LA PENA DE MUERTE:
EL PUNTO DE VISTA MASÓNICO.
Por Wenceslao Vargas Márquez.
(Rito Nacional Independiente)
Publicado en el DIARIO DE XALAPA, de Xalapa, Ver., el sábado 29 de mayo de 1993.

En el raído tapetito de la mermadas discusiones públicas ha sido puesto el tema de la pena de muerte.

Pero desafortunadamente no fue la desaparición física de un taxista o de un 'bracero' o de un campesino o de un obrero o de un profesor, la que orilló a las desesperadas autoridades a proponer medidas más drásticas para combatir el crimen. Fue la muerte de un cardenal.

Tan valiosa una vida como la otra pero claramente se nota la excepción y la preferencia: Volvemos a la penosa sociedad decimonónica de los insultantes privilegios, a la sociedad regresiva de los fueros. El poder público se doblega ante la presión. Cuidado. Dentro de poco alguien exigirá tribunales especiales para quienes atenten contra este grupo de ciudadanos.

La masonería tiene un punto de vista para calificar la pena de muerte y, para ello, es forzoso recurrie al Rito Escocés porque dispone de abundante literatura.

Los libros de texto de cada grado masónico escocés fueron escritos por un señor que los firmó bajo el seudónimo de Viriato Alfonso de Covadonga. Su nombre real era Vicente A. de Castro y los publicó en Brownsville en 1875. Un hijo suyo se llamó Vicente A. de Castro y junto con Ignacio Comonfort re-fundó el desaparecido Rito Escocés en 1860. Lo más probable es que los haya transcrito y/o traducido de algún manual europeo muy antiguo del que, con mínimas variantes, se derivan los de otros ritos.

El del Nacional Independiente tiene un párrafoque dice: "¿Puede creerse que tiene derecho el hombre de matar a sus semejantes? Es innegable que en caso de legítima defensa ... puede disculpase el homicida .. mas en ningún caso puede autorizarse razonablemente el homicidio..."

Más adelante salta la cuestión de la pena de muerte: "¿Creéis que la sociedad tenga el derecho de matar? Si no se concede el derecho al individuo tampoco puede concederse al conjunto que se llama sociedad , y a éste con menos razón porque representa en sí un conjunto de acciones que constituyen un total de fuerza que por sí sola se hace respetable, y además porque carece de la violencia de pasiones a que está sujeto el individuo... ".

Y más adelante. "No, la sociedad no debe matar, porque la represión o castigo de una falta no puede reprimirse con la comisión del crimen mismo ... El mal no puede variar porque lo ejecute un individuo o lo hagan muchos: Admitir semejante principio sería desconocer los más rudimentarios principios del raciocinio y las bases inquebrantables de la justicia. Por otroa parte ¿qué se consigue con estos actos de incalificable venganza? Preparar la comisión de iguales atentados ... ".

La masonería concluye tajante: "La sociedad tiene el deber de prevenir el mal, de corregir al delincuente, pero nunca, jamás, ejecutar el crimen".

Expuesto esto los masones debemos ser consecuentes con nuestros principios y, si de plano, nuestro valor cívico está tan menguado que no podemos lazar la voz para oponernos, dejemos la nueva ley como un hecho consumado.

Por favor: No aplaudir ni felicitar si se consuma el atropello.


POSDATA DE MAYO DE 2000: AÑADO A LAS NOTAS ANTERIORES EL QUE LA PENA DE MUERTE
NO SE DEBE APLICAR EN MÉXICO PORQUE EL SISTEMA JUDICIAL MEXICANO ES UNA VERGÜENZA
POR SU DESORGANIZACIÓN, POR SU INMORALIDAD Y POR EL TRÁFICO DE INFLUENCIAS.
ASÍ HASTA YO -QUE ME PORTO BIEN- PUEDO SER CONDENADO A MUERTE.