LA ENCÍCLICA ANTIMASÓNICA HUMANUM GENUS
Wenceslao Vargas Márquez

El autor masónico norteamericano Richard E. Chism escribió a fines del siglo XIX que ese siglo había empezado jacobino (por la independencia, Napoleón, etc.) y había terminado frailero. A

Prueba de ese frailerismo es cierta inefable encíclica: El 20 de abril de 1884 el papa León XIII, publicó la encíclica Humanum Genus que condena el liberalismo y la masonería y que tuvo inmediata repercusión en América Latina.

Así, en Santiago de Chile, se publicó un Edicto sobre la Francmasonería con la encíclica ‘Humanum Genus’ y la instrucción relativa a ella, en la Imprenta del Correo en 1884.También en Bolivia se publicó una Pastoral del Ilustrísimo señor obispo de la Diócesis de La Paz, doctor don Juan de Dios Bosque, del 16 de junio de 1885. De igual manera en México se difundía la encíclica Contra la Masonería, publicada en la imprenta de N. Praga, en Guadalajara, en 1884.

Afirmaba León XIII (papa de 1878 a 1903) que ‘el reino de Satanás’ tenía entre sus organismos ‘la sociedad conocida con el nombre de francmasonería’. En tres ocasiones indicó que había que oponérsele ‘toda la resistencia que fuera posible’. Asoció el papa esos ‘organismos satánicos’ con el naturalismo, vinculándolos a muchos aspectos negativos, en especial su secretismo, el pretender ‘destruir por completo toda la disciplina religiosa y social que ha nacido de las instituciones cristianas’ y por querer ‘constituir el Estado separado de las Instituciones y preceptos de la Iglesia [católica]’.

Criticaba León XIII que los masones enseñaran ‘que todo poder reside en el pueblo, de tal suerte que, cambiada la voluntad del pueblo, es lícito despojarlos [a los gobernantes] de su autoridad’.

El papa se enfadaba: ‘Nada es más contrario a la verdad que sostener que [el gobierno] depende de la voluntad del pueblo ... Suprímase el temor a Dios y el respeto debido a sus leyes; entréguese al desprecio la autoridad de los príncipes; permítase y apruébese la manía de las revoluciones; quítese a las pasiones populares el freno del castigo y necesariamente se seguirá el trastorno y la ruina de todas las instituciones. Tal es el fin que meditan y al cual deliberadamente se encaminan muchas asociaciones de comunistas y socialistas [subrayado del papa], a cuyos designios no puede llamarse extraña la francmasonería’.

La primera encíclica condenatoria de la masonería (In eminenti apostolatus specula) la publicó el papa Clemente XII el24 de abril de 1738 y más de dos siglos y medio de anatemas, excomuniones y condenas no pudieron con ella.

Cuando menos para la masonería mexicana el desastre y el naufragio se dio en el sexenio 1988-94 cuando la masonería guardó silencio ante el atropello de su doctrina.