SNTE: LA DEMOCRACIA Y LOS ADJETIVOS.

Wenceslao Vargas Márquez

Publicado en MILENIO de Xalapa, Ver., el martes 6 de febrero de 2007


(Liminar: La reiterada oferta del gobierno del Estado de incrementar la tabulación de sueldos magisteriales de vida media (60%) a vida cara (100%) en el año 2007, deberá incluir a los subsistemas homologados de la SEP en Veracruz: CBTis y CETis, CETmar, CBTas, Institutos Tecnológicos Federales).

Después de escuchar una pieza del musicólogo mexicano Juan Gabriel (aquella que dice: “♪por las buenas soy muy bueno ♫pero a las malas soy muy malo”), Robert Louis Stevenson, escocés del siglo XIX, construyó un argumento y se decidió a escribir El Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Con la temática de la bondad y la maldad humanas, esta noveleta viene al caso (¿?) porque su lectura permite atisbar cómo, a la luz pública, las bondades de la mayor central sindicales de maestros, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE, por sus siglas en pashtún), en la oscuridad de la desinformación devienen actos malévolos que contradicen cualquier discurso de modernidad que puedan pronunciar sus cúpulas nacional y seccionales.

Desde la más alta cúpula nacional del SNTE (nótese la elegancia miedosa que hay en la elipsis) se ha vendido la proposición de que es imperativo en México impulsar la democracia en todas las partes del país, pero es curioso que donde no se impulsa a cabalidad es en el propio SNTE. Se pregona la transparencia pero no se practica la transparencia, se exige la rendición de cuentas por fuera pero no se practica hacia adentro. En 2006 se le reprocharon al PRI y a la FSTSE actos que se están cometiendo en casa: uso faccioso de las cuotas, permanencia eterna de líderes, uso del membrete para asustar a otros políticos que como andan también en el juego se espantan o simulan que se espantan. Se supone que formamos niños, jóvenes y ciudadanos críticos. ¿Será cierto en un gremio donde no se impulsa la crítica?. ¿se puede dar lo que no se tiene ni se practica? ¿se puede inculcar a los alumnos los valores de la democracia si el SNTE no la practica? Hagamos aquí un alto.

¿Cómo saber si en el SNTE hay o no democracia?

Intentemos dar una respuesta acerca de si hay democracia o no siguiendo un ensayo de Samuel P. Huntington (El sobrio significado de la democracia, 1986) de manera que podamos contrastar sus asertos respecto de una agrupación intermedia como el SNTE y una de sus secciones sindicales, la 32 de Veracruz. Explica Huntington que la democracia se ha definido, después de la Segunda Guerra Mundial, usándose principalmente tres enfoques que anotaré enseguida quizá simplificados en exceso:

En un primer término se sostenía que un gobierno era democrático si su fuente de autoridad era el pueblo y se gobernaba para el pueblo. Dice Huntington que la premisa implícita en esta definición de democracia como gobierno de la mayoría es que, “mediante la persuasión y la movilización de apoyo, las minorías pueden llegar a ser mayorías. Si por uno u otro motivo ello no es posible, el gobierno de mayoría se torna, en realidad, en un gobierno de clases, y los individuos se ven en forma más o menos permanente asignados a las categorías de mayorías o minorías”. Tal es el caso en el SNTE. Hay persona físicas inamovibles con el paso de los años, los trienios, los cuatrienios y las décadas. El estancamiento en el gremio no es de sólo una clase sino la petrificación de personas propietarias del presente, el futuro ... y las cuotas de las agrupaciones intermedias.

En un segundo término se afirmaba –dice el autor que comentamos- que un gobierno se suponía democrático en función de los objetivos que proclamaba. Si pregonaba la búsqueda de la igualdad o la justicia social era suficiente para la calificación. Desde luego que enseguida se abría la discusión acerca de cuáles objetivos son democráticos, si sólo se pregonan pero no se cumple, etc. Añade Huntington que en términos de fines existen muchos problemas con la definición de democracia mismos que enlista y detalla. Hay metas muy objetivas de medir en el SNTE. Un objetivo es que desde 1989 se prometió llegar a 6 salarios mínimos como piso para la plaza docente más baja. La cifra apenas supera por una o dos décimas a los cuatro salarios. 

