NEOMASONERÍA
Wenceslao Vargas Márquez
Publicado en el diario POLÍTICA de Xalapa, Ver., el viernes 12 de enero de 2001.

En muy pocos meses los mexicanos hemos hecho transitar a nuestro gobierno nacional desde la ‘Presidencia Imperial’ hacia la ‘Presidencia Guadalupana’ con gobernantes federales panistas a quienes les urge crear un problema más que es la chiapanización religiosa de todo nuestro país. A esos gobernantes panistas no les pedimos que se inscriban en las alicaídas logias mesiánicas, perdón, masónicas. Lo único que les pedimos es que sean prudentes y que no chiapanicen a todo México con un conflicto religioso.

Hace poco un columnista en un diario local se admiraba de la decadencia de la masonería y le echaba la culpa a los jesuitas. Repasemos algunos hechos de nuestro pasado reciente:

El exgerente de la basílica de Guadalupe, Schulemburg, manifestó en su momento (El Nacional, 1-X-92) que los trabajos para crear un partido católico en México estaban avanzados. En el estado de Veracruz (diario SUR, 10-X-92) los promotores pronto tuvieron nombre propio: el Opus Dei pretendía participar en las elecciones bajo la bandera (¡estandarte!) de un Partido Católico Mexicano. Ese fue el anuncio hecho por Humbertus Pérez Espinoza, quien dijo que trabajaban en municipios ‘de origen conservador’ como Córdoba, Río Blanco, Nogales, Ciudad Mendoza, Ixtaczoquitlán y Orizaba, para después lograr ‘una alianza con el partido en el poder’. ¿Qué pasó con la masonería cuando hubo tantos avisos del golpe demoledor que recibirían sus principios hace unos años? Cuando en el sexenio del Dr. Salinas se modificó la ley reglamentaria del artículo 130 constitucional, el forcejeo se manifestó en tres planos: 1)la Jerarquía católica, 2)los voceros del gobierno salinista y 3)los neomasones que aplaudían todo.

1) Los voceros del catolicismo mexicano manifestaban que habría modificaciones constitucionales, reconocimiento jurídico y relaciones diplomáticas con el Vaticano. Genaro Alamilla Arteaga, menospreciando la preocupación de los masones (Excélsior, 5-XII-88), madrugó en la alborada salinista para decir que nada haría mella en las decisiones del nuevo mandatario y que todos los temores de los masones, liberales, similares y conexos eran ‘fumarolas mentales’(sic). Enseguida se preguntó y se contestó acerca de la situación de la iglesia católica: "¿Reconocimiento Jurídico? Claro", para finalizar dictando seis lineamientos al nuevo gobierno: ‘Hago votos porque el gobierno [de Carlos Salinas]...se mantenga dentro de estas seis consideraciones. Si así se hace tendremos un magnífico gobierno y nada tendremos que envidiar de otras naciones’ . Dos años después Alamilla seguía presionando (Proceso 687, enero de 1990): ‘Habrá sorpresas, muy pronto habrá sorpresas’. Prigione iba más lejos pues esperaba para enero o febrero de ese año las modificaciones constitucionales y las relaciones diplomáticas.

2) Los voceros del gobierno negaron insistente y rotundamente las aseveraciones de los vicarios del vicario de Dios en la Tierra. No se sabe a ciencia cierta el papel jugado por don Fernando Gutiérrez Barrios quien habría renunciado a principios de 1993 a causa de la situación creada.

3) La neomasonería, suscribió el 15 de enero de 1992, después de los cambios constitucionales, una declaración, llamada ‘del Panteón de San Fernando’ en la que se daba un acuse de recibo al gobierno y se pretendía poner limitantes para rescatar la ley reglamentaria del artículo 130 con todo y reconocimiento, además de las relaciones diplomáticas.

La Gran Logia Unida Mexicana, de Xalapa, había publicado (Diario de Xalapa, 6-I-92) una carta en la que se planteaban 5 condicionantes a la iglesia católica para la ley reglamentaria: 1) No hacer inversiones ni poseer medios de comunicación masiva: solución de la iglesia. 2) Revelar origen y destino de su dinero: denegada (Agencia SUN, 29-IX-92). 3) No hacer crítica ni proselitismo político: sin comentarios. 4) No usar denominaciones religiosas para partidos políticos. 5) Que la educación religiosa no sea obligatoria en las escuelas manejadas por religiosos y que todas las escuelas mexicanas acaten los programas oficiales.

La historia final ya se sabe: hubo modificaciones a la constitución mexicana (dic.1991), reconocimiento jurídico a una dirigencia católica encantada con las conferencias de prensa (jul.92) y relaciones diplomáticas con El Vaticano (sep.92).

Concluido el atropello los neomasones afirmaron –más papistas que el papa- que la obra salinista era una genialidad digna de los tiempos modernos. Carlos Vázquez Rangel, dirigente masónico había vetado (Proceso, abril 1987) a Salinas de Gortari como candidato presidencial por considerarlo ‘junior y reaccionario’ y amenazó con que si se convertía en candidato ‘quedaríamos en libertad [los priístas] para ubicarnos en un partido que haga prevalecer el proyecto de nación surgido a partir de la constitución de 1917’. Su candidato era Jorge de la Vega Domínguez.

Un sexenio después, en octubre de 1992, el mismo Carlos Vázquez Rangel, Gran Comendador del Supremo Consejo Escocés y presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Liberales no tan sólo no se había ‘ubicado en otro partido’ sino que advertía: ‘En vez de salir del PRI, vamos a tomar las riendas del partido’. Pero eso no es todo: seguía vetador. ‘Impediremos...la imposición de un candidato presidencial reaccionario’, dijo a Proceso (No. 832, 12-X-92).

Ahora los vetados eran Aspe, Zedillo y Colosio: frentazo doble porque a Colosio muerto le sucedió el candidato Zedillo. Los buenos eran Camacho Solís o Gutiérrez Barrios. El vaticinio de los candidatos presidenciales no es el fuerte del masón priísta Carlos Vázquez Rangel o se puede decir que es una especie de Nostradamus a la viceversa pues resultan electos precisamente los que él tacha (con perdón de Nostradamus ... y de Hermes Trismegisto).

Conclusiones:

Uno) Muchos esperamos a que pase acabe el sexenio para empezar a protestar, y mientras el sexenio no se acaba "aplaudimos sin reserva" a como la Gran Logia Unida Mexicana de Veracruz, en un desplegado de abajofirmantes, (D. de X, 6-II-92), "aplaudió si reservas" todo lo que hacía el gobierno salinista. Llegó a decir esa Gran Logia que con las medidas salinistas nos ubicábamos ‘a la cabeza de los patriotas’. Escribió el Muy Respetable Gran Maestro en ese cuarto de plana: "Señor Presidente: Los masones Estamos con usted". Yo hice pública mi inconformidad el 14 de febrero de 1992 en la plana editorial de un diario local.

Dos) De la decadencia de la masonería mexicana no tiene la culpa los jesuitas. Adivine usted quién.