A algunos nos parece que todo
asesinato es una obra de arte. De los millones y millones
cometidos a lo largo de la historia de la humanidad
muchísmos de ellos han sido incorporados a la literatura
universal porque a ciertos autores les han parecido encantadores
y dignos de perpetuarse en la memoria colectiva.
Recordemos el inicial, que es la
muerte de Abel y ha quedado registrado en el Génesis.
En Éxodo el nombre de Moisés se escribe después
de un homicidio cometido por el propio Moisés en la
persona de un egipcio. En el Nuevo Testamento se
narra una muerte Redentora que es el asesinato colectivo
cometido contra Jesús el Cristo. El escritor ingés
Thomas de Quincey se enamoró tanto de ciertos crímenes
que llegó a escribir un libro muy famoso titulado El
Asesinato considerado como una de las Bellas Artes de
recomendable lectura. Francisco Villa se lanzó a la
Historia después de asesinar y su biografía de
bandolero sentimental fue agonía y éxtasis de
los revolucionarios hasta antes del dos de julio de 2000.
El licenciado Donaldo Colosio fue un burócrata mediano y
al momento de su muerte se encontraba sin trabajo, pero
su violento homicidio en marzo de 1994, lo lanzó a la
Historia (con mayúsculas).
Con el asesinato (1892) de los estadounidenses esposos
Borden cometidos por su hija (Lizzie Borden took an ax
...), según ciertos criminólogos, nos encontramos
al más encantador, digámoslo con elegancia,
de los cometidos "entre particulares", por
distinguirlos de los abundantes asesinatos cometidos
contra hombres públicos (contra César, contra Lincoln,
contra Obregón, contra un regidor suplente en mi pueblo
que es Las Choapas).
El adulterio,
además del asesinato o el suicidio,
ha hecho surgir novelas memorables: Ana
Karenina de Tolstoi, Rojo y Negro de Stendhal,
El Amante de Lady Chatterley de Lawrence, Servidumbre
Humana de Somerset Maugham (es patológico el deseo
de Philip de ser humillado por Mildred. En cierto
momento, ambos aspiran al suicidio o al homicidio), Romeo
y Julieta de Shakespeare (obra bonita porque los
muchachos se matan. Los une el amor y la muerte dicen los
cursis). Fausto de Goethe es, digamos, una muerte
en vida (frase de mi abuela, qepd), por la
inquietante relación de Fausto con Mefistófeles. En Los
Tres Mosqueteros de Dumás las novias de los
mosqueteros son mujeres casadas lo que quiere decir que
yo me quedo con el adulterio y la muerte como leit
motiv y dejo a otros lectores la aventura de los
diamantes que Artagnan rescatará en Inglaterra. Matar a
la mujer a la que uno ama desesperadamente es el tema
central de la violenta noveleta El Túnel de
Ernesto Sábato.
Nunca un crimen ha sido, digámoslo
sin elegancia, nunca ha sido tan comercial,
como el que dio origen a la novela A Sangre Fría
del escritor homosexual norteamericano Truman Capote.
Capote había escrito obras regulares, pero un buen día
tropezó con crimen cualquiera en el que dos hombres
cualesquiera asesinan a cuatro cualesquiera miembros de una
familia de tantas. Capote se enamora de este crimen,
de un crimen más de los tantos que abundan, cometido en
noviembre de 1959 contra los Clutter (los padres, un hija
y un hijo adolescentes). Capote hace una obre de arte de
estos hechos triviales (por lo recurrentes) hallados al
azar en un periódico.
In Cold Blood es la obra
maestra de Capote, dicen los especialistas. Quedó
hechizado por el crimen y por los criminales y detalló
abundantes discusiones (Éxodo 20:13, Génesis 9:6)
acerca del asesinato y la pena de muerte. Capote
reconstruye minuciosamente los hechos, los motivos del
crimen, la ejecución del crimen, la huída a México de
los matones Hickock y Smith, el desenlace, y hace
saltar a la Historia a los criminales más que a la
asesinada familia Clutter. ¡Alabado sea el
Señor!.
Al fin, después de una batalla judicial, se fijó la
fecha de la ejecución de los asesinos para las dos de la
madrugada del 14 de abril de 1965. Capote termina la
novela con la anticlimática visita al cementerio por
parte de unos amigos de los adolescentes muertos. Si yo
hubiese sido asesor literario de Truman Capote, le
habría corregido el estilo dejando para el final el
siguiente párrafo que habla de la tranquilidad de uno de
los asesinos ante la muerte y en alusión a que sería
ejecutado en la madrugada: "-Ese
Hickock tiene buen sentido del humor. Me contaron que
hará una hora, uno de los guardias le dijo: Esta
debe ser la noche más larga de toda tu vida.
Y Hickock va, se ríe y
contesta: No, es la noche
más corta." Todo asesinato es una
obra de arte a la que sólo le falta el escritor.
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