MI VILLANO FAVORITO E INCÓMODO
Wenceslao Vargas Márquez
Publicado en POLÍTICA de Xalapa, Ver., el 29 de junio de 1999.

La moda, hoy, es insultar al ‘villano favorito’ (e incómodo), Carlos Salinas de Gortari. El pretexto más usual es decir que mintió, robó, y asesinó a Colosio.

El que el doctor Salinas asesinó o propició el asesinato del candidato presidencial Colosio, no me queda claro. No alcanzo a comprender cuál habría sido el beneficio o el móvil -como dicen los criminólogos- para hacerlo. Algunos dicen que se propició su muerte a raíz del discurso del 6 de marzo en que criticó al gobierno en turno.

No quieren recordar estos que distanciarse del gobierno es parte de un ritual priísta que Colosio siguió con Salinas, Salinas con de la Madrid, de la Madrid con López Portillo, este -acremente- con Echeverría, Echeverría -gravemente- con Díaz Ordaz.

Además (ya lo dije en este mismo espacio el día 6 de enero del año en curso) el que "México es un país con hambre y sed de justicia" es una frase que ni es novedosa ni es revolucionaria.

La pronunciaron antes que él -precisamente la misma frase- Justo Sierra el 12 de diciembre de 1893 en la cámara porfirista de diputados; Ignacio Ramírez, el Nigromante, en 1874, y muchos otros antes y después. Lo refieren Moisés González Navarro (Sociedad y Cultura en el Porfiriato, Trillas); Alfonso Taracena (La Verdadera Historia de la Revolución Mexicana, Porrúa).

Se le acusa a Salinas -AHORA- de que robó y mintió. ¿Por qué no lo acusaron en su momento quienes lo acusan ahora que está lejos?

Yo entiendo que a lo largo de su sexenio rindió cuenta de todos sus pasos: le informó al Congreso de la Unión que es el poder legislativo, es decir, a todos los senadores, a todos los diputados, por lo que se entiende que estuvieron informados todos los partidos políticos, todos los gobernadores, a todos los ciudadanos de esta república a través de la televisión y la radio en cadena nacional, de la prensa, de internet. Seis veces fue a informar a la cámara: seis veces aprobaron su informe los que cobardemente lo atacan ahora.

Esta no pretende ser -ni mucho menos- una defensa de Salinas sino un cuestionamiento a quienes atacan cuando ya pasó el toro. Es patético el caso de José Antonio González Fernández, líder nacional del PRI quien -cuando vio el avión rumbo a Dublín suficientemente lejos y suficientemente alto-, salió al patio del aeropuerto a gritarle a Salinas que se bajara de nuevo si era muy valiente.

Un locutor xalapeño de radio -cuyo nombre no quiero escribir por vergüenza ajena-, hace poco tiempo se refirió al ex-presidente Salinas mencionándolo en su noticiero matutino en AM como "El Orejón". ¿Se habría atrevido a hablar así de Salinas cuando era el presidente en ejercicio? ¿No? Pues si el locutor calló antes, que calle para siempre. Es un acto elemental en un varón bien nacido. Este pobre hombre es uno de tantos que esperan a que acabe el sexenio para empezar a insultar y a fabricar máscaras orejonas.

Lo que México necesita -creo- es la acción cívica oportuna. El insulto post-mortem es irrelevante -es decir es un insulto cobarde de quien no tiene la autoridad moral para cuestionar si en su oportunidad guardó un silencio. En cuanto al doctor Zedillo yo se que esperarán a que acabe el sexenio para empezarlo a cuestionar.

Así hasta yo.