| Debo a la conjunción de un espejo
y de una enciclopedia el descubrimiento de Uqbar.
El espejo inquietaba en el fondo de un corredor en una
quinta de la calle Gaona, en Ramos Mejía. La
enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American
Cyclopaedia". Así empieza
Borges uno de sus más famosos cuentos: Tlön, Ukbar,
Orbis Tertius. El texto expone la aparición de una
región terrestre o un planeta llamado Uqbar. Busca,
junto con su colega Adolfo Bioy Casares personaje
real y personaje en la ficción- las raíces de Tlön,
Uqbar y Orbis Tertius.
Halla que en el idioma de Tlön
no hay palabra que corresponda a la palabra luna,
pero hay un verbo que sería en español lunecer o
lunar. Surgió la luna sobre el río se
dice hlör u fang axaxaxas mlö o sea en su orden:
hacia arriba (upward) detrás duradero-fluir
luneció. (Xul Xolar traduce con brevedad: upa tras
perfluye lunó. Upward, behind the onsteraming it
mooned.) ... El sustantivo se forma por acumulación
de adjetivos. No se dice luna: se dice aéreo-claro
sobre oscuro-redondo o anaranjado-tenue-del-cielo.
Los metafísicos de Tlön no buscan la verdad ni
siquiera la verosimilitud: buscan el asombro. Juzgan que
la metafísica es una rama de la literatura
fantástica...La geometría de Tlön comprende dos
disciplinas algo distintas: la visual y la táctil. La
última corresponde a la nuestra y la subordinan a la
primera ... Afirman que la operación de contar modifica
las cantidades [yo estoy tentado en copiar: sumar
modifica los sumandos,
wvm]
y las convierte de indefinidas en definidas ... Es raro
que los libros estén firmados. No existe el concepto de
plagio ... Las cosas se duplican en Tlön; propenden
asimismo a borrase y a perder los detalles cuando las
olvida la gente. Es clásico el ejemplo de un umbral que
perduró mientras lo visitaba un mendigo y que se perdió
de vista a su muerte. El cuento es de 1940.
En 1947 Borges agrega al cuento
una posdata en la que se añade que en las manos de un
muerto reciente es hallado un cono pequeño, del tamaño
aproximado de un dado. En vano un chico trató de
recoger ese cono [de Tlön]. Un hombre apenas acertó a
levantarlo. Yo lo tuve en la palma de la mano algunos
minutos: recuerdo que su peso era intolerable y que
después de retirado el cono, la opresión perduró.
También recuerdo el círculo preciso que me grabó en la
carne. Esa evidencia de un objeto muy chico y a la vez
pesadísimo dejaba una impresión desagradable de asco y
de miedo.
De Borges hay prosa y hay poesía. Entre
los libros consultados para escribir estas desordenadas
notas están: Nueva Antología Personal (Siglo
XXI); Borges, una Biografía Literaria, de Emir
Rodríguez Monegal (FCE); Ficcionario, antología
del mismo Rodríguez (FCE); El Aleph,
(Alianza/Emecé); Borges Oral (Bruguera
Libroamigo); El Libro de Arena (Plaza &
Janés); Siete Noches (FCE); Narraciones
(Salvat); En Voz de Borges (Waldermar
Verdugo-Fuentes, Offset); Artificios
(AlianzaCien); Cuentos de H. Bustos Domecq
(Origen/Planeta); Otras Inquisiciones (Emecé); Historia
Universal de la Infamia (Alianza/Emecé); Borges y
los Otros (Ma. Angélica Bosco, Los Libros del
Mirasol), El Eco de la Rosa y Borges (tesis
doctoral, Nilda Gugliemi).
En 1986 Borges cumple dos citas:
el 26 de abril se casa con María Kodama, por poder, en
Paraguay; se instalan en Suiza. El 14 de junio muere de
cáncer hepático en Ginebra.
Un siglo después de su
nacimiento podemos leer los libros de Jorge Luis Borges
en una habitación en la que creemos estar solos.
Nos equivocamos.
Estamos solos en el múltiple laberinto
que es nuestra habitación y nuestra lectura, pero,
aunque no lo sospechemos, Borges nos está mirando -para
siempre- desde el espejo.
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