BIG BROTHER: BIG DESMOTHER.
Wenceslao Vargas Márquez

Un matador de puercos puede decirle a usted que no hay dos chicharrones iguales: tome dos cualesquiera y verá la diferencia de rugosidades (coeficiente de fricción al tacto), pelosidades (densidades pilosas en millares de unidades por centímetro cuadrado) y curvaturas (logarítmicas, parabólicas).

Ciertamente (adverbio de amplio uso sexenal) no hallará dos chicharrones iguales. Pero, en otro ámbito, los hombres ¿somos todos iguales?.

El escritor George Orwell buscó respuesta a esta pregunta acerca de la igualdad de los hombres bajo el régimen soviético. Para hallar la respuesta hizo una encuesta entre los animales de cierta granja gobernada por cerdos. Los cerdos, aunque enloquecieron desde la época del Nuevo Testamento (Mateo 8, Marcos 5), pudieron hacerle saber a Orwell la respuesta. George Orwell (1903-50) en su novela Rebelión en la Granja hizo que los cerdos también enloquecieran ... de poder: Al principio de la obra los cerdos encabezan una rebelión contra el dueño de la granja, Manor, que es déspota y los maltrata, rebelión con la cual los cerdos logran hacerse gobernantes.

Tiempo después el resto de los animales encabeza una rebelión contra los cerdos que, engolosinados por el poder, se han convertido en déspotas y maltratan al resto de los animales.

En el capítulo 10 de la novela hay una frase anónima en que algunos animales inconformes (pero miedosos) critican la desigualdad que existe en la granja: "Todos los animales son iguales pero algunos son más iguales que otros", frase perfectamente aplicable a seres humanos pero no a chicharrones como se explicó arriba.

George Orwell escribió también en 1948 su novela 1984 (si se enredó usted con las cifras vuelva a leer). En 1984 se vive en una sociedad totalitaria vigilada permanentemente por el Gran Hermano. No se usan los lápices: se dispone del hablaescribe, aparato con micrófono para escribir dando instrucciones con la voz. Hay un gobierno opresivo que todo lo vigila permanentemente en Oceanía, ¿país? donde vive el anti-héroe Winston Smith.

Para ejercer sus funciones el Gran Hermano usa cuatro ministerios: El Ministerio de la Paz (para hacer la guerra, Minipax), el Ministerio de la Verdad (que se dedica a las noticias, la educación y las bellas artes, Miniver, que administra la verdad), el Ministerio del Amor (encargado de mantener la ley y el orden, Minimor) y el Ministerio de la Abundancia (encargado de los asuntos económicos, Minindancia).

Cuando leí la novela me parecieron extraordinarias las semejanzas entre los ministerios de Oceanía y las coordinaciones secretariales que echó a andar el gobierno federal panista en diciembre de 2000: coordinaciones como la de Orden y Respeto, la de Desarrollo Social y Humano y la de Crecimiento con Calidad. Pero el Ejecutivo federal va más lejos confirmando las semejanzas que advertí: La revista Proceso No. 1322 del 3 de marzo último refiere cómo vigilará el gobierno a sus funcionarios a través de un ojo que todo lo verá desde La Sala Big Brother del Presidente.

Ahora que oigo que el gobierno de los Estados Unidos usará la desinformación como arma de guerra me convenzo que lo que quiere echar a andar Mr. Bush es justamente el Ministerio de la Verdad en que pensó Orwell hace más de medio siglo y que esa verdad administrada es única y se mezcla con mentiras usando la neolengua, lengua artificial de Oceanía cuya sintaxis está especialmente diseñada para que el ciudadano no sea capaz ni siquiera de tener pensamientos que desafíen el statu quo.

Un especialista en su gramática explica que no se necesitan las palabras "malo", "excelente" y "espléndido" bues al existir la palabra "bueno" se crean "nobueno", "plusbueno" y "dobleplusbueno", equivalentes respectivos de los adjetivos citados. No se dice caliente sino in-frío, donde la preposición <in> equivale a carencia. El idioma se simplifica y pronto se simplifican los razonamientos. Esa es justamente la situación de los doce jóvenes mexicanos que participan en el programa donde usan el vocabulario más estrecho posible: güey, neta, padre, onda, chavo, dos artículos determinados, dos indeterminados, cero adverbios y un nombre propio.

Con ese raquítico y taquigráfico vocabulario, güey, los doce chavos son dignos de Oceanía. ¡Qué padre!, ¿no?, ¡qué buena onda!, güey. La neta.

No olvidemos uno de los tres lemas del Partido que gobierna a Oceanía y que es un lema machacado día y noche a través de la telepantalla y por otros diversos medios a los habitantes: "La Ignorancia es la Fuerza", lema digno de Televisa.

¿De dónde nació la idea del idioma? En la novela el gramático Syme le explica con sencillez a Winston: "Naturalmente, la idea fue del Gran Hermano".

Porque en una dictadura o en un cacicazgo o en una entidad como Oceanía el único que piensa es el Hermano Mayor, es el Big Brother, el Gran Hermano, que todo lo vigila con el ojo ubicuo que también los masones estudian. Todos los demás a callarse por ignorantes, por cobardes y porque se vigilan unos a otros.

En 1984 el Gran Hermano domina a los ciudadanos a través de una cosa llamada la telepantalla. La telepantalla, dice el capítulo I de la novela, es "una especie de espejo empañado que formaba parte de la superficie de la pared". De ella sale una voz que habla permanentemente. En la escena inicial "Winston hizo funcionar su regulador y la voz disminuyó de volumen aunque las palabras seguían distinguiéndose. El instrumento ... podía ser amortiguado, pero no había manera de cerrarlo del todo".

Nótese: la telepantalla es la propia televisión (antes de aparecer comercialmente) actuando como medio de control y (aunque ellos no lo saben) es de esta idea de donde Televisa, Pedro Torres y Adela Micha hacen su negocio.

Nuestro afán tercermundista de pegarnos a ciertas cañerías para tragarnos todo lo que desaguan las letrinas europeas y norteamericanas hace que nuestros jóvenes beban estas heces hediondas.

La de hoy consiste en ¿encerrar? a 12 personas por más de tres meses para espiarlos con monitores de televisión en los momentos más íntimos. Es el voyeurismo de alto nivel: quien se deje espiar más tiempo ganará dos millones y medio de pesos.

Europeos de quienes se supone que están culturalmente más cercanos a la libertad sexual ha sido derrotados por el morbo y la estulticia del Hermano Mayor.

A una mujer (el nombre es lo de menos) que participó en cierto Big Brother le preguntaron qué fue lo mejor de que le ocurrió en el Big Brother en el que había participado.

Leo en un diario que la mujer, con sus cinco mil años de cultura europea a cuestas, contestó con el mejor de los editoriales posibles:

- Lo mejor que me ocurrió fue haber salido de ese infierno.