Un enredo, la relación Estado-Iglesia: Cisen

Problemas con el Vaticano si Fox se mete en disputas del clero aquí Joaquín Alvarez S./I

El gobierno deberá enfrentar la vieja, ansiada y codiciada reivindicación de la iglesia católica para ampliar y fortalecer su influencia a través de la educación pública, así como las críticas de ésta ante la propuesta de la nueva reforma fiscal, afirma el Programa de Estudios Estratégicos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

En su apartado iglesias, el documento del Cisen alerta al jefe del Ejecutivo de que sería un error reducir a la iglesia católica a un simple culto o aparato administrador de bienes y servicios religiosos, ya que su doctrina y sus creencias tienen una importante influencia en las diversas esferas de la vida social.

El organismo de seguridad nacional recomienda también al presidente Vicente Fox establecer nuevas líneas y condiciones en la relación con el Vaticano, pues las actuales están enredadas.

Asegura que no basta con mantener una distancia entre el poder secular y el espiritual, por lo que es necesario replantear en términos modernos el carácter laico de las relaciones Estado-iglesia.

Por otra parte y en lo que podría considerarse un decálogo de recomendaciones para abordar la cuestión religiosa en México, el Cisen establece la importancia de superar el anacrónico carácter liberal del laicismo que arrinconaba la fe y las creencias a la esfera de la individual, privado e íntimo, así como plantear un nuevo tipo de laicidad desde la esfera de la cultura. Con ello sería posible superar el dominio de la lógica política, donde lo laico depende de la correlación de fuerzas, agrega.

Recuerda que la iglesia católica y numerosas iglesias protestantes han criticado los contenidos y la orientación de la política económica oficial desde el gobierno de Miguel de la Madrid hasta el de Ernesto Zedillo, a la que califican como neoliberal.

Establece que si bien la política económica del nuevo gobierno tiene giros terceristas de rostro humano, ha sido y será constantemente cuestionada tanto por las iglesias cristianas como por el Vaticano, por lo que un punto de referencia al respecto es la posición asumida por la jerarquía católica ante la propuesta de nueva reforma fiscal del gobierno.

ROCES POR POLITICA ECONOMICA

El análisis refiere que en México la crítica de los obispos al modelo económico en los últimos años ha sido motivo de constantes roces, fricciones y desencuentros con el gobierno, y añade que esta actitud crítica de los representantes católicos quedó plasmada en el proyecto pastoral del Episcopado Mexicano 1996-2000, donde éstos afirmaban que el modelo económico seguido por el país afectaba gravemente a la población, sobre todo a la más desprotegida.

En otro documento titulado Del Encuentro con Jesucristo a la Solidaridad con todos, los obispos se manifiestan a favor de una política económica más humanista e insisten en posturas tradicionales sobre los valores éticos, la educación religiosa, la defensa de la vida, el aborto, la política de planeación familiar y los medios de comunicación.

Un reto del mandatario mexicano, según el estudio del Cisen, se refiere al cumplimiento de las expectativas generadas entre las iglesias, sobre todo la católica. El principal problema radica tanto en las elevadas expectativas generadas en el campo religioso, como en las diversas lecturas que se han hecho de compromisos y propuestas.

Al respecto, destaca el contenido de la misiva enviada el 27 de abril de 2000 por el actual Presidente a los obispos mexicanos y al nuncio apostólico. Una lectura atenta del llamado decálogo, añade, nuestra una redacción que puede dar espacio a diferentes lecturas, y asegura que la polémica en torno al aborto es tan solo una muestra de las diversas lecturas que sectores católicos y doctrinarios pueden realizar de las propuestas realizadas.

El Cisen en su documento recuerda que una tarea pendiente desde 1992 es el reglamento de la Ley de Asociaciones Religiosas y de Cultos, lo que permitiría no sólo la profundización de las libertades religiosas, sino también la regulación de conflictos entre asociaciones religiosas y un marco de sanciones por abusos.

Considera que es necesario superar la imagen de la subsecretaría del ramo como órgano de presión y regularización política de las iglesias, sobre todo la católica; pero también es necesario evitar el polo opuesto, que se convierta en una simple agencia de relaciones públicas del gobierno con las diferentes iglesias.

De igual manera, refiere que no se debe perder de vista que la constante rotación de subsecretarios (cada año en promedio), directores y asesores ha resultado en inoperancia y poca efectividad, por lo que urge profesionalizar este sector, pues sus funcionarios demandan conocimientos especializados, además de un nivel de relación que requiere de confianza.

Respecto a la educación religiosa en escuelas públicas, el documento establece que el actual gobierno deberá enfrentar una vieja, ansiada y codiciada reivindicación de la jerarquía católica: ampliar y fortalecer su influencia a través de la educación pública, pues de esta manera la iglesia católica asistirá a incrementar su influencia en una sociedad cuyos valores y principios morales consideran que están en franca decadencia.