Dice Huntington que un tercer y “más útil planteamiento” se centra en el funcionamiento correcto y generalizado de las instituciones. Seré textual: “Un gobierno es democrático en la medida en que sus tomadores de decisiones colectivas más poderosos son elegidos por medio de elecciones periódicas y los candidatos compiten libremente por votos (...) La institución clave en una democracia es la elección de los líderes por medio de elecciones competitivas. En otros sistemas de gobierno las personas se convierten en líderes en virtud del linaje, el azar, la riqueza, la violencia, apropiación, erudición, el nombramiento y la evaluación. En una democracia las personas se convierten en líderes por medio de elecciones, en las que participan los gobernados”.

Si el gobierno no es democrático entonces es despótico o autoritario. El autoritario se caracteriza por tener un solo líder, por no estar representado por ningún partido o por contar tan sólo con un partido débil, sin movilización de masas, sin ideología, más bien con una "mentalidad", es un gobierno limitado, se tiene "un pluralismo político limitado y no responsable". En cualquiera de los tres enfoques, midiendo al SNTE por el origen legítimo del gobierno sindical o por sus objetivos o por las instituciones que lo sostienen, el resultado es deficitario.

Las tres dimensiones claves -escribe Huntington- a través de las cuales se pueden comparar los sistemas democrático, autoritario y despótico, son las siguientes: 1) La forma en que se eligen los líderes a través de elecciones competitivas u otros medios. 2) El alcance y la naturaleza de la participación en el gobierno, sindical en nuestro caso. 3) El alcance y la naturaleza del control de abajo hacia arriba que en el SNTE es nulo porque no sabemos muchas cosas del funcionamiento de las dirigencias, entre otras, el origen, monto y destino de las cuotas sindicales.

Otro párrafo de Huntington es todavía más esclarecedor, como si el afamado politólogo metiera un fanal en el rostro de Mr. Hyde: “Un sistema no es democrático si no se permite a la oposición tomar parte en las elecciones, si la oposición es controlada o acosada en sus actividades, si se censuran o clausuran los periódicos de la oposición o se comete fraude con los votos. En toda sociedad, el constante fracaso del partido político de oposición más importante en alcanzar el poder inevitablemente suscita sospechas respecto de la competitividad efectiva del sistema”. Y podemos concluir en lo que el autor llama la esencia de la democracia “La posibilidad de que los gobernantes en ejercicio pueden ser desplazados del poder en las elecciones siguientes”. Ninguna de estas características empata plenamente con las del SNTE o con la veracruzana Sección 32.

La estatal sección 56 impulsa elecciones donde la disputa por la secretaría general es en serio. Están en campaña al menos tres compañeros sindicalistas: Juan Pérez Hernández, Ernesto Callejas y Juan Delfino Molina. En la 32 hemos vivido siempre la experiencia de que el secretario general seccional es designado regularmente por una sola persona, a veces de México, a veces de Xalapa, pero siempre una sola persona que se guarda in pectore el nombre hasta el final como en el tapadismo priísta de los año setenta que fue motivo de su perdición. Los agremiados mientras tanto nos dedicamos a adivinar el nombre del bueno. Esto no puede seguir así en un gremio de docentes que (haga usted el favor) impartimos Educación Cívica en las escuelas. Si los alumnos veracruzanos supieran nuestra lamentable realidad se atacarían de la risa en el salón de clases. Es absolutamente una vergüenza, pero no hay señas de que nos encaminemos a la más leve modificación.

De esta forma, en un sistema no democrático, cualquier ruido de sombras (que bella metáfora) es motivo de alarma. La posibilidad manejada en la prensa la semana pasada de que el Profr. Gustavo Moreno Ramos se convirtiese en delegado del ISSSTE ha provocado reacciones desproporcionadas basadas en una mera suposición: Si el Profr. Moreno mete mano (que mala metáfora) en el proceso electoral de la Sección 32, la sección sentirá que la mano de Moreno es la mano de México y abandonará el SNTE. Sería desde luego un error y con el tema en la mesa de discusiones repetiré lo que en este espacio he sostenido: El SNTE deberá mantenerse único y nacional, características que ha sido columna vertebral del discurso de todas las corrientes internas del SNTE en todo el país, llámense Bases Magisteriales, CNTE,  Institucionales, Equipo Político, Nuevo Sindicalismo, etc.

No debemos permitirnos la libertad de discurrir una idea y ejecutar otra ni comportarnos ante la luz de los reflectores como un diligente Dr. Jekyll y actuar amenazantes fuera de la luz como si fuésemos un horroroso Mr. Hyde.

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