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ACUERDO NACIONAL PARA LA MODERNIZACIÓN DE LA
EDUCACIÓN BÁSICA
I. INTRODUCCIÓN
El desarrollo al que aspiramos los mexicanos entraña
fortalecer la soberanía y la presencia de nuestro país en el mundo, una
economía nacional en crecimiento y con estabilidad, y una organización
social fincada en la democracia, la libertad y la justicia. Estos son
objetivos que exigen una educación de alta calidad, con carácter nacional,
con capacidad institucional que asegure niveles educativos suficientes
para toda la población. Asimismo, precisan la reafirmación y el
acrecentamiento del compromiso del Estado mexicano con la educación
pública. Este documento contiene el Acuerdo Nacional para la Modernización
de la Educación Básica que suscriben el Gobierno Federal, los gobiernos de
cada una de las entidades federativas de la República Mexicana y el
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.
La estrategia de modernización del país y la reforma del
Estado requieren que se aceleren los cambios en el orden educativo. Al
igual que en las otras esferas de la vida nacional, este trabajo implica
una nueva relación entre el Estado y la sociedad y de los niveles de
gobierno entre sí y supone, en general, una participación más intensa de
la sociedad en el campo de la educación. En esta articulación moderna del
Estado y la sociedad, los vínculos entre escuela y comunidad adquieren una
importancia especial. De acuerdo con el legado de nuestro liberalismo
social, la educación debe concebirse como pilar del desarrollo
integral del país. El liberalismo social ofrece las
pautas de una educación pública de calidad, que prepare a los mexicanos
para el desarrollo, la libertad y la justicia. Es indispensable, entonces,
consolidar un sistema educativo nacional con responsabilidades afines a
nuestro federalismo, con contenidos educativos pertinentes a la formación
de mejores ciudadanos. La modernización hace necesario transformar la
estructura, consolidar la planta física y fortalecer las fuentes de
financiamiento de la acción educativa. Es indispensable propiciar las
condiciones para un acercamiento provechoso entre los gobiernos locales,
la escuela y la vida comunitaria que la rodea. En esta tarea, habrán de
desempeñar un papel esencial tanto los maestros y su organización gremial,
como los padres de familia.
El Gobierno Federal, los gobiernos estatales, el
magisterio nacional y la sociedad se proponen transformar el sistema de
educación básica -preescolar, primaria y secundaria- con el propósito de
asegurar a los niños y jóvenes una educación que los forme como ciudadanos
de una comunidad democrática, que les proporcione conocimientos y
capacidad para elevar la productividad nacional, que ensanche las
oportunidades de movilidad social y promoción económica de los individuos,
y que, en general, eleve los niveles de calidad de vida de los educandos y
de la sociedad en su conjunto.
Este Acuerdo Nacional se concentra en la educación
básica. Esta comprende los ciclos fundamentales en la instrucción y
formación de los educandos, preparatorios para acceder a ciclos medios y
superiores. En ellos se imparte el conjunto de conocimientos esenciales
que todo ciudadano debe recibir. A las consideraciones, medidas y
programas que contiene este Acuerdo se ha añadido la educación normal
porque es la que capacita y forma el personal docente de los ciclos de
educación básica. La evidencia histórica y las experiencias recientes
demuestran que la correlación entre una educación básica de calidad y la
posibilidad de desarrollo es muy fuerte. La educación básica impulsa la
capacidad productiva de una sociedad y mejora sus instituciones
económicas, sociales, políticas y científicas, puesto que contribuye
decisivamente a fortalecer la unidad nacional y a consolidar la cohesión
social, a promover una más equitativa distribución del ingreso, a fomentar
hábitos más racionales de consumo, a enaltecer el respeto a los derechos
humanos, en particular el aprecio a la posición de la mujer y de los niños
en la comunidad, y a facilitar la adaptación social al cambio tecnológico.
Además, una buena educación básica genera niveles más altos de empleo bien
remunerado, una mayor productividad agrícola industrial, y mejores
condiciones generales de alimentación y de salud, y actitudes cívicas más
positivas y solidarias.
El Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación
Básica recoge el compromiso del Gobierno Federal, de los gobiernos
estatales de la República y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación, de unirse en un gran esfuerzo que extienda la cobertura de los
servicios educativos y eleve la calidad de la educación a través deuna
estrategia que atiende a la herencia educativa del
México del siglo veinte, que pondera con realismo los
retos actuales de la educación, que compromete recursos presupuestales
crecientes para la educación pública, y que se propone la reorganización
del sistema educativo, la reformulación de los contenidos y materiales
educativos, y la revaloración de la función magisterial.
II. ANTECEDENTES
La educación es ámbito decisivo para el futuro de la
Nación. La acción educativa del gobierno y de la sociedad es una de
nuestras grandes prioridades. Existe un claro consenso acerca de la
necesidad de transformar el sistema educativo. Ese reclamo social,
extendido tanto en la geografía del país como entre los sectores de la
sociedad, es por una educación de calidad. La aspiración es esencial,
además, para cumplir cabalmente con el Artículo Tercero Constitucional
cuyo mandato es por una cobertura suficiente, una mejoría constante en la
calidad de la educación a partir de la obligatoriedad de la primaria, el
carácter laico y gratuito de la que imparte el Estado, su dimensión
nacional y su sustento en el progreso científico.
La vocación educativa de México ha significado una
preocupación nacional, permanente y prioritaria desde la creación, en
1921, de la Secretaría de Educación Pública. Detrás de las demandas
enarboladas en 1910 por democracia, igualdad y justicia, estuvo siempre el
anhelo de oportunidades educativas. La estrategia en los primeros años de
vida de la Secretaría de Educación Pública fue multiplicar escuelas,
obtener un amplio concurso colectivo en las tareas educativas
prioritarias, articular el esfuerzo de los estados y los municipios; en
una palabra diseñar una educación pública nacional.
En el lapso de siete décadas prácticamente se generalizó
el ingreso a la educación primaria, se realizaron verdaderas cruzadas de
alfabetización que llevaron las primeras letras a casi todos los rincones
del país, se construyeron decenas de miles de escuelas, se crearon los
libros de texto gratuito, se amplió la educación secundaria y fueron
establecidos centros de educación básica para adultos. También en ese
periodo se multiplicó el número de facultades y centros de investigación
de la Universidad Nacional Autónoma de México, se abrieron universidades
en todas las entidades de la República, y se inició el desarrollo de la
educación tecnológica con la fundación del Instituto Politécnico Nacional.
A lo largo y ancho del país han proliferado museos, salas de conciertos,
galerías, teatros, casas de cultura, bibliotecas públicas e instalaciones
deportivas.
Cada generación ha impreso a la tarea educativa el sello
justo de su tiempo. De ahí que, con razón, hablemos de una auténtica
hazaña educativa en el siglo veinte mexicano. Desde 1921, la educación
pública ha sido fundamental en la construcción del país que hoy es México.
Las cifras de esta hazaña son impresionantes. De 1921 a
la fecha se ha logrado un avance notable en la cobertura: la escolaridad
promedio pasó de un grado a más de seis, el índice de analfabetos se
redujo del 68 al 12.4 por ciento, uno de cada tres mexicanos está en la
escuela y dos de cada tres niños tienen acceso a la enseñanza preescolar,
la atención a la demanda en la primaria es de alrededor del 90 por ciento
y cuatro de cada cinco egresados tienen acceso a la enseñanza secundaria.
Se ha establecido una compleja red de modalidades y planteles en todos los
niveles. En educación primaria están inscritos más de 14 millones de
niños, y en secundaria más de 4 millones. Tan sólo en los diecinueve años
de vigencia de la actual Ley Federal de Educación, el número de alumnos
paso de 13.7 millones a casi 26 millones; el de maestros de 419 mil a poco
más de un millón 100 mil, y el de planteles de 61 mil a más de 165 mil.
En esta hazaña educativa corresponde un mérito
sobresaliente al magisterio nacional. Los maestros mexicanos del siglo
veinte han dejado constancia de su dedicación, sus conocimientos y la
nobleza de su labor. El maestro ha sido y deberá seguir siendo el
protagonista de la obra educativa del México moderno.
III. LOS RETOS ACTUALES DE LA EDUCACIÓN
El gran esfuerzo educativo mexicano ha mostrado que es
capaz de contender con los problemas de cobertura de la educación básica,
incluso ante una demanda enormemente acrecentada por la dinámica
demográfica. Sin embargo, con miras al nuevo milenio y ante los desafíos
del mundo en que vivirán nuestros hijos, es preciso reconocer la
limitaciones que está mostrando hoy el sistema educativo nacional.