En este punto, propone meditar tanto sobre la visión fatalista de la realidad contemporánea que tiene la iglesia, como sobre la ausencia de autocrítica sobre su propio sistema educativo.

Por último, menciona que el nuevo gobierno deberá establecer nuevas líneas y probablemente nuevas condiciones de relación con el Vaticano, ya que las actuales están enredadas. Las actuales diferencias políticas con el grupo de obispos que integran el denominado Club de Roma hacen suponer un distanciamiento paradójico entre un presidente católico y un sector de la Curia Romana.

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Recomienda documento trato igual a todas las religiones Joaquín Alvarez/II y último

La relación del gobierno con las distintas iglesias tendrá que ser neutral y evitar caer en la tentación de convertirse en actor religioso para intervenir en las disputas internas del alto clero mexicano, lo que sería un grave error, advierte el Programa de Estudios Estratégicos del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen).

La injerencia gubernamental, tentación siempre presente en la actual redefinición de fuerzas en el seno del episcopado, podría complicar su relación, agrega.

Y ante la creciente diversidad religiosa propone establecer reglas claras en el trato del gobierno con las asociaciones religiosas y de culto para evitar criterios discrecionales, pues pareciera ser que el catolicismo se ha convertido en interlocutor privilegiado por el gobierno.

En el documento se establece que al igual que la iglesia católica, las protestantes y nuevos movimientos no sólo buscan la apertura de los medios de comunicación a la difusión de las creencias religiosas, sino también aspiran a poseer los propios, lo que requeriría de cambios a la Constitución y a leyes en la materia.

Sin embargo, se reconocen varios problemas al respecto, ya que mientras la jerarquía católica confía en que pudieran tener espacios en los medios, debido a que la mayoría de los concesionarios son devotos católicos, las otras iglesias buscarán equidad e igualdad de espacio y cobertura, además de que cualquier iniciativa gubernamental en ese sentido tendría la oposición de los sectores seculares.

El Programa de Estudios Estratégicos del Cisen contiene un análisis del contexto internacional de la iglesia católica, así como los círculos del poder al interior del Vaticano, en que detalla el papel del catolicismo después de la caída del comunismo, así como la interrogante que representa en la búsqueda de nuevos equilibrios pluralistas y democráticos.

Respecto al trato equitativo para las diferentes iglesias, confesiones y credos, el organismo de seguridad nacional considera que aunque los primeros planteamientos y propuestas apuntan hacia la apertura, tolerancia y pluralidad de confesiones y credos, el reto es hacer efectivas esas intenciones.

Ante ello, y como para muchos otros aspectos relevantes, en cuanto a la creciente diversidad religiosa destaca que es indispensable que el contenido del Reglamento de la Ley de Asociaciones Religiosas y de Cultos establezca reglas claras que eviten la aplicación de criterios discrecionales.

Pareciera que el sector católico se ha convertido en interlocutor privilegiado por el gobierno. Por ello es importante destacar que el conjunto de iglesias cristianas y de nuevos movimientos religiosos han expresado temerosas expectativas al respecto, se añade en el texto.

Refiere que una tarea pendiente desde 1992, cuando fue aprobada dicha ley, es consensar y definir el reglamento respectivo, lo que posibilitaría no sólo la profundización de las libertades religiosas, sino también la regularización de conflictos entre asociaciones religiosas y un marco de sanciones por abusos.

Recomienda al gobierno que evite caer en la tentación de convertirse en actor religioso e intervenir en las disputas internas del alto clero mexicano, lo que constituiría un grave error.

Por último, reconoce que la injerencia gubernamental, tentación siempre presente, en la actual redefinición de fuerzas en el seno del episcopado podría complicar su relación con la Curia vaticana.

TRATO EQUITATIVO ENTRE IGLESIAS

Otro punto importante es el relativo al trato equitativo para las diferentes iglesias, confesiones y credos. Pareciera que el sector católico se ha convertido en interlocutor privilegiado por el gobierno. Por ello es importante destacar que el conjunto de iglesias cristianas y de nuevos movimientos religiosos han expresado temerosas expectativas al respecto, subraya.

Por lo que hace a la moral privada, pública y temas como el aborto, el Cisen especifica que el reto es evitar que la discusión de esos temas se circunscriba y pierda en los polos. Es decir, en el ultraconservadurismo y el liberalismo radical; por lo demás, reconoce que esos temas son insoslayables.

Además, reitera que la actual administración deberá evitar caer en la tentación de convertirse en actor religioso e intervenir en las disputas internas del alto clero mexicano; hacerlo sería un grave error.

Por último, en otro de los puntos enfatiza la importancia de precisar el papel del gobierno en materia religiosa, y que a la Subsecretaría del ramo se le considere neutral con un peso no sólo jurídico, sino también social sobre el complejo conjunto de asociaciones religiosas.