SNTE Y PANAL: CIFRAS FINALES.
Wenceslao Vargas Márquez.
El 23 de julio último, en
cierto artículo, el International Herlad Tribune, reprodujo un dato del columnista James
McKinley de The New York Times, dato que pretende afirmar que la
presidencia del SNTE, por sí y ante sí, le dio a Calderón al menos 500 mil
votos, dos veces el margen de triunfo presidencial del candidato panista (‘at
least 500,000 votes, twice the winning margin’). Me
temo que The New York Times exagera.
El dato del columnista McKinley implicaría que del SNTE salieron casi un millón de votos cuidadosa y milimétricamente distribuidos por (casi) mitades pues el candidato presidencial Roberto Campa Campa, del Partido Nueva Alianza obtuvo 400 mil votos, lo que totalizaría 900 mil votos para el PAN y el PANAL. Suena bien: 500 mil votos para el PAN y 400 mil para el PANAL pero ¿dónde quedarían los votos a favor del PRI y del PRD que generaron cifras porcentuales y absolutas más numerosos?. Mucho me temo que EL New York Times exagera.
Es oportuno hacer memoria de
lo que en los últimos meses se ha dicho en este espacio de MILENIO acerca de
las preferencias de la membresía del SNTE por los partidos políticos que
compitieron en la elección del 2 de julio. Haremos un repaso en cuatro
apartados contrastando lo anticipado aquí con lo que realmente ocurrió:
1) Lo que escribimos acerca
de la elección presidencial.- A través de este espacio, el lunes 3 de abril de
2006, se anticipaba que el CEN del SNTE esperaba a favor del PANAL un 10-12 %
de la votación nacional del 2 de julio. Pasada la contienda, el viernes 7 de
julio, el reportero de un diario nacional decía a sus lectores que informantes
suyos, miembros del SNTE y del PANAL, le revelaron que la maestra Gordillo se
encontraba molesta por los resultados electorales, debido a que ella contaba
con que el PANAL obtendría 8 por ciento de las preferencias electorales a
partir de la estructura del magisterio. Hasta la aparición de este dato
empezamos a contar con cifras para contrastar el pronóstico hecho aquí varios
meses atrás. El lunes 21 de noviembre de 2005 se escribía aquí que el costo
electoral del PANAL para el PRI significaría entre 300 mil y 400 mil votos
nacionales. Al final el PANAL obtuvo 401 mil votos.
2) Lo que escribimos acerca
de la elección de legisladores federales.- Se anticipó en este espacio el lunes
3 de abril de 2006 que cualquier candidatura
uninominal para diputado o senador estaba categóricamente destinada al
fracaso en cualquier punto del país. Efectivamente. Los nueve diputados y el senador que
ingresan por el PANAL al Congreso de la Unión llegan al cargo por la vía
plurinominal. Aquí es oportuno hacer ver que la campaña de los aspirantes al
legislativo se basó en una mentira, la mentira de que se pedía el voto para el
PANAL para que el SNTE tuviese legisladores magisteriales. Es falso que no los
hubiera. En la legislatura que concluye hubo por lo menos 23 diputados
magisteriales priístas a los que podemos sumar los perredistas y panistas y
harían más de una treintena.
3) Lo que escribimos acerca
de electores en la local Sección 32.- Analizando las cifras nacionales y con
estimaciones propias, el sábado 29 de octubre de 2005 quedó anotado en MILENIO
que una candidatura de alcance estatal impulsada a partir de la estructura de
recursos humanos, económicos y políticos de la Sección 32 del SNTE lograría
aproximadamente 50 mil votos. Cierto. El candidato uninominal a senador
veracruzano por el PANAL, a quien teóricamente respaldó la estructura de la
Sección 32 obtuvo 72 mil votos. La cifra no está muy lejos y, si se parte de un
análisis donde lo primero que escasea son las estadísticas y las cifras,
entiendo que la aproximación numérica al resultado final fue buena.
4) Lo que escribimos acerca
del registro del PANAL.- Aquí se escribió que Campa y su candidatura, más la
estructura del SNTE, no garantizaban mantener el registro del PANAL. El
candidato se mantuvo reptando siempre en los alrededores del uno y del cero por
ciento en todas las encuestas. La maestra Gordillo aceptó (hace unos días, después
de las elecciones) la afirmación de que con el neutro Campa el registro estaba
perdido. En éste espacio lo anticipamos. Al final fue por la vía legislativa
que el PANAL mantuvo su registro. El secreto estuvo –entiendo que de manera
decisiva- en la creación de la campaña ‘Uno de Tres’ echada a andar en
las dos semanas previas a las elecciones. Lo que pareció al principio un
promocional desarticulado y abaratado, fue al final la solución para mantener
el registro y lograr la llegada del primer senador del PANAL. El SNTE y el
PANAL no pensaron nunca en este camino sino en lograr el registro a través de
Campa. EL ‘uno de tres’ fue la solución que en buena medida resolvió el
drama del barco que se hundía. La maestra reconoció en un mensaje televisivo “la gran estatura
de hombre, íntegro, de Roberto Campa, consciente de lo que pretendíamos,
permitió el uno de tres”. En la hechura de la ‘tonadita’, la
propia maestra participó según afirmación propia. Un locutor de radio nacional
explicó al aire que su hija había dado uno de tres votos al PANAL convencida al
escuchar la propuesta. Yo pude escuchar al menos un par de personas que me
comentaron que el jingle les parecía atinado, sobre todo con una
elección presidencial vigorosa donde voto por el legislativo quedaba
relativamente suelto.
Hecho el recuento de los
pronósticos, volvamos a los votos del SNTE y su inconcebible repartición.
Concedamos el ‘uno de tres’ pero no el ‘dos de tres’ para repartir votos entre
el PANAL y el PAN a como dice The New York Times. La membresía no da
para tanto. La obediencia magisterial es una obediencia selectiva y no son con
chasquidos de dedos que el magisterio se mueve, pero aunque lo hiciera, los
votos magisteriales por el PRD y el PRI fueron los más abundantes y parejos
entre sí adentro del SNTE sumando ambos cosa de un 70% (ver los fundamentos de
esta afirmación en el sondeo electoral publicado en MILENIO, 24-VI-2006). Este
70% anula la posibilidad matemática de que se hayan repartido un millón de
votos del SNTE al PAN y PANAL por indicaciones de autoridad sindical alguna.
Por favor.
Pero hay algo grave en todo esto: el acercamiento, no del SNTE, sino de las cúpulas del SNTE, a la opción de la derecha antisindical representada por el PAN, impulsor de la educación religiosa en las escuelas públicas para acabar con el laicismo. El magisterio normalista, el magisterio rural, el sector magisterial constituido por los jubilados, los miembros del SNTE que son profesores de Historia en todos los niveles, los maestros con sentido común, saben que es un error.
Y si el reportero de The New York Times sobrestima la
capacidad de las cúpulas del SNTE para repartir votos, el senador perredista
Jesús Ortega no tiene la más remota idea de lo que dice cuando sostiene que
Gordillo repartió votos en las urnas y fue la principal operadora del supuesto
fraude con el que perdió su candidato Manuel López. Ortega no tiene la más
pálida idea porque no conoce la estructura del SNTE, no conoce su cifras, sus
líneas de mando, sus valores entendidos, su obediencia selectiva. Falla Jesús
Ortega a como falla el New York Times por una razón simple que repetiré
con un vocabulario apropiado para que lo entienda Ortega:
El cuero del SNTE no da para tantas correas.
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