No obstante los avances, el reto de la cobertura
educativa subsiste. Los resultados del XI Censo General de Población y
Vivienda, relativos al año de 1990, permiten apreciar limitaciones muy
serias de la cobertura educacional en lo que se refiere a alfabetización,
acceso a la primaria, retención y promedio de años de estudio, y esto
acentuado con disparidades regionales muy marcadas.
La calidad de la educación básica es deficiente en que,
por diversos motivos, no proporciona el conjunto adecuado de
conocimientos, habilidades, capacidades y destrezas, actitudes y valores
necesarios para el desenvolvimiento de los educandos y para que estén en
condiciones de contribuir, efectivamente, a su propio progreso social y al
desarrollo del país.
Muchas de las grandes tareas educativas de las
generaciones de este siglo implicaron una concentración -y hasta una
centralización- de esfuerzos. Hoy, el esquema fuertemente concentrado no
corresponde con los imperativos de modernización. Debe cambiar, por lo
tanto, para atender con eficacia las nuevas exigencias del desarrollo
nacional. El sistema educativo en su conjunto muestra signos inequívocos
de centralización y cargas burocráticas excesivas. Se ha distanciado
crecientemente la autoridad de la escuela con el consiguiente
deterioro de la gestión escolar, y se ha hecho más densa
la red de procedimientos y trámites. La responsabilidad de la educación de
niños y jóvenes no está siendo cabalmente compartida por la escuela, los
padres de familia y la comunidad. En la práctica, prevalece una cierta
ambigüedad en las atribuciones educativas que conciernen a los niveles de
Gobierno Federal, estatal y municipal. En muchos sentidos, hemos llegado
al agotamiento de un esquema de organización del sistema educativo trazado
hace ya 70 años.
Sin embargo, sería erróneo atribuir la totalidad de los
problemas del sistema educativo a la centralización. No debemos ignorar
que, por razones muy diversas, durante varios años y hasta antes del
inicio de la actual Administración, las condiciones financieras del país
causaron una prolongada escasez de recursos que limitó el quehacer
educativo y erosionó los incentivos y la capacidad de motivar al
magisterio nacional.
Para atender los retos educativos, es importante
distinguir dos campos de acción: por una parte, aquel que, pese a ser
ajeno al sistema educativo, incide fuertemente en su desempeño, y es el
que comprende factores inherentes al desarrollo general del país que
suelen contribuir a la eficacia del proceso educativo y que, a la vez, son
influidos por él. Entre ellos destacan el nivel y el crecimiento del
ingreso per capita, la distribución del ingreso nacional, el acceso a
servicios básicos como salud, vivienda, energía eléctrica, agua potable, y
la calidad de la alimentación de niños y jóvenes. Por ello, toda la
política económica y social del Estado mexicano tiene que estar llamada a
colaborar decisivamente en el mejoramiento de la educación publica. El
otro campo incluye los factores propiamente del sistema educativo, que son
a los que se refiere este Acuerdo Nacional.
Las tareas educativas que debemos acometer demandan, en
primer término, el sostenimiento de la política que, en años recientes, ha
significado la asignación de recursos crecientes al sector de educación.
Durante los primeros cuatro años de la presente administración, el gasto
en educación del Gobierno Federal se habrá incrementado en más del 70 por
ciento, en términos reales. Algo semejante ha ocurrido con el gasto de los
gobiernos estatales. La expansión del gasto público en la educación habrá
de proseguir durante muchos años, hasta que se logre contar con el sistema
educativo que demandará el desarrollo nacional. En este sentido, una
política fundamental para lograr la modernización de la educación básica
es el compromiso de los gobiernos federal y estatales de continuar
incrementando, a tasas considerablemente superiores a las del crecimiento
del producto interno bruto, su gasto en educación.
Si bien el aumento en los recursos es una condición
necesaria para elevar la calidad del sistema educativo, no es, por sí
mismo, condición suficiente. En efecto, una mayor disponibilidad de
recursos significa la ampliación de la cobertura educativa, pero no
implica necesariamente el mejoramiento en la calidad de la educación;
incluso, su efecto en la cobertura puede ser Insatisfactorio si los
recursos se vierten a través de un sistema que los utilice
inadecuadamente.
