EL PESO MEXICANO Y SU TASA DE CAMBIO.
Publicado en POLÍTICA de Xalapa, Ver., el miércoles 21 de junio de 2000.
Wenceslao Vargas Márquez

Yo he escrito que una visión de siglos a nuestros problemas nacionales nos permite tener una visión más clara de nuestra realidad que la visión coyuntural y microscópica con que a veces nos quiere obligar a mirar ciertos asuntos el gobierno federal.

Es más fácil entender la devaluación del peso frente al dólar si analizamos un siglo entero (el XX, que todavía no acaba) y NO la comparación de la semana pasada con la semana actual. Empecemos:

DOS REGALOS.- En 1930, el desconocido ingeniero michoacano y primer presidente priísta Pascual Ortiz Rubio, recibió en su toma de posesión dos obsequios: Un balazo en la quijada y una tasa de cambio del peso mexicano de $2.00 por dólar. El balazo –por doloroso- lo dejaremos a un lado y nos fijaremos en el precio del dólar –por encantador-.

MIL REGALOS.- 40 años depués, cuando Luis Echeverría comenzó su presidencia, la tasa era de $12.50 por dólar significando que el peso tenía un sexto del poder de cambio de 1930. Si en cualquier momento de los años 2000 o 2001 llegáramos a $12,500.00 por dólar tendremos la milésima parte del poder adquisitivo de dólares que el peso tenía hace 30 años, en 1970 (haciendo a un lado el recorte de tres ceros estrictamente cosmético que aplicó el Dr. Salinas de Gortari).

CINCO MIL REGALOS.- 70 años después de Ortiz Rubio, 30 años después de Echevería y a lo largo de estos primeros meses de 2000, la tasa de cambio ha sido de $9,500.00 por dólar. Es decir que en los últimos 70 años el peso mexicano se ha desfondado 4,750 veces al pasar de 2 a 9,500 unidades por dólar.

Un día de estos (Labastida dice que por culpa de ciertas desafortunadas declaraciones políticas del opositor Fox y recíprocamente) el peso llegó a $10,200.00 por dólar pero a los pocos días regresó a la tasa de $9,800.00 por dólar. Esto significa que pasó de un desfondamiento de 5,100 veces a un desfondamiento de 4,900 veces.

LA LUNA Y EL SOL (Y EL FLORERO).- Yo me pregunto por qué la secretaría de Hacienda desea que los mexicanos aplaudamos este hecho. A Hacienda le pasa lo que a la trabajadora doméstica que rompe un florero y quiere hacerle saber a la patrona que el florero (herencia de nuestros abuelos), no se rompió en muchos pedazos imposibles de rearmar, sino en únicamente tres pedazos que permitirán recrear el florero con salivita y un poco de paciencia. Además la maritornes desea que le demos las gracias por cuidar ese hermoso detalle.

Lo que quieren Hacienda y el gobierno federal es algo igual: Nos pide a los patrones -los gobernados- que les aplaudamos porque al hermoso florero llamado ‘peso mexicano’ (herencia de nuestros abuelos) no ha quedado roto en los 5,100 pedazos de la semana pasada, sino en únicamente 4,900 hermosos pedazos durante esta semana. Además los economistas y contadores al mando del país desean que les demos las gracias por cuidar ese hermoso detalle.

Mientras la tasa de cambio del peso era cuidada por militares semianalfabetas o abogados pasantes todo iba razonablemente bien ... dentro de lo razonable. El mal empezó a agravarse cuando a nuestro peso lo empezaron a cuidar contadores y economistas a partir de 1976.

Imagínese usted a una matrona rural cuidando a una parturienta. Esta se halla más o menos bien al igual que los gemelos recién nacidos.

Pero se nos mueren los tres cuando los atiende el ginecólogo posgraduado.