| Borges es un escritor de textos cuyos
senderos se bifurcan. Una bifurcación apunta hacia el
semiólogo italiano Umberto Eco, autor de La Isla del
día Anterior, El Péndulo de Foucault (que
todo masón debe leer), A la Búsqueda de la
Lengua Perfecta (recuento de la búsqueda de una
lengua universal: hebreo, latín, esperanto, arameo, John
Wilkins, sistemas binarios), El Nombre de la Rosa (filmada
con Sean Connery hace poco).
En este desordenado catálogo de
transcripciones que me he atrevido a hacer no puedo
omitir los comentarios de una tesis doctoral argentina
firmada por Nilda Gugliemi: El Eco de la Rosa y Borges
(Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1988).
Gugliemi encuentra la inspiración de El Nombre de la
Rosa, de Eco, en la obra de Jorge Luis Borges.
Recuerde usted que -en un primer plano- en El
Nombre de la Rosa se investigan ciertos crímenes en
una abadía por parte de Guillermo de Baskerville y un
ayudante llamado Adso de Melk. Ésta pareja de
desfacedores de entuertos tiene antecedentes en todas
partes: desde don Quijote y Sancho Panza hasta Batman y
Robin, pasando por Sherlok Holmes y el doctor Watson,
además de Kalimán (pederasta
según cierto analista) y Solín.
Gugliemi halla que el nombre de
Guillermo de Baskerville tiene sus raíces en El
Sabueso de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle,
creador de Holmes. La abadía correspondería a la
casa señorial de los Baskerville. Guillermo de
Baskerville está representado por Sherlok Holmes, Adso
por Watson. El manuscrito de Adso está prefigurado en el
manuscrito del 700 en que se habla de la maldición que
pesa sobre los Baskerville.
El "Último folio" de
'El Nombre de la Rosa' estaría expresado por Conan Doyle
en el último capítulo retrospectivo. En El
Nombre... hay un desordenado polígloto: Salvatore.
Tenemos a Borges, a Eco y a Salvatore buscando un
promedio de todas las lenguas para hacer a esa lengua
universal y perfecta.
Halla también otros paralelos: La biblioteca caótica
y total de El Nombre... es La Biblioteca de
Babel de Borges; ambas tienen espejos, laberintos y
textos extraños. El bibliotecario de Eco es ciego,
Borges está ciego desde los cuarenta años de edad. El
propio nombre de Jorge de Burgos recuerda indudablemente
el de Jorge Borges.
En 1947 el ingeniero
francés Boris Vian (1920-59, narrador de absurdos)
escribió la novela El Otoño en Pekín. Al
terminar la lectura uno nunca halla a Pekín y
ríase si quiere- mucho menos el otoño. El editor
(Bruguera) dice: Alfred Jarry situó la saga de su Ubú
en Polonia "es decir en ninguna parte". Vian
que fue su aventajado discípulo- no sólo inventa
la tierra de Exopotamia sino que ... alude a un Pekín
innecesario y a un otoño irrelevante.
Más de cuatro se han
preguntado. ¿De dónde sale el título de la novela de
Eco? ¿Hay también un nombre irrelevante y una rosa
innecesaria? La rosa no aparece como tal- en
ninguna parte sino una sola vez en labios de Adso de
Melk: Stat rosa pristina nomine, nomina nuda
tenemus.
Pero Gugliemi halla el punto borgiano de donde se
inspira Eco para el nombre de su novela, afirmando que es
tomada de unos renglones del poema El Golem que
claramente ha inspirado el supuestamente enigmático
título de la novela.
Borges escribió:
- Si (como el
griego afirma en el Cratilo)
- El nombre es
arquetipo de la cosa,
- en las letras de rosa está la rosa
- y todo el Nilo en
la palabra Nilo.
Nilda Gugliemi concluye:
Nombre y esencia unidos para darnos el objeto y la
idea.
|