Por ello, es indispensable que el aumento de recursos
previstos para los próximos años, vaya acompañado de la aplicación de
estrategias que tengan efectos favorables en los otros puntos neurálgicos
del sistema educativo. Entre estos, hay dos que con base en la experiencia
de México y otros países, revisten una enorme importancia para la calidad
educativa, y que por tanto deben recibir atención prioritaria. Ellos son
los contenidos y materiales educativos, y la motivación y preparación del
magisterio.
También es de gran importancia rectificar la tendencia
manifiesta en los últimos años a reducir el número de días efectivos de
clases en el año escolar. Como primer paso, a partir del próximo ciclo
escolar se procurará un incremento equivalente por lo menos al diez por
ciento en los días escolares efectivos, lo que puede lograrse evitando
días sin clase distintos a los que fija el calendario escolar oficial.
Pero más recursos, más días efectivos de clase, programas
idóneos, mejores libros de texto y maestros adecuadamente estimulados,
podrían tener efectos imperceptibles en la cobertura y calidad educativa,
si no se dan a través de un sistema que supere los obstáculos e
ineficiencias del centralismo y la burocracia excesiva que aquejan al
sistema educativo nacional. Por eso es importante que la otra línea
fundamental de la estrategia sea la reorganización del sistema educativo.
Por lo anterior, este Acuerdo Nacional entraña, en primer
lugar, el compromiso de reconocer en la educación uno de los campos
decisivos para el porvenir de la Nación, así como reiterar la vigencia del
concepto de educación nacional, labrado en el curso de nuestra historia, y
del ejercicio de las facultades y atribuciones que competen a la
Secretaría de Educación Pública para hacerlo efectivo. Dicho compromiso se
expresa en continuar otorgándole a la educación la más alta prioridad en
la asignación del gasto público. Se asume también el compromiso de
atender, con sustento en una creciente canalización de recursos públicos,
tres líneas fundamentales de estrategia para impartir una educación con
cobertura suficiente y con calidad adecuada: la reorganización del sistema
educativo, la reformulación de contenidos y materiales educativos, y la
revaloración social de la función magisterial.
Este Acuerdo Nacional está inspirado por el propósito
fundamental de elevar la calidad de la educación pública, pero los
programas y acciones que aquí se formulan tendrán también el efecto de
promover y mejorar la calidad de la educación que, con apego a las
disposiciones vigentes, imparten los particulares. En efecto, del Acuerdo
se derivarán planes y programas de estudio tendientes a una mayor calidad
y, a través de mejores escuelas públicas, se establecerán referentes de
una mayor jerarquía y competitividad educativa para la escuela privada.
IV. LA REORGANIZACIÓN DEL SISTEMA EDUCATIVO
·
Federalismo Educativo ·
La nueva Participación
Para llevar a cabo la reorganización del sistema
educativo es indispensable consolidar un auténtico federalismo educativo y
promover una nueva participación social en beneficio de la educación.
Federalismo Educativo
Desde el Constituyente de 1824, y en afinidad con los
postulados del liberalismo, el régimen federal ha sido la organización
política natural de nuestro país para lograr, en la rica diversidad de sus
regiones, la unidad nacional. Esta organización fue ratificada y
enriquecida por la Constitución Política de 1917. En el siglo veinte el
sistema federalista ha sido el medio para conjuntar objetivos, aglutinar
fuerzas y cohesionar labores. En razón de estas virtudes políticas,
recurrimos al federalismo para articular el esfuerzo y la responsabilidad
de cada entidad federativa, de cada municipio y del Gobierno Federal, en
nuestro propósito de alcanzar una educación básica de calidad.
Al igual que en tantos otros aspectos del proceso de
modernización que recientemente hemos emprendido los mexicanos, gobierno y
sociedad buscamos afianzar la plena vigencia del espíritu y la norma
constitucional. La Constitución dispone que el Congreso de la Unión, con
el fin de unificar y coordinar la educación en toda la República, expedirá
las leyes necesarias destinadas a distribuir la función social educativa
entre la Federación, los Estados y los Municipios. En cumplimiento de ese
precepto constitucional, el Congreso de la Unión expidió, entre otras, la
Ley Federal de Educación. En este marco jurídico expresamente se señala
que la prestación de servicios educativos es una de las actividades de la
función educativa en la que hay concurrencia de los Estados y los
Municipios. Consecuentemente se dispone que la Federación podrá celebrar
con los estados y los municipios convenios para coordinar o unificar
dichos servicios. Este Acuerdo Nacional; fortalece la observancia del
régimen legal existente ajustándose a la concurrencia de atribuciones
previstas.
