NARCOMASONES (II)
Por Wenceslao VARGAS MÁRQUEZ
Publicado en el DIARIO DE XALAPA, el viernes 2 de julio de 1993.

Un cable de la agencia EFE redactado en Buenos Aires, Argentina, y reproducido sin fecha por un diario de la localidad, informa que el historiador argentino Enrique Pavón Pereyra, biógrafo de Perón y director de la Biblioteca Nacional, declaró en una entrevista que la amputación de las manos del cadáver de Perón y el robo de su sable, descubiertos el 1º de julio de 1987, "fue un crimen ritual que tiene un significado para la mafia internacional".

El juez que siguió la causa, Antonio Far Suau y algunos testigos "han muerto en extrañas circunstancias". la investigación fue suspendida el 15 de febrero de 1991.

Pavón Pereyra "aseguró que la profanación se debió al cobro de una deuda por parte de la logia "P-2", que dirigía Licio Gelli: Perón hizo una serie de viajes a Roma y Madrid, creyendo que se trataba de una subvención de Alitalia. Después, la logia le quiso cobrar una deuda de ocho millones de dólares pero él respondió que "nunca había firmado nada y que desconocía el caso".

Asegura Pavón que los viajes fueron arreglados por José López Rega, secretario privado de Perón y a quien se vinculó con la multicitada logia masónica. López Rega, apodado "El Brujo" por sus prácticas esotéricas, murió en 1983, en la cárcel. Se sabe que los gastos importaban dos millones de dólares "pero es sabido que las deudas políticas se multiplican por cuatro" (sic).

El juez Far Suau murió en 1988 conduciendo un automóvil sin frenos y el entonces jefe de policía, Juan Pirker, falleció meses después tras un ataque de asma. El comisario Carlos Zunino quedó inválido tras ser emboscado por unos delincuentes. Luis Lavagno, cuidador del Cementerio de Chacarita (donde descansan los restos de Perón) murió después de haber "recibido fuertes golpes en el cuerpo", según el dictamen de la autopsia.

La tristemenet famosa logia masónica "Propaganda-2" enfrenta ya a la justicia italiana y su Venerable Maestro -pasado- Licio Gelli, tiene cargos de los que no saldrá muy bien librado.

Hoy, en México, la realidad de la masonería nacional enfrenta problemas no tan graves como la italiana. Nuestras logias son centros para el intercambio de libros de herbolaria, para la discusión de sesudos planteamientos de ufología, astrología y dietética. A lo más se llegan a constituir en células políticas de incondicional apoyo al oficialismo. Lástima.

Otros estamos convencidos de que el tobogán en el que estamos tiene un freno: El de volver a nuestras raíces históricas, el de unificar a nivel nacional todas las organizaciones, el de eliminar la actitud maniquea y estúpida de calificarnos unos a otros de irregulares y clandestinos. Necesitamos mantener la membresía en su nivel actual y depurarla con mucho cuidado para, más tarde, incrementarla.

Para todo esto se necesita paciencia, se necesita tiempo y se necesita valor, pero la masonería puede eso y más.

¿Narcomasones? El colmo, pero de ésas cenizas nos levantaremos.