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"Señores organizadores. "Estamos aquí en un momento en que vamos a hacer juntos un acto colectivo de toma de conciencia. Un autoexamen global. Vamos a revisar por qué el poeta de hoy a perdido su lugar en el concierto social. Por qué ya no es agente de cambio y portavoz popular. Vamos a plantearnos soluciones para ese terrible retroceso. "Los promotores de este evento han sugerido que para participar en la mesa número " expongamos para el debate un trabajo que exhiba nuestras posiciones acerca del compromiso social de los poetas en la transformación de la realidad. "De otra manera: ¿Cómo conciliar Poesía y Política?. "Desde que el hombre apareció sobre la Tierra ha intentado buscar su felicidad. Ha procurado dominar el mundo. Y en este intento, en esas tentativas, han aparecido diversas tendencias. Como el hombre no es de ninguna manera, de ninguna forma puede ser una máquina insensible, ha tenido opinión propia, posteriormente grupal, representativas de tendencias en ése ánimo de transformar la realidad; y en esas tendencias el poder se ha visto reflejado. Éstas corrientes han accedido al poder con mayo o menor éxito. "El conjunto de principios, de normas, de tácticas, para procurar el bienestar de la colectividad es la política. La política (no la politiquería de, digamos, los sindicatos que nos rodean en nuestro ámbito inmediato) va a procurar, pues, el bien común. Desde luego que la política tiene matices. Los practicantes de la política, los políticos, tienen posiciones ideológicas de cómo transformar el mundo. "Un amplio espectro que va desde la extrema izquierda hasta la extrema derecha, aunque haya políticos que no saben o no quieren saber de geometría. De manera que son los políticos quienes hacen política, pero si tomamos en cuenta la afirmación aristotélica de que todo hombre es un 'animal político', resulta que, aunque no lo creamos cierto, somos políticos todos. "Abstenerse de votar, el dejar hacer, es una rudimentaria posición política. A todos nos corresponde hacer política. Es una obligación, un compromiso. Cualquiera que sea nuestra trinchera, ya intelectual, ya práctica, debemos tomar actitudes ante nuestro entorno social. Y debemos ser críticos. "Un filósofo griego (¿Platón? ¿Aristóteles?) en su momento, cuando se le preguntaba cuál podría ser un gobierno modelo que pudiese funcionar mejor que cualquier otro, respondía que el que estuviese dirigido por filósofos. Cada quien lleva agua a su molino. "Nosotros, pues, como poetas, debemos hacer política también y cooperar en la transformación de la sociedad. Regresemos a aquéllas épocas en que el poeta era el ser, el personaje ambulante que viajaba de aquí hacia allá, por todos los confines, de un lado a otro llevando la palabra, el verbo, la metáfora. "Hace seis o siete siglos los mesteres marcaban el paso en cuanto a contacto con el pueblo. Los mesteres de clerecía llenaron su época escribiendo cerca del pueblo porque el pueblo era su nutriente y la pluma era el vaso capilar en que ascendía y descendía la savia de la sabiduría enapsulada en la 'cuaderna vía'. Este íntimo contacto era más evidente en el mester de juglaría. Un juglar era medio bufón, medio saltimbanqui, medio artista, pero más que cualquier otra cosa era todo un poeta y era todo un hombre. "Un juglar hablaba y el pueblo, el hombre corriente le entendía, lo comprendía el joven, estos príncipes, esa señora, aquellos caballeros. Hablaban el mismo idioma. El tópico era común, el tema era la vida diaria. O la vida religiosa. En ambos casos no había ruptura. "No había esa cosa que el hombre popular de la modernidad no entiende: Me refiero al verso libre. Todo era dulce y sencillo. "No dudo que a lo lejos, desde lo alto, con una óptica universal, Gonzalo de Berceo nos mira con ojos de tristeza y nos reclame: ¿Qué han hecho del idioma? ¿dónde están las suaves frases? ¿por qué ustedes, juglares del siglo XXI hablan diferente de la gente que les rodea? ¿de dónde salió esa seca aridez que nos sofoca a todos?. "Y todas estas preguntas tienen respuesta que bien pueden ubicarnos de manera que podamos intuir o saber plenamente, segú la amplitud de cada criterio, por qué nos hemos divorciado de nuestro origen y de nuestro destino. "Decía líneas arriba que cuando un poeta, una generación de poetas habla como su oyente o sus oyentes, el diálogo no se rompe. Hay comunión de ideas, hay un entendimiento. "Guillermo Prieto, en el siglo pasado, era el que hilaba piedra tras piedra y era, con sus versos un catalizador social. Cuando silbaban en Veracruz y Tampico las balas de Francia y España, cuando llegó el Imperio envuelto en terciopelo francés y enmarañado en las barbas de Maximiliano, cuando Juárez recorría en su oscura diligencia los lodazales del Bajío, la lira de Prieto cantaba, el verbo del poeta explotaba en la boca de los mexicanos, con la 'mamá Carlota' en los labios. Era también la palabra iconoclasta del Nigromante la que incendiaba las estructuras de la sociedad que se revolvía sobre sí para volver a nacer de las cenizas. "En todo instante Prieto y Ramírez dirigieron el coro lapidatorio en que se convertían las bandas de léperos, de pobres, de desposeídos. "Recordemos a Altamirano:
"Él escribe para un pueblo que le escucha sin entenderle a plenitud porque su poesía es inteligible sólamente para ciertas élites intelectuales a pesar de que hablando de cierto presidente norteamericano, decía que "sólo los poetas son capaces de ponerlo contra la pared y agujerearlo por entero con los más mortíferos tercetos" e, inclusive, "convertirlo en un impresentable estropajo". Dice ser también "un bardo de utilidad pública". "Pero a los trabajadores del campo, al obrero, le gusta las Acuña. Si hay que hablarle a la mujer amada se recurre a "Nocturno":
"Nunca recurrirían al nerudiano "Oda con un lamento":
"Y si el objetivo del discurso es, no la mujer, sino la Patria. Siempre es mejor López Velarde, el "Credo", la "Suave Patria". Porque ¿quién va a seguir al extremista Tristán Tzara y a sus recetas?. "Si queremos transformar la realidad no podemos tomar como vanguardia (ni como retaguardia) esos oscuros, herméticos, esotéricos, crípticos poemas dadaístas. Referiré uno, resultado de cierto taller literario que tuve a mi cargo por brevísimo tiempo:
"Mis alumnos, estudiantes de bachillerato, se escandalizaron y me dijeron que eso no es poesía. ¿Qué esperamos del hombre de la calle? Un poema así no les dice nada. Ellos están con Darío, con Amado Nervo, con Díaz Mirón. "Y en el plano de los novelistas están bastante lejos del rompecabezas llamado "Rayuela" con todo y tablero de dirección y lejos, también, de "Ulises". Son obras, escritores que no les dicen nada. La novela actual ha empujado a la literatura en un nuevo e insospechado carril. La mamá de Gabriel García Márquez dijo alguna vez que no se explica lo del premio Nobel a su hijo sabiendo que éste lo único que escribía eran leperadas. "Estos estilos son obstáculos para entendernos. Y si no nos entendemos no podemos avanzar. Pero tampoco podemos dejar esta llanura del Shinar porque sería renunciar a nuestra libertas artística. "Mi propósito es llamar la atención sonre este aspecto del problema. No tengo recetas para remediar pero podemos buscarlas si queremos transformar la realidad. Juntos podremos. "Debemos poder porque tenemos un gran compromiso con el puebloy la literatura: Un doble compromiso que no debemos eludir. "Gracias. |