LOS MASONES ¿SIN RESERVA?

PUBLICADO EN EL 'DIARIO DE XALAPA' DE XALAPA, VER., EL VIERNES 14 DE FEBRERO DE 1992 Y
EN 'EL LIBERAL' DE COATZACOALCOS, VER., EL MIÉRCOLES 26 DE FEBRERO 1992.
Por Wenceslao Vargas Márquez

Me refiero a la felicitación que con fecha de ayer, la Gran Logia Unida Mexicana, en voz del Muy Respetable Gran Maestro, hace al Presidente de la República en ocasión del 75º aniversario de la promulgación de la Constitución General de la República. Los fundamentos de la citada felicitación pueden ser rebatidos con muchos y variados argumentos, pero quiero apoyarme en un hecho claro y fácilmente asimilable: la felicitación "sin reservas" tiene una evidente contradicción en su discurso.

Las medidas que el ejecutivo federal ha tomado y el legislativo aprobado, y que la Gran Logia Unida Mexicana "aplaude y apoya sin reservas" son las que propician, que no evitan, que el gobernador (el adjetivo 'interino' es irrelevante) panista de Guanajuato, Carlos Medina Plascencia, manifieste públicamente su adhesión a la iglesia católica, "exhibición pública" que la misma Gran Logia Unida Mexicana "condena enérgicamente".

No se puede aplaudir "sin reservas" (sin pensarlo) los cambios a la Constitución General que propician la existencia de iglesias políticas (sobre todo la católica, la "X" es un auto-engaño) de iglesias concentradoras de riquezas y de gobernadores "torpes y sin sensibilidad"; no se puede aplaudir "sin reservas" (sin detenimiento) estos cambios constitucionales y después quejarse de las consecuencias propiciadas por éstos cambios.

"La actitud torpe y la falta de sensibilidad" no es la del gobernador (el adjetivo 'inerino' no se debe usar para atacar hechos y consecuencias que se deben enfrentar con otras armas) Medina Plascencia. Él está ocupando un espacio político vacío que la masonería está abandonando. El error está en los masones que "aplaudimos sin reservas" (sin sonrojo), las medidas que sí son, que son en realidad, "la combinación que abrirá heridas que ya han cicatrizado".

Además la masonería veracruzana, con ésta felicitación, no se ubica, de ninguna manera, a la cabeza de los patriotas. Lo que hace es montarse alegremente en el autobús de los triunfadores, apoyando unas "tesis de gobierno" que nunca el liberalismo, que jamás la masonería (al menos la masonería posrevolucionaria) ha solicitado ni pretendido solicitar. Es como decir: "- Señores del Ejecutivo y Legislativo federales: ¿Qué comen que adivinan? Las iniciativas de reforma a los artículos 24 y 130 son precisamente lo que nosotros soñábamos".

Cambios, sí, pero ¿hacia donde? y ¿en que medida? Vamos a discutirlo punto por punto. Vamos los masones a rescatar siquiera una ley reglamentaria del artículo 130, pero no "aplaudiendo sin reservas" las leyes que el ejecutivo dicta y el legislativo aprueba, no "aplaudiendo sin reservas" hechos consumados.

Vamos poniéndonos (intentando ponernos) a la altura (ya no del raciocinio, siquiera de los hombros) de los liberales masones yorkinos y escoceses, de los del Rito Nacional Mexicano del siglo XIX. Ellos nos enseñarán qué hacer ante las nuevas circunstancias de una Patria Mexicana que, indudablemente, requiere de cambios para avanzar y que, sin duda, tiene reservado un destino superior en cuya contrucción debemos participar razonablemente todos sin imposiciones ni 'cargadas'.

Si no podemos, cuando menos considero razonable esperar que debemos apoyar y aplaudir con la debida reserva.