UNOS MAFIOSOS MUY LINDOS
Publicado en Política, de Xalapa, Ver., el miércoles 14 de abril de 1998.
Por Wenceslao Vargas Márquez

En la lista de grupos de bandoleros y asociaciones de malosos que han asolado las páginas de la historia (y la sana moralidad de algunos países), ninguno ha merecido ser invocado tanto como el grupo denominado con el terrible nombre de 'mafia'.

Esta palabra ha sido escrita con doble efe por los argentinos Ernesto Sábato (en su novela Sobre Héroes y Tumbas, 1961) y Jorge Luis Borges (en un cuento titulado Una Amistad hasta la Muerte, 1977: "Me franquearon las puertas de la Maffia como si me respaldara el nuncio").

Mucho me temo que al escribir así, Borges ha errado la bala. El error ha sido doble: gramatical, porque violenta ciertas reglas ortográficas; diplomático, porque mete en la cuestión a un funcionario vaticano denominado nuncio que, por definición, no debe ser mezclado en estas historias malsanas -a menos que pertenezca al Opus Dei, agrupación católica denominada por sus críticos, la Santa Mafia.

Con la palabra mafia se designó inicialmente a un movimiento político y social de defensa en contra de los invasores colonialistas de la isla de Sicilia y más tarde degeneró en una agrupación de malhechores. La emigración italiana la llevó a Estados Unidos donde obtuvo carta de naturalización como la Cosa Nostra.

La discusión ortográfica acerca de cómo escribir la palabra en cuestión, ha merecido la atención de ciertos especialistas de la criptohistoria universal (y de dos o tres no tan especialistas pero que se sienten con el derecho de oscurecer más el asunto y conseguir que lo que no entienden ellos, jamás lo entienda ninguno).

La atenta lectura de algunas obras que han tocado el punto permite recrear algunas hipótesis:

El indescriptible Pequeño Larousse Ilustrado (1990, p.645) dice que la mafia (con una efe) es una asociación secreta de malhechores y un sinónimo suyo es 'pandilla'.

Por otro lado G. Pitré, profesor (en 1915) de demosicología de la Universidad de Palermo (en Usi, Costumi, Credenze y Pregiudizi del Popolo Siciliano, Palermo, 1889) dice que la palabra mafia se remonta al primer tercio del siglo XIX y significaba 'hermosura', 'gracia', 'perfección en su género'. Así, una joven atractiva podía adjetivarse 'mafiusa', 'mafiusedda' o 'amafiata', equivalente de 'simpática' o 'coquetona'.

Otra (no tan razonable) hipótesis sugiere que hubo una revuelta popular contra franceses y austriacos, ocupantes de Sicilia, originada por la violación de una joven siciliana y cuya madre se lamentaba (del verbo transitivo 'lamentar', favor de no confundir) repitiendo, en el dialecto local, las palabras "¡Ma fía, Ma fía!", que significan "¡Hija mía, hija mía!".

Otra versión pretende que 'mafia' responde a las iniciales de la frase "Morte alle francese, inglese, austrachi", ocupantes de Sicilia en el siglo XIX.

Algún otro texto propone que mafia es la agrupación de las iniciales de "Mazzini autorizza furti, incendi, avvelenamenti", es decir, "Mazzini autoriza robos, incendios y envenenamiento".

Para tranquilidad del súbitamente alarmado lector, le aviso que [Giusseppe] Mazzini no es funcionario público ni precandidato a nada y, aunque lo fuera, ya no puede autorizar ningún latrocinio ni en Sicilia ni en Italia ni en ninguna otra latitud por la sencilla e irrebatible razón de que descansa en paz desde 1872.

Con el paso del tiempo los términos mafia y mafioso han sido vilipendiados al adjudicárselos sin distinción unos grupos contra otros, prácticamente en todos los continentes y sin ponerse a averiguar si los destinatarios son o no gente honrada.

Como los nuncios: Esos muchachos tan lindos.