A fin de corregir el centralismo y burocratismo del
sistema educativo, con fundamento en lo dispuesto por la Constitución
General de la República y por la Ley Federal de Educación, el Gobierno
Federal y los gobiernos de las entidades federativas de la República
celebran en esta misma fecha convenios para concretar responsabilidades en
la conducción y operación del sistema de educación básica y de educación
normal. De conformidad con dichos convenios y a partir de ahora,
corresponderá a los gobiernos estatales encargarse de la dirección de los
establecimientos educativos con los que la Secretaría de Educación Pública
ha venido prestando, en cada estado y bajo todas sus modalidades y tipos,
los servicios de educación preescolar, primaria, secundaria y para la
formación de maestros, incluyendo la educación normal, la educación
indígena y los de educación especial.
En consecuencia, el Ejecutivo Federal traspasa y el
respectivo gobierno estatal recibe, los establecimientos escolares con
todos los elementos de carácter técnico y administrativo, derechos y
obligaciones, bienes muebles e inmuebles, con los que la Secretaría de
Educación Pública venía prestando, en el estado respectivo, hasta esta
fecha, los servicios educativos mencionados, así como los recursos
financieros utilizados en su operación.
La transferencia referida no implica de modo alguno la
desatención de la educación pública por parte del Gobierno Federal. El
Ejecutivo Federal vigilará en toda la República el cumplimiento del
Artículo Tercero Constitucional, así como de la Ley Federal de Educación y
sus disposiciones reglamentarias; asegurará el carácter nacional de la
educación y, en general, ejercerá las demás atribuciones que le confieren
los ordenamientos aplicables. Es importante destacar que el carácter
nacional de la educación se asegura principalmente a través de una
normatividad que sea observada y aplicada de manera efectiva en todo el
territorio del país. En tal virtud, el Ejecutivo Federal promoverá y
programará la extensión y las modalidades del sistema educativo nacional,
formulará para toda la República los planes y programas para la educación
preescolar, primaria, secundaria y normal, autorizará el uso de material
educativo para los niveles de educación citados, mantendrá actualizados y
elaborará los libros de texto gratuitos para la educación primaria,
propiciará el desarrollo educativo armónico entre las entidades
federativas, concertará con éstas las acciones necesarias para reducir y
superar disparidades y dará atención prioritaria a aquellas regiones con
importantes rezagos educativos, establecerá procedimientos de evaluación
del sistema educativo nacional, promoverá los servicios educativos que
faciliten a los educadores su formación y constante perfeccionamiento, y
fomentará permanentemente la investigación que permita la innovación
educativa.
La autoridad educativa nacional se fortalecerá ejerciendo
la función compensatoria entre estados y regiones que nuestros
ordenamientos y tradiciones asignan al Gobierno Federal. Así, dicha
autoridad velará por que se destinen recursos relativamente mayores a
aquellas entidades con limitaciones y carencias más acusadas. De igual
modo, la autoridad nacional seguirá diseñando y ejecutando programas
especiales que permitan elevar los niveles educativos en las zonas
desfavorecidas o en aquéllas cuya situación educativa es crítica. Se hará
un esfuerzo significativo en programas que mejoren la eficiencia terminal
de la educación primaria y reduzcan el analfabetismo en las zonas y entre
los grupos de mayor atraso educativo. A fin de ejercer mejor su función
compensatoria, el Gobierno Federal conservará la dirección y operación de
los programas más estrechamente vinculados a ella.
El Ejecutivo Federal se compromete a transferir recursos
suficientes para que cada gobierno estatal se encuentre en condiciones de
elevar la calidad y cobertura del servicio de educación a su cargo, de
hacerse cargo de la dirección de los planteles que recibe, de fortalecer
el sistema educativo de la entidad federativa, y cumplir con los
compromisos que adquiere en este Acuerdo
Nacional. Asimismo, convendrá con aquellos gobiernos
estatales que hasta ahora han aportado recursos modestos a la educación,
en que incrementen su gasto educativo a fin de que guarden una situación
más equitativa respecto a los estados que, teniendo un nivel similar de
desarrollo, ya dedican una proporción más significativa de sus
presupuestos a la educación.
