MÉXICO REITERADO:
EL ZAPATISMO IMPERIAL
Wenceslao Vargas Márquez
Publicado en el diario POLÍTICA el viernes 30 de marzo de 2001.

Escribió Francisco Bulnes (El Verdadero Díaz, 1920) que la dictadura porfirista ha sido juzgada desde lo alto de una montaña de imbecilidad.

Yo creo que el zapatismo desnudo de Zapata ha sido inventado desde lo alto de una loma de incongruencias. Creo también que el zapatismo enmascarado de Marcos ha sido echado a andar desde lo alto de un cerro de tonterías.

Por ejemplo, a pesar de que se quiera creer lo contrario, Zapata NO levantó su Plan de Ayala contra la dictadura de Díaz. Zapata echó a andar su plan en noviembre de 1911 ¡CONTRA FRANCISCO MADERO! a quien llena de insultos en el artículo 1º del Plan. Zapata propone que la Revolución y el gobierno lo encabece Pascual Orozco.

En una corrección posterior del Plan Zapata dice que mejor Orozco no encabece la causa por corrupto y traidor, y se pelea, también, con Orozco.

Cuando Madero muere en 1913 hay que corregir los insultos contenidos en el Plan para que ya no sean dirigidos contra un Madero muerto sino contra un Huerta usurpador. Cuando Huerta renuncia, Zapata le echa más corrector pritt al Plan para que donde dice ‘Huerta’ diga ‘Carranza’.

Hacia 1919 el Plan de Ayala era tan impresentable que Zapata se quedó sin brújula pues desde enero de 1915 Carranza había lanzado su propia ley agraria que es la que festejaron todos los presidentes priístas los días 6 de enero en Veracruz hasta que este enero de 2001 Fox rompió la costumbre.

Zapata, al quedarse sin banderas, quiso creer que quien sería su verdugo, el soldado federal Jesús Guajardo, iba a desertar hacia el zapatismo. Guajardo lo engañó y en diez días acabó con un zapatismo que al quedarse sin jefe murió pronto.

Fue la ingenuidad suicida de quien quiere ir al martirio ¡hoy, hoy, hoy! para acabar de una vez con todo. Muchos se siguen preguntando: ¿Deveras Zapata creyó en Guajardo?, ¿fue a Chinameca presintiendo su destino?, ¿fue a Chinameca buscando su martirio?. Por momentos me parece que el sub-comediante Marcos desea también acabar con todo y busca su propio martirio porque ya no aguanta el espagueti en que se ha enredado.

La principal contradicción de Zapata (que es la contradicción de Marcos hoy) es su ambivalencia, su viaje a medias aguas entre la política y las armas. Zapata coqueteaba con las dos herramientas pero no tenía ventaja real en ninguna. Quería negociar con Carranza pero no comprendía que hacer política es conceder y él no quería conceder nada. No tenía tampoco la capacidad militar de un Villa en 1914 ni la inteligencia política y militar de un Obregón en 1915 o la marrullería zorruna de un Carranza en 1919.

Marcos hoy quiere hacer política pero sin conceder ni un ápice de sus exigencias y eso no es hacer política porque hacer política es promediar. Por el otro lado no es capaz de un enfrentamiento militar porque se supone que ha renunciado a la guerra. Zapata tuvo que haber escogido la guerra plena o la política plena. No puede ser hoy que Marcos declare la guerra y prontito levanta bandera blanca para negociar la paz.

¿Estará buscando Marcos su martirio como Zapata buscó el suyo?.

Miguel Agustín Pro Juárez quiso matar a Obregón en 1927 y al fallar prácticamente imploró su propio fusilamiento porque –así lo dijo- quería ser mártir. Al enfermo lo que pida y Calles le cumplió el gusto. Un alacrán menos, dijo Obregón, aunque a lo mejor no fue el que me picó.

Marcos empezará pronto a buscar su Chinameca y su Guajardo lo que significa, en estos tiempos posmothernos en que nadie muere a balazos por redentor, que el subcomediante pronto empezará a desaparecer de la escena política a como se lo empiezan a pedir varios (la comandanta Esther desde la Cámara, Guadalupe Loaeza desde el Reforma, yo desde mi terminal informática).

Los indígenas necesitan soluciones a la miseria insultante en que viven. Eso es lo realmente importante. No necesitan redentores de opereta ni enmascarados de sexta clase.

Y esta solución a la miseria en que viven no depende de que se redacte una ley más porque leyes hay para redimirlos, y de sobra, y no se cumplen. Marcos lo sabe bien pero en su intimidad es lo que menos le importa.

Si en estos días se firmara la paz o se firma la ley COCOPA o se firme lo que se firme, o no se firma nada, los indígenas pobres seguirán pobres y los indígenas miserables seguirán miserables ¡como desde cuando los redimía Bartolomé de las Casas!. Conste. Miserables como desde hace 500 años.

Miserables a pesar de tanto redentor que anda suelto.