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- BORGES, UN SIGLO DE
DETECTIVES
- por Wenceslao Vargas
Márquez
- Jorge Luis Borges creó un detective.
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- Este detective de Borges es mencionado muy poco
por los expertos y los biógrafos (categorías excluyentes). Imposible no compararlo con otros
detectives: Sherlock Holmes, Hércules Poirot,
Arsenio Lupin o el padre Brown.
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- Debe recordar el lector que
Sherlock Homes hace un siglo- era un
detective limitado por la tecnología de la
época victoriana que le tocó vivir. El héroe
creado por Arthur Connan Doyle viajaba en
ferrocarril y se comunicaba mediante telegramas.
Si a la mitad de un viaje tenía que comunicarse
con alguien debía esperar llegar a una estación
próxima para enviar el mensaje. No había
camionetas, correos electrónicas, teléfonos
celulares o Internet.
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- El padre Brown,
investigador creado por el inglés Chesterton,
tenía como únicas armas una poderosa capacidad
de intuir y, a veces, un paraguas;
Holmes una poderosa capacidad de razonamiento
y, a veces, una pistola. El héroe creado
por Gilbert Keith Chesterton era absolutamente
intuitivo, en el final de los cuentos normalmente
no hay persecusiones violentas o prisiones
físicas sino una reprensión moral que -no pocas
veces- era una simple reflexión del padre Brown
al descubir al criminal. Brown se asocia a veces
con policías que son criminales o criminales que
son policías: Flambeau y Valentin.
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- Todavía más limitado que el padre Brown y
Sherlock Holmes es el detective creado por Jorge
Luis Borges y Adolfo Bioy Casares: el detective
don Isidro Parodi, quien está perfectamente
preso en la celda número 273 de la
Penitenciaría Central acusado injustamente de
asesinato, detective-criminal como en Chesterton.
El crimen no lo había cometido él pero para que
la policía quede bien con los electores del
barrio en tiempos de elecciones, Parodi fue
condenado a 21 años de prisión. Desde la comodidad
de su celda, resuelve los más complejos
problemas criminales con la simple narración que
los interesados le llevaban a la prisión. Borges
hace aparecer en los textos a un padre Brown que
no es el Brown de Chesterton, rindiéndo
reconocimiento al escritor inglés.
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- En Seis Problemas para
don Isidro Parodi (1942), Honorio Bustos
Domecq (seudónimo usado por Borges y Adolfo Bioy
Casares) narra Las Doce Figuras del Mundo
(un asesinato en una cofradía), Las Noches de
Goliadkin (robo de brillantes y asesinatos a
bordo de un tren expreso).
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- En El Dios de los Toros
hay un asesinato entre sospechas de
adulterio. En este cuento la señora de
Muñagorri se burla de la desolada oficina
cúbica del detective, vale decir la celda:
Qué amor de cuartito, y tan distinto al living
de mi cuñada, que es un horror de biombos. Usted
se ha adelantado al cubismo, señor Parodi,
aunque ya no se usa. Se burla también del encierro
del detective en una narración que es duelo de
ingenios: Qué volada haberlo
encontrado.
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- En la misma colección de
problemas aparecen los cuentos Las Previsiones
de Sangiácomo, La Víctima de Tadeo
Limardo.
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- En La Prolongada Búsqueda de Tai An el
consultante es Shu Tung, agregado cultural
de la embajada china. Al final, el responsable
del crimen (Fang She) le dice al contemplativo
Parodi: Esa es mi historia. Usted puede
entregarme a las autoridades.
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- Parodi le contesta haciendo un resumen de su
filosofía burlándose de su propio
encarcelamiento (los subrayados son míos):
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- - Por mí, puede esperar sentado. La gente
de ahora no hace más que pedir que el gobierno
lo arregle todo. Ande usted pobre, y el
gobierno tiene que darle un empleo; sufra
un atraso en la salud, y el gobierno tiene
que atenderlo en el hospital; deba una muerte,
y en vez de expiarla por su
cuenta, pida al gobierno que lo castigue.
Usted dirá que yo no soy quien para hablar así porque el Estado me mantiene.
Pero yo sigo creyendo, señor, que el hombre
tiene que bastarse [por sí mismo].
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