones políticas personales, pero sobre todo por su relación con las instancias de poder local”.
Pero esta apreciación deberá tener un ajuste: La dirigencia nacional del SNTE, el poder real, vuelve a ser (desde principios de 2002) la persona física que decide las candidaturas magisteriales desde la posición de Secretaria General del CEN del PRI. Complementaria (y contradictoriamente) desde el SNTE se promueve la creación de un partido político que es Nueva Alianza y que sustenta su plataforma ideológica en la educación.
Alberto Arnaut, investigador de El Colegio de México declaró a un diario nacional en diciembre de 2004 que ya anteriormente ha habido la experiencia de crear un partido político desde un sindicato: “La primera, en 1919, cuando la Confederación Regional Obrera Mexicana decidió conformar el Partido Laborista Mexicano, lo que terminó con la desintegración de la central; después, en 1948, cuando Vicente Lombardo Toledano fundó el Partido Popular Socialista con un costo alto, porque perdió sus bases en el sector obrero y al final se quedó sólo con su "partido testimonial (...) Hasta 1976 la mayoría de las posiciones políticas para el magisterio eran pocas, dos o tres diputaciones. La primera gubernatura que ganó fue en 1964, con Enrique Olivares, después Manuel Sánchez y luego Jonguitud (...)Vanguardia Revolucionaria, permitió fortalecer el papel del sindicato dentro del PRI y en las contiendas electorales, modelo que fue seguido por Gordillo después del derrumbe del líder sindical. Hasta ahora, dice el investigador, el sindicato había navegado con bandera de aparente pluralidad (...) pero esta fachada de pluralidad se rompe con el proyecto del nuevo partido político”.
Hace casi medio siglo, un diario capitalino señalaba que en el movimiento de huelga de la sección XI del SNTE se notaban las manos del Partido Popular (después PPS) y del hoy gobernante Partido Acción Nacional (Excélsior, 28-abr-1958, citado por Aurora Loyo, El movimiento magisterial de 1958 en México). Hoy son las huellas dactilares del SNTE las que se hallan en los partidos y sobre todo en Nueva Alianza. Afirma Arnaut que el PANAL es un autogol para el SNTE. Se corre el riesgo, dice, de que el CEN del SNTE se quede con partido pero sin sindicato
Yo advertiría que el CEN del SNTE se quedaría con su partido nuevo y, además, con un sindicato hecho pedazos.