BORGES, UN SIGLO DE TERRORES
Wenceslao Vargas Márquez

Borges tomó de Chesterton su afición por las paradojas, por la imagen verbal contrastante. Recibió también de Chesterton el influjo de la afición por ciertos terrores a los que como a ninguno se les puede llamar inefables: imposibles de explicarse con palabras.
 
Creó famosos cuentos: Tlön, Ukbar, Orbis tertius. Creó El Jardín de Senderos que se bifurcan. Cultivó el absurdo en cuentos menos conocidos como Crónicas de Bustos Domecq, de 1967, donde usa como epígrafe un renglón de Oliver Goldsmith (1764): ‘Every absurdity has now a champion’.

En cuanto a terrores Chesterton imagina (en El Hombre que fue Jueves, cap. VI) que si un hombre caminara siempre hacia Occidente, en los confines del mundo hallaría algo –un árbol- que ya es algo más o algo menos que un simple árbol. Se imagina que si un hombre caminara siempre hacia Oriente hallaría algo -una torre- que no es enteramente idéntica a sí misma, algo -una torre- cuya sola arquitectura es malvada.

En Cómo encontré al Superhombre (1909), Chesterton dice que ni los padres del Superhombre son dignos del ser maravilloso que han dado al mundo. El Superhombre crea su propio estándar de belleza, dice la madre en el cuento. "Desde ese plano es más hermoso que Apolo. Visto desde nuestro plano, desde luego...". El periodista que entrevista a los padres del Superhombre desea saber si tiene cabellos. Los padres dudan terriblemente para afirmar si el Superhombre –en la habitación contigua- tiene pelos o plumas (what he has got is not...well, not, of course, what we call hair...but...). Cabellos no son, tampoco plumas tal a como entendemos las plumas (Not feathers, as we understand feathers). El periodista desea al menos saludar al Superhombre, estrecharle la mano, pero tampoco es posible. No se puede lo que se llama estrecharle las manos (You know he can't exactly shake hands...not hands, you know....The structure, of course...). O no son manos o la estructura de la mano no se puede describir. Tampoco se puede describir el perfil de su cuerpo. El periodista pierde la compostura y se precipita en la habitación. El golpe de aire provocado por la puerta que se abre, mata al Superhombre. Mas tarde espía la conducción de un ataúd que no tiene forma humana (that night I saw men in black carrying out a coffin that was not of any human shape). Al final ....
En El Inmortal, Borges imagina ‘un caos de palabras heterogéneas, un cuerpo de tigre o de toro, en el que pulularan monstruosamente, conjugados y odiándose, dientes, órganos y cabezas’. La Casa de Asterión configura una espantosa casa laberínitca donde el personaje central halla azoteas desde donde se deja caer, hasta ensangrentarse. Asterión guía a un visitante imaginario con grandes reverencias: ‘Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca’. Otros cuentos son indicativos de los gustos de Borges: Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto, Los dos Reyes y los Dos Laberintos. En El Aleph se sabe de un lugar (‘de dos o tres centímetros’), ubicado en un sótano, ‘donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos’.

El narrador se esfuerza por explicar lo que ha visto en el Aleph: ‘Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es’.