La
elaboración y publicación de encuestas no son un invento de nuestros días a
como se podría creer. Hace poco más de un siglo, la elección del gobernador de
Oaxaca pasó por el filtro de una encuesta hecha en un diario fundado ex
profeso. Como seguramente en estas épocas electorales sería de algún
interés conocerla (Archivo de Adolfo C. Gurrión, Ediciones Toledo,
1988), se transcribe íntegra:
“Oaxaca,
marzo 14 de 1902. Señor Presidente de la República. General D. Porfirio Díaz.
México. Señor de todo nuestro respeto. La importancia de los sucesos que en los
actuales momentos se desarrollan en nuestro estado, nos obligan a distraer a
usted de sus elevadas funciones, para darle cuenta de esos mismos sucesos y
pedirle acerca de ellos su ilustrada opinión. Con motivo de las crecientes
simpatías a que entre nosotros se ha hecho acreedor el señor ingeniero Félix
Díaz, así como por sus virtudes personales, como por los antecedentes de su
heroico padre y, sobre todo, por los lazos de familia que le unen a usted, que
tan edificante ejemplo se ha dado a la nación entera en la gestión de sus más
sagrados intereses, surgió la idea de ponerlo, alguna vez al frente de los
destinos del Estado. Esta idea ha ido acentuándose cada vez más en la mente del
pueblo y se ha presentado con el carácter de realizable al acercarse la fecha
en que por proyecto de ley, los ciudadanos deben designar a su futuro
gobernante.
“Con el fin de hacer constar de una manera patente esta opinión del
pueblo, hemos fundado el periódico denominado “El
Estandarte” y abierto en sus columnas un concurso, por medio del cual se hicieran
constar expresamente los votos de los ciudadanos.“Debemos advertir que al
llevar a la práctica nuestro propósito no hemos tenido la intención de lastimar
en lo más mínimo la reputación del actual gobierno, como puede verse
comprobando en nuestro citado periódico que ha sostenido un sano
invariablemente correcto y respetuoso (sic).“El resultado del concurso hasta
hoy, víspera del día en que según las bases establecidas, debe cerrarse, acusa
una mayoría insuperable de sufragios a favor del señor ingeniero D. Félix Díaz.
“En tal virtud, y queriendo que
nuestros trabajos obtengan el juicio de una autoridad indiscutible, nos permitimos
la libertad de acudir a usted, solicitando respetuosamente se sirva expresarnos
su parecer sobre el particular. Besan su mano y quedan a sus respetables
órdenes en la 3ª. Calle de la Libertad
número 13 sus atentos y S.S.- Miguel Pereryra. Herminio Acevedo. Ramón Pardo.
Leopoldo Castro. Severo Castillejos. Gerardo G. Toledo. Adolfo C. Gurrión.
Heliodoro Quintas.”.
Anotado este dato histórico regresemos al México actual: Lo usual en las elecciones mexicanas es que sea escasa la concurrencia de electores en las urnas. Se sabe que las razones son el desdén por los políticos y por los partidos además de una simplificación que satisface a muchos: el poder los hace iguales. La empresa encuestadora Demotecnia (de María de las Heras) dice que más del 50% de los electores no votará. Consulta Mitofsky, ha informado que la abstención alcanzará el 37%. Un resumen sería el de que la mitad de los mexicanos con derecho a votar no lo harán en las elecciones de julio de 2006.
Las dos principales razones para la abstención son: “No inspiran confianza/no les creen (a los candidatos)” y “No le interesa/no les gusta (votar)”. Este abstencionismo beneficiará a la maquinaria electoral más grande y mejor aceitada que es la del PRI. A la abstención se apareja un profundo rechazo a la creación de nuevos partidos. Entre las personas que declaran conocer a cierto partido nuevo (Nueva Alianza, PANAL) menos del 5% tienen una opinión buena, 41.6% una opinión regular, 18.2% una opinión mala mientras un 35% no saben cómo construir una respuesta dado que no tienen la más pálida idea de quién es Campa y el Partido Nueva Alianza. En resumen casi un 60% tiene una opinión regular o mala de este partido.
Entre los partidos con más
rechazo Alternativa Socialdemócrata está en segundo lugar y PANAL en tercero en
la encuesta de febrero de Mitofsky. Le siguen Convergencia, Verde, PT, PAN y
PRD. Debe hacerse la pregunta ¿por qué un recién nacido como el PANAL está en
ese lugar en rechazos en todo el país y entre todos los partidos? ¿por ser nuevo
o por su cercanía al SNTE y al rencor? ¿o por ambas?. Veamos otro aspecto:
Consulta Mitofsky construye
el índice de la popularidad de los candidatos a partir de tres datos: 1) ser
conocido, 2) generar buenas opiniones y 3) atraer votos y disminuir rechazos.
No es ocioso decirlo una vez más: Campa y el PANAL están en último lugar de
popularidad después de mes y medio, pues la imposición de la candidatura de
Campa se dio el 8 de enero y la encuesta se levantó el 20 de febrero.
En la página 10 del informe
de Mitofsky hay un plano donde un candidato es más conocido/aceptado cuanto
esté ubicado más arriba y más a la derecha. Es el caso que Campa está más a la
izquierda y más abajo que ningún otro, inferior incluso a la candidata Patricia
Mercado. Es el candidato porcentualmente más rechazado y porcentualmente menos
conocido. En cuanto a recordar promocionales, le viene a la memoria al
entrevistado, en primer lugar, los anuncios de Roberto Madrazo. Una vez más
Campa está en último lugar. Pero el pronóstico dado por el candidato
presidencial del PANAL es bueno según lo informó el 24 de febrero: <A partir de la
semana número 11, en la Semana Santa “las cosas van a salir francamente
bien”>. En
materia de diputados y senadores la presencia del Partido Nueva Alianza es a
tal grado nula que no tiene ninguna significación estadística los resultados
hallados.
No sé si hay precedentes de
que en la historia reciente de México se haya dado el caso de crear un partido
político nuevo (PANAL) no para buscar el poder, no para fortalecer la
democracia (creado desde el SNTE, ¿de cuál democracia puede ser ejemplo?), no
para ser ejemplo de ética política o civismo (desde el SNTE se impuso a un
candidato gris ajeno al partido), no para ser ejemplo de honestidad (hay
fuertes sospechas de que la campaña se esté pagando con las cuotas SNTE), sino
expresamente para hacer perder a otro (el PRI).
En 1902, los amigos
porfiristas de Félix Díaz, fueron más honestos, más congruentes, más
inteligentes y fueron, al final, un grupo de emocionados triunfadores.