LXXII ASAMBLEA DE LA CEM:
LA RELIGIÓN EN LA ESCUELAS.
Wenceslao Vargas Márquez

Al término de la LXXIII Asamblea General de la Conferencia Episcopal Mexicana se produjo un documento que expone un apartado especial para la Educación: "LIBERTAD RELIGIOSA EN LA EDUCACIÓN" fechado el viernes 12 de abril de 2002. A la letra dice:

"20. La libertad religiosa incluye, también, el derecho a transmitir por la educación contenidos doctrinales, valores y virtudes que dignifiquen al ser humano individual y comunitariamente. Reiteramos nuestro reconocimiento al derecho natural que los padres de familia tienen a educar a sus hijos integralmente; también en el campo religioso. Este derecho debe ser reconocido, garantizado y apoyado por el Estado, la Asociaciones Religiosas y demás instituciones (cf. Declaración Universal de los Derechos Humanos, ONU, 26,3). 21. La reforma constitucional [salinista de 1992, w] está contribuyendo a superar una mentalidad laicista y respecto a la educación laica. Es decir, manteniendo la disposición constitucional en el sentido de que la educación que imparte el Estado, debe ser gratuita, obligatoria y laica, constatamos que la laicidad en la educación que se entendía, casi siempre, como antirreligiosa, anticatólica o anticlerical está, poco a poco, siendo superada.

"22. Sin embargo, aún reconociendo lo delicado de este tema, por el peso histórico de nuestro pasado, los Obispos de México, queremos con grande esperanza, animar a los distintos sectores interesados en profundizar en el diálogo e intercambio a fin de que alcancemos, algún día, la plena expresión de este derecho de la libertad religiosa en materia educativa en nuestra Constitución. 23. Nos mueve la plena convicción de que sólo la educación en los auténticos valores humanos y cristianos trasmitidos por la familia, la escuela, la Iglesia Católica y otras denominaciones religiosas, pueden ayudar a superar la crisis más profunda que vivimos como sociedad, precisamente la crisis de valores".

En esta nueva insistencia de la Iglesia católica invocan tres referencias bibliográficas de las cuales dos son bíblicas: Para ser libres nos liberó Cristo (Gálatas 5,1) y No podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído (Hechos 4,20).

El columnista Catón, el hombre más sensato de México, escribió el día 15, tres días después de la publicación del documento católico-político: "Quiero tanto a mi Iglesia que me duele. Soy católico. Mal católico: hasta temo estar usurpando el nombre cuando me digo tal. Pero nací en el seno del catolicismo, y en él espero terminar mi vida. Nada me haría renunciar a mi fe, agua clara en vaso quebrantado y sucio. Desde esa fe y desde aquel amor proclamo a veces mi sermón de laico... En los últimos días he lamentado con tristeza dos declaraciones de dignatarios de mi Iglesia. La primera se refiere a la pretensión de que se imparta educación religiosa en las escuelas públicas. Absurda es, a mi juicio, la demanda. La separación de la Iglesia y el Estado, principio básico de la sociedad moderna, implica que la educación estatal deba ser necesariamente laica. ... No quieran regresar a etapas que en nuestra historia y la del mundo quedaron muy atrás... La segunda manifestación que he lamentado tiene que ver con la actitud de encubrimiento que parece ser la tendencia oficial de la Iglesia en lo que se refiere a sacerdotes culpables de abusos sexuales".

La agencia noticiosa APRO anunció que "Luis Morales Reyes, presidente de la CEM, adelantó que los obispos crearán una comisión cuyo objetivo será <abrir la discusión> y <efectuar un proceso de acercamiento con los actores políticos> para impulsar esos cambios legislativos. La comisión estará a cargo de Abelardo Alvarado Alcántara, secretario general del Episcopado". Sobre advertencia no hay engaño. La Iglesia católica (y política) va con todo para modificar los artículos 3, 5, 24, 27 y 130.

¿Qué dicen los voceros del gobierno federal panista? El Subsecretario de Educación Básica de la SEP, Lorenzo Gómez Morín Fuentes, dijo a un diario capitalino el día 15, con la insensatez propia del que no es historiador ni normalista sino oceanólogo que el tema no está suficientemente discutido. ¿Será que dos siglos de vida nacional independiente no hayan sido para el subsecretario Gómez Morín, suficientes para dar por concluido el tema?

No. Dos siglos de guerras, más de media docena de constitucionales nacionales (no sólo las de 1824, 1857 y 1917) y varios millares de muertos (juaristas, monarquistas, porfiristas, cristeros, católicos, masones) no le parecen suficientes al subsecretario Gómez Morín para dar por terminada la discusión, discusión en la que ha quedado claro que lo mejor es que no tan sólo las escuelas públicas sino todo el aparato del Estado mexicano se abstengan de traslaparse con cualquier religión. "El funcionario subrayó que es una discusión no acabada", dice el diario.

¡Alabado sea el Señor!, porque el funcionario encargado de la Educación Básica del país no conoce la Historia de México. No sospecha el subsecretario Gómez Morín que México no nació el día en que él tomó posesión del cargo.

¿Y el Secretario de la SEP, Reyes Tamez? El también desea socavar los cimientos de la educación pública laica según se entiende en otro diario del mismo del viernes 12 de abril: "Habrá que esperar el debate que se dará en torno a este tema en la mesa del Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional, ya que el secretario de Gobernación, Santiago Creel Miranda, propuso llevar a ella el asunto de la impartición de educación religiosa en las instituciones educativas públicas". El mismo diario añade que la Unión Nacional de Padres de Familia "consideró que es urgente una nueva reforma al artículo tercero constitucional para que en las escuelas públicas se impartan clases de religión". Desde su punto de vista, "una de las lacras es el no reconocer el derecho que asiste a los padres para educar a sus hijos como ellos deseen, prerrogativa que se reconoce en todas las constituciones de los países de América, excepto en Cuba y México".

Lacra o no, daremos un consejo: Nada le impide a la UNPF y a los obispos, arzobispos, cardenales y laicos dar y recibir su educación católica en cualquier otra parte que no sea la escuela pública. Júntense en las tardes a dar doctrina. Reúnan a los niños en los atrios de las iglesias. Intenten convocarlos y yo seré el primero en decir que les asiste el derecho de que fuera del horario escolar reciban cualquier educación religiosa.

En la escuela pública no.