LAS CRISIS DEL PRESUPUESTO
por Wenceslao VARGAS MÁRQUEZ.
Publicado en el diario 'POLÍTICA' el martes 5 de enero de 1999.

La correcta administración del presupuesto nacional ha sido fuente de dolores de cabeza para todos los gobernantes que ha tenido nuestro país. Una constante nacional ha sido que se gasta más de los que se tiene, excediendo los egresos a los ingresos.

De 1812 a 1816 (dice Agustín Cué Cánovas en Historia Social y Económica de México, Trillas) hubo de ocurrirse a empréstitos onerosos para cubrir el déficit dela cuenta pública. En 1822, el ministro de Hacienda de Iturbide, confesaba "no haber podido ... formar un estado general de ingresos y egresos [y] descubrir los abusos de la administración ... manifestando que sólo había podido descubrir la dolorosa verdad de la existencia de un déficit considerable para cubrir en su totalidad el presupuesto general.

Después de la Guerra de Reforma, el 15 de junio de 1861 Benito Juárez informaba al Congreso que el gobierno estaba sin dinero: "Respecto de la hacienda, el gobierno vive rodeado de angustias por los gastos enormes que tiene necesidad de erogar ... Este mal necesita un remedio pronto y radical". Y el presidente Juárez, hace casi siglo y medio dictaba la siguiente receta que en sus quince años de gobierno no pudo ejecutar a cabalidad y que hoy, casi siglo y medio después sigue siendo vigente para el actual gobierno federal:

"1) La reducción de aranceles.
2) El establecimiento de contribuciones directas.
3) La supresión de alcabalas.
4) La reorganización de otras cuentas federales.
5) La consolidación de la deuda pública.
6) La moralidad y economía en el régimen hacendario.
7) Reducción de casi todas las oficinas y supresión de algunas.
8) El castigo eficaz del peculado y de cualquier otro abuso en el manejo de
caudales [públicos]"

¿No es este el problema de 1999? ¿No es este el problema de Victoriano Huerta en 1913? En su informe al Congreso Huerta dijo el 1ª de abril: "Hacienda es uno de los problemas del Ministerio. El señor ministro yo creo que ni duerme siquiera; tiene un problema tan difícil y complejo, que yo no sé cómo saldrá en esta tarea el señor ministro de Hacienda. Por eso todos los días ruego a los señores ministros de Estado se sirvan verlo y robustecer su clarísimo, su alto talento y aptitudes financieras, para que se sirva salvar la situación por que atravesamos en estos momentos; pero confío -y lo protesto a ustedes, señores diputados- en el señor ministro de Hacienda [Toribio Esquivel Obregón ], hombre que hasta ayer fue académico y hoy es hombre práctico, hombre financiero que podrá salvar la situación".

Esquivel (1861-1945) era un abogado guanajuatense, profesor de las universidades de México, Columbia y Nueva York. ¿Alguna analogía con los funcionarios de hoy?

Igual que Iturbide un siglo antes, Carranza informaba a su Congreso el 15 de abril de 1917 que la Secretaría de Hacienda continuaba "haciendo la concentración de todos los gastos de que se tenga conocimiento y es muy posible que antes de comenzar el nuevo año fiscal pueda saberse, de una manera aproximada, a cuanto montan los ingresos y los egresos de la revolución ... Es natural suponer que ha existido constantemente y existe en la actualidad un considerable déficit entre los ingresos y egresos de la revolución".

Estamos por entrar a 1999 y, pronto, al siglo XXI que, como el XX y el XIX y el XVIII han presentado a los sucesivos gobiernos la dificultad de equilibrar el presupuesto general de la nación. ¿Podrán resolverlo los diputados de 1998?