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MIGUEL ALEMÁN VALDÉS Y LA MASONERÍA
por Wenceslao VARGAS MÁRQUEZ

Miguel Alemán Valdés fue un veracruzano nacido en Sayula en 1900 y muerto en el Distrito Federal el 14 de mayo de 1983. Hijo de Miguel Alemán González. Fue abogado, ejerciendo su profesión en Tampico. Fue coordinador de la campaña de Avila Camacho y su secretario de Gobernación desde el 1o. de diciembre de 1940 al 18 de junio de 1945. Fue presidente de la república desde el 1o. de diciembre de 1946 al 30 de noviembre de 1952.

Su vida como político ha sido suficientemente estudiada, no así su actividad en las logias masónicas de la cual apuntaremos algunos datos:

El autor masónico Lorenzo Frau Abrines asienta en su Diccionario Enciclopédico de la Masonería (tomo IV, p. 445) que Miguel Alemán Valdés fue un masón prominente.

Salvador Borrego (en América Peligra, p.589) dice que quien fue su homólogo norteamericano, Harry S. Truman, era también masón y publica una fotografía del propio Truman con su indumentaria masónica.

El masón Alfonso Sierra Partida, fallecido hace algunos años, concedió a la revista mexicana Contenido (No. 204, mayo de 1980) una entrevista donde afirmó que Miguel Alemán Valdés y su sucesor Ruiz Cortines fueron masones.

Añade Frau Abrines, (obra citada, tomo I, p.68) que Alemán ingresó a la masonería a través de la logia masónica Antíquitas No. 9 de la ciudad de México precisamente el 20 de octubre de 1930.

Sigue el autor la trayectoria del biografiado diciendo que siendo ministro en el gobierno de Manuel Ávila Camacho, Alemán Valdés se afilió a la logia City of México, obediente de la Gran Logia escocesa Valle de México.

Frau Abrines apunta que Miguel Alemán recibió el último grado de la masonería escocesa en 1945, esto es decir inmediatamente antes de su periodo presidencial y seguramente cuando era ya el candidato presidencial oficial del PRI. La masonería escocesa se lo entrega para quedar bien con el candidato presidencial que sin dudas ganará.

Algunos masones han pretendido afirmar que para ser presidente de la república se necesita (se necesitaba) ser masón de cualquier rito y de preferencia del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y tener -además- el grado 33, último de la escala en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Si alguna vez las cosas fueron así, hoy han cambiado. La masonería ha dejado de ser la inteligencia política del país para ser, apenas, destartalado cabús del trenecito de los vencedores. Los fogoneros post-mortem del trenecito son Francisco Javier Clavijero (expulsado y redivivo), Ignacio de Loyola (líder intemporal de la Sociedad de Jesús) y José María Escrivá de Balaguer (cabeza intemporal del Opus Dei).

¿Benito Juárez? Bien: Jerónimo PRIgione, diplomático vaticano (diario unomasuno, 26-nov-92), dijo en su oportunidad: "Juárez ya es historia".

La masonería guardó pertinente silencio.