BORGES, UN SIGLO DE POESÍA
Wenceslao Vargas Márquez;

 
Borges escribió poesía.
 
Es, para mí, lo menos afortunado de su obra. Escribió Fervor de Buenos (1923), Luna de enfrente (1925), Cuaderno San Martín (1929), Poemas (1943), Poemas (1958), Obras Poéticas (1964), Para las Seis Cuerdas (1965), El Otro, el Mismo (1969), La Rosa Profunda (1975), La Moneda de Hierro (1976), Historia de la Noche (1977), Obra Poética (1978), La Cifra (1981), Los Conjurados (1985).Aires

Hay versos agradables para mi gusto. Me quedo –los subrayados son míos- con un poema cuyo título -una vez más- es

Laberinto:
‘No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en otro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
como tu juez. No aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
forma plural da horror a esta maraña
de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes, ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera’.

Me quedo, también con otro tema de reflexión de Borges:

El Instante.
‘¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño
de espadas que los tártaros soñaron,
dónde los fuertes muros que allanaron,
dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?
El presente está solo. La memoria
erige el tiempo. Sucesión y engaño
es la rutina del reloj. El año
no es menos vano que la vana historia.
Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro Cielo no esperes, ni otro Infierno’.

En Everness, otros renglones memorables:

‘Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria ...
Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía’.

En Heráclito se pregunta:

‘¿Qué trama es esta / del será, del es y del fue?’

Pero volvamos a la prosa.

En ‘Funes, el Memorioso’ Borges articula una pesadilla: el de un hombre de una memoria prodigiosa que lo recuerda todo.

- <<Nosotros, de un vistazo, percibimos tres copas en una mesa. Funes, todos los vástagos y racimos y frutos que comprende una parra. Sabía las formas de las nubes australes del amanecer del treinta de abril de mil ochocientos ochenta y dos’. Para reconstruir los recuerdos de un día entero necesitaba de un día entero. Aprendió sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Discernía los tranquilos avances de la caries, de la humedad, de la fatiga. Decía ‘Mi memoria, señor, es como vaciadero de basuras’>>

Borges dijo que la memoria prodigiosa de Irineo Funes es una alegoría del insomnio y la ceguera que padecía.

Me viene a la memoria otro memorioso: En esa obra de Stendhal que es la disgregada historia de un adulterio que acaba en un hecho de sangre, Rojo y Negro, Julián Renal suplía su ‘falta de talento’ con memoria y más memoria. Memorizó –entre otras cosas- el Nuevo Testamento en latín.

Volvamos a Borges: En el cuento Emma Zunz la pudorosa protagonista planea vengar la muerte de su padre asesinando a quien lo obligó al suicidio: Aarón Loewenthal. Para ello crea un escenario tortuoso que hace suponer que Loewenthal la viola y cuenta una historia increíble que termina por imponerse a todos ‘porque sustancialmente era cierta. Verdadero era el tono de Emma Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Verdadero era también el ultraje que había padecido; sólo eran falsas las circunstancias, la hora y uno o dos nombre propios’.