MÉXICO REITERADO
Publicado en POLÍTICA, de Xalapa, Ver., el miércoles 6 de enero de 1999.
Por Wenceslao Vargas Márquez

Yo supongo que los problemas de México -como la energía en la física-, ni se crean ni se destruyen, únicamente se transforman. Es decir, únicamente se agudizan o se suavizan, pero siguen allí, interminablemente los mismos:

Las inundaciones en el Distrito Federal en 1999 serán las inundaciones de la capital de la Nueva España en 1629; la miseria ofensiva de los indígenas chiapanecos consolados por Bartolomé de las Casas es la miseria insultante de los indígenas chiapanecos soliviantados por el subcomandante Marcos; la desigual distribución del ingreso nacional apuntada por Alexander von Humboldt a principios del siglo XIX es la inicua concentración de la riqueza que reprueba un vecino mío a fines del siglo XX, reprobación basada en el argumento primario de que el gobierno nos ha hecho pobres.

Francisco Madero arengando a la multitud desde un balcón que da a la plaza Lerdo a principios del siglo XX es Cuauhtémoc Cárdenas arengando a la multitud en la plaza Lerdo a fines del mismo siglo. El mayoriteo absurdo y mecánico que el PRI aplicó en la Cámara durante setenta años es el mayoriteo mecánico y absurdo que practica hoy el PRD en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.

Ni las analogías ornitológicas son nuevas: Hace poco un diputado comparó a otros diputados, por su comportamiento, con ciertos pájaros puñalines que chillan en un lado y ponen los huevos en otro.

Hace medio siglo, Nemesio García Naranjo (abogado, diputado federal en 1909, ministro de Victoriano Huerta en 1913-14) escribió lo siguiente en su columna IMPACTOS de la revista IMPACTO No.7, del 6 de septiembre de 1949:

"En el norte de México hay unos gorriones que los campesinos llaman buches amarillos...[cuya] particularidad...es que caen en cualquier trampa que se les pone...Es posible que don Ezequiel [Padilla, diputado, senador, canciller, candidato a la presidencia en 1946], haya encontrado entre los padillistas de hace tres años, muchos buches amarillos".

¿La gasolina? Su precio al público ha sido dolor de cabeza para los mexicanos. En agosto de 1949 un periodista escribió:

"Francamente hablando, tenemos un Gobierno muy mexicano. Nos referimos al gobierno en general; al presente, al pasado, al antepasado y todos los demás que antecedieron: hasta 1821, incluyendo...el de don Max...porque se parecen a los maridos que en la casa escatiman el gasto...y en la cantina se vuelven muy disparadores".

En esas fechas la gasolina acababa de subir por tres razones: 1) por su precio "ridículo"; 2) porque PEMEX se debía mantener por sus propios medios sin sufrir pérdidas; 3) porque pagando el aumento de precio crecerá el país.

¿Nos suenan estas explicaciones? La mexolina pasó de 30 a 40 centavos (33%) y la supermexolina subió de 35 a 50 centavos (43%) en un Veracruz de un millón 900 mil habitantes y un México de 24 millones y medio.

También las frases de ayer son las frases de hoy. En 1874 (dice el historiador Moisés González Navarro, Sociedad y Cultura en el Porfiriato, Trillas) Ignacio Ramírez hizo sonar una frase terminante: "México tiene hambre y sed de justicia".

Apunta el tabasqueño Alfonso Taracena (en La verdadera Revolución Mexicana, Porrúa) que don Justo Sierra "se hizo de cierta notoriedad al expresar que el pueblo tiene hambre y sed de justicia".

El mismo González Navarro precisa que "en el célebre discurso que pronunció en la Cámara de Diputados el 12 de diciembre de 1893...[Justo Sierra] dijo que el pueblo mexicano tenía hambre y sed de justicia".

En marzo de 1994, el candidato presidencial priísta Luis Donaldo Colosio conmemoró un aniversario más de su partido político pronunciando una frase que -para muchos- fue tan revolucionaria y original, que provocó su asesinato dos semanas después: "México es un país con hambre y sed de justicia".

Mientras, los problemas nacionales siguen allí, interminablemente los mismos.