- No pocas veces me ha parecido que Borges tuvo una
mente enciclopédica. Escribió acerca de autores
ingleses, franceses, historia, matemáticas,
ciencia ficción, mitología, teología,
heresiarcas, mapas, laberintos, la cábala.
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- Otras veces me parece escritor de muy pocos temas
repetidos hasta el cansancio.
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- Recordemos algunas palabras sueltas:
Una definición de la Trinidad
(en Una Vindicación de la Cábala, 1931):
Los católicos laicos la consideran un cuerpo
colegiado infinitamente correcto, pero también
infinitamente aburrido; los "liberales", un
vano cancerbero teológico, una superstición que los
muchos adelantos del siglo ya se encargarán de abolir.
La Trinidad, claro es, excede esas fórmulas.
Imaginada de golpe, su concepción de un padre, un hijo y
un espectro, articulados en un solo organismo, parece un
caso de teratología intelectual, una deformación que
sólo el horror de una pesadilla pudo parir. Así lo
creo, pero trato de reflexionar que todo objeto cuyo fin
ignoramos es previsoriamente monstruoso. Esa observación
general se ve agravada aquí por el misterio profesional
del objeto ... Las tres inextricables personas importan
un horror intelectual, una infinitud ahogada, especiosa,
como de contrarios espejos.
La Trinidad es
vislumbrada por una niña en el cuento El Testigo
(1947) y a causa de ello muere. El rústico tutor de la
niña investiga la causa de la muerte. Tuvo que sonreir
al ver la sencillez de la causa de su desventura:
Los tres elementos de la Trinidad estaban en un
solo lugar: Campeaba
el Padre, que por las barbas raudales lo conocí, y a la
vez era el Hijo con los estigmas, y el Espíritu, en
forma de paloma, del grandor de un cristiano. No sé con
cuantos ojos me vigilaban, porque hasta el par que le
correspondía a cada persona era, si bien se considera un
solo ojo y estaba, a un mismo tiempo, en seis lados ...
Uno salía de otro en una rotación atareada, y no se
admirará que ya me lindara un principio de vértigo,
como de asomante a un agua que gira.
El Tigre (en La
Escritura del Dios): Decir el tigre es
decir los tigres que lo engendraron, los ciervos y
tortugas que devoró, el pasto de que se alimentaron los
ciervos, la tierra que fue madre del pasto, el cielo que
dio luz a la tierra. En Elementos de Preceptiva (1933)
reprueba a un grupo católico por derrochar palabras en
un aviso que dice. "Los jóvenes sin experiencia
creen en los hombres. Los hombres, que han vivido, que
han meditado, creen en Dios. Sospecho dice
Borges- que la obligación de ser inequívoco ha
desfigurado un buen borrador, que paso a restaurar. Los
jóvenes sin experiencia creen en los hombres. Los
hombres creen en Dios. Basta el contrapeso de
jóvenes para que hombres equivalga con plenitud a las
siete palabras eliminadas"
Reprueba una traducción de I, Corintios, XIII, 12. (Videmus
nunc per speculum in aenigmate: tunc autem facie ad
faciem. Nunc cognosco ex parte: tun autem cognoscam sicut
et cognitus sum).
<Torres Amat miserablemente
traduce: Al presente no vemos a Dios sino como
en un espejo, y bajo imágenes oscuras: pero entonces le
veremos cara a cara. Yo no le conozco ahora sino
imperfectamente: mas entonces le conoceré con una
visión clara, a la amanera que soy yo conocido.
44 voces hacen el oficio de 22; imposible ser más
palabrero y más lánguido>.
Cipriano de Valera es más fiel
[aunque Borges está pensando en el adjetivo económico]:
<Ahora vemos por espejo,
en oscuridad; mas entonces veremos cara a cara. Ahora
conozco en parte; mas entonces conoceré como soy
conocido>.
Borges admira a Chesterton quien
-en cierto texto- mejora una definición de la noche
(Apocalipsis 4:6):
Un monstruo hecho de ojos.
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