ZAPATISMO REITERADO:
LAS TRES SEÑALES
Wenceslao Vargas Márquez
Publicado en el diario POLÍTICA el jueves 29 de marzo de 2001.

Yo he entendido que en materia de Historia (la de México, si me apuran) y en materia política, uno cree lo que quiere creer independientemente de cualquier consideración.

A pesar de la fuerte sospecha en contra, hay quien cree que el sub-comediante Marcos es indígena y realmente representa a los 10 millones de indígenas mexicanos. Eso quieren creer. Quieren creer también que busca redimir a los pobres. Deben cumplírsele todas sus exigencias sin reservas, sin matices, bien y rápido, porque si no el gobierno es reaccionario. Esto es lo que hizo en 1910-19 el zapatismo real, el zapatismo de Emiliano Zapata quien se opuso a todo y a todos sin ninguna flexibilidad y acabó muerto.

Zapata tuvo escaramuzas con Porfirio Díaz. Se peleó con el sucesor de Díaz que fue León de la Barra. Se peleó con el sucesor de De la Barra que fue Madero. Se peleó con el sucesor de Madero que fue Lascuráin. Se peleó con el sucesor de Lascuráin que fue Huerta. Se peleó con el sucesor de Huerta que fue Carvajal. Se peleó con el sucesor de Carvajal, que fue Carranza, hasta que bajo el régimen de Carranza murió asesinado en 1919. Zapata se peleó con todo y con todos y, al morir, los campesinos que quería redimir siguieron igual o peor que antes de Zapata y teníamos un redentor más en el cementerio.

Zapata nunca insultó a Porfirio Díaz y sí insultó a Madero hasta dejarlo como estropajo. Al igual, el sub-comediante Marcos, hoy, insulta más a Fox y a su gobierno de 70 días que a los gobiernos del PRI que durante 70 años mantuvieron a los indígenas en una miseria realmente insultante. Zapata no respetó la investidura política de un Madero que derrotó a la dictadura porfirista en las urnas en octubre de 1911 y que propició un cambio de sistema político. Marcos no respeta a un Fox que derrotó a la dictadura priísta en las urnas en julio de 2000.

La historia de México se reitera: Así como Marcos pide hoy tres señales para negociar con el gobierno federal panista, Zapata, en 1914, le pidió a Carranza tres señales para sentarse a negociar la paz. En una carta del 3 de septiembre de 1914, Luis Cabrera y Antonio I. Villarreal le informan a Carranza lo siguiente después de una visita a Zapata en Morelos: Las condiciones para que no haya guerra entre los revolucionarios del norte y del sur son:

1.- Carranza debe someterse al Plan de Ayala no sólo en esencia sino expresamente y en todas y cada una de las partes del Plan;

2.- Carranza debe entregar la plaza militar de Xochimilco a los zapatistas, mientras se celebran las pláticas con la COCOPA del momento;

3.- Carranza debe renunciar al Poder Ejecutivo o aceptar a un zapatista cerca de él para efectuar nombramientos políticos ahora que Huerta ya no está.

4.- "Una vez llenados los tres requisitos anteriores, podrá nombrar el Jefe del Ejército Constitucionalista sus delegados, autorizándolos debidamente para discutir y firmar arreglos. Dichas conferencias se celebrarán precisamente en el Cuartel General de la Revolución de Ayala, y tendrán por objeto tratar de los procedimientos para llevar a cabo las disposiciones del Plan de Ayala".

En su momento Carranza le devolvió a Zapata, también, tres señales, todas obscenas y empezó a maquinar un plan para acabar con un zapatismo que no redimió a nadie a como el baile de máscaras de Marcos no redimirá a nadie a pesar de que hay tanto redentor que anda suelto. Y eso lo saben todos y no le importa a ninguno.

Zapata se peleó con todo y con todos durante 10 años. Marcos ya lleva siete.