MASONES Y PROTESTANTES (I)
Por Wenceslao VARGAS MÁRQUEZ
Publicado en el DIARIO DE XALAPA, el 3 de agosto de 1993.

"SOY BLANCO, SAJÓN Y PROTESTANTE. ES DECIR: PERSONA DECENTE".
MARUXA VILALTA.- 'NADA COMO EL PISO 16', 3er. ACTO.
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"NO QUEREMOS NADA CON LOS PROTESTANTES".
JERÓNIMO PRIGIONE.- 'LA JORNADA', 20-VII-93.

La historia demuestra que la iglesia católica ha fustigado a la Masonería; un buen catálogo de encíclicas ex-comulgatorias lo prueba. La misma Iglesia Católica ha atacado desde todos los ángulos a las iglesias protestantes.

A partir de estos hechos, muchos estudiosos sostienen que la masonería y los protestantes compartimos enemigo (a) y varias similitudes en cuestiones de doctrina.

A continuación transcribo íntegras las analogías que, entre masonería y protestantismo, encuentra el autor Arturo Piedra Solano, profesor de Historia de la Iglesia en el Seminario Bíblico Latinoamericano, de San José Costa Rica (Cfr. "PROTESTANTES, LIBERALES Y FRANCMASONES", Jean-Pierre Bastian, F.C.E., pp.128 Y ss.).

"¿En qué medida existió afinidad ideológica entre estas dos corrientes [masonería y protestantismo]? Siete son los rasgos que caracterizan esta afinidad en ambas sociedades".

"El primero -que las llevó a legitimar las condiciones sociales imperantes, por injustas que éstas fueran- era la sumisión que se inculcaba a los feligreses de ambas, respecto al Estado. Pese a esto, el comportamiento de liberales y francmasones era diferente al de los protestantes. Los francmasones, como los liberales, se interesaron en conservar las estructuras políticas y sociales introducidas por ellos a fin de evitar cambios profundos que pudieran alterar sus planes de clase o grupo alternativo (si los masones mostraban alguna beligernacia contra el sistema vigente, fue porque éste no representaba sus intereses de clase). En el protestantismo, la perspectiva acerca del Estado era fruto, por un lado, de la visión teológica y, por otro, de los condicionamientos impuestos por el mismo liberalismo.

"La desaparición de la autonomía religiosa frente al poder político coincidió con la llegada al poder de los liberales. En un sentido, la neutralidad política de la francmasonería aparecía como un dogma que sólo podía ser comprendido a través de sus ideas y aspiraciones como partedel poder político. Los siguientes consejos a francmasones, dados por un antiguo miembro de la francmasonería centroamericana (Federico Góngora, "Mis Últimos Documentos de la Masonería Centroamericana, 1809-1939", 1942) dan más luz sobre lo anterior:

"El que pretenda que la verdadera masonería busca mezclarse con la política, atacar a los gobiernos y entrar en consideraciones, desconoce la institución, la desnaturaliza completamente ... En ése contexto, es que se contempla que todo miembro de la masonería 'debe ser amante de su país y amante de sus leyes'.

"Un segundo rasgo que identificaba tanto a los francmasones como a los protestante era el relacionado con los valores éticos. En ambos, el comportamiento ético no trascendía la conducta individual, es decir, que ni a uno ni a otro interesaban los problemas de orden estructural, generadores de los males sociales. Las exigencias de orden personal e individual aparecían como un requisito importante, que debían cumplir los miembros de la francmasonería. Para ser miembro de la antigua Asociación Masona de Centroamérica, por ejemplo, se estipulaba que se debía 'gozar de buena opinión y de buen concepto moral e intelectual' (no cumplir con estas disposiciones morales, por tanto, era exponerse a ser excluído de la organización: Por ejemplo, en la masonería eran expulsados aquellos que hubieran incurrido en robo, calumnia, difamación, injuria o abuso de confianza).