Cada gobierno estatal, por conducto de su dependencia u
organismo competente, sustituirá al titular de la Secretaría de Educación
Pública en las relaciones jurídicas existentes con los trabajadores
adscritos a los planteles y demás servicios que se incorporan al sistema
educativo estatal. Asimismo, los gobiernos estatales, por conducto de su
autoridad competente, reconocerán y proveerán lo necesario para respetar
íntegramente todos los derechos laborales de los trabajadores antes
mencionados. Los gobiernos estatales garantizan que los citados derechos
laborales serán plenamente respetados. Por su parte, el Ejecutivo Federal
queda obligado con la responsabilidad solidaria en los términos de ley. De
igual modo, las prestaciones derivadas del régimen de seguridad social de
los trabajadores que se incorporen a los sistemas educativos estatales,
permanecerán vigentes y no sufrirán modificación alguna en perjuicio de
ellos.
Los gobiernos de los estados reconocen al Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación como el titular de las relaciones
laborales colectivas de los trabajadores de base que prestan sus servicios
en los establecimientos y unidades administrativas que se incorporan al
sistema educativo estatal.
Al convenirse la transferencia aludida, el Gobierno
Federal no se desprende de ninguna de las responsabilidades que, conforme
a la Ley, están a su cargo. Por el contrario, mediante este Acuerdo
Nacional se facilita el cabal cumplimiento de dichas responsabilidades y
quedan establecidas las condiciones para cumplir con otras, así como para
ejercer de mejor manera sus facultades exclusivas. En observancia del
artículo 30 de la Ley Federal de Educación, la Secretaría de Educación
Pública continuará a cargo de la dirección y operación de los planteles de
educación básica y de formación de maestro en el Distrito Federal.
Corresponde, por tanto, a dicha Secretaría ejecutar en el Distrito Federal
las acciones convenidas en este Acuerdo.
En lo que concierne a los estados, no adquieren nuevas
funciones que actualmente no tengan conforme a la Ley. La transferencia
convenida propiciará que realicen actividades de la función educativa que
la Ley señala como concurrentes y que hasta ahora, en algunos casos, no
han realizado por falta de una delimitación precisa de responsabilidades.
Asimismo, será responsabilidad del Gobierno Estatal proponer a la
Secretaría de Educación Pública el diseño de los contenidos regionales y
su adecuada inclusión en los planes de estudio. Los aspectos regionales de
los contenidos educativos deberán asegurar que los estudiantes adquieran
un mejor conocimiento de la historia y geografía, la diversidad ecológica,
las costumbres y tradiciones del estado correspondiente. Al igual que en
el caso del Gobierno Federal, todas las responsabilidades que el
Acuerdo Nacional y los respectivos convenios asignan a
cargo de los estados, tienen fundamento en artículos de la Ley. Al
aprovechar nuestra organización federalista para una plena concurrencia de
los niveles de gobierno en el esfuerzo educativo, se fijan condiciones
para una participación más dinámica y comprometida de los municipios base
de la organización política de la Nación. Con ello se logrará animar un
más amplio concurso comunitario en la escuela, ejercer un control social
más eficaz sobre la calidad de la educación, y responder consensualmente a
los problemas y necesidades mas inmediatos de la escuela. De ahí que, en
los términos de este Acuerdo Nacional, se conviene en involucrar a los
municipios en las tareas educativas del futuro y en promover la creación
de concejos municipales de educación, a fin de que exista un órgano que
apoye y fomente de manera eficaz la educación en cada localidad. Los
gobiernos estatales harán lo conducente para que, cada vez en mayor grado,
los municipios estén directamente encargados de dar mantenimiento y
equipamiento a las escuelas sirviéndose de los recursos que, al efecto,
reciban del gobierno estatal y atendiendo a las recomendaciones de dichos
concejos municipales.
La Nueva Participación.- Un federalismo educativo fortalecido y una apropiada
participación social generarán un nuevo sistema que impulsará
decisivamente la calidad de la educación. La magnitud y la trascendencia
de la obra educativa que reclama el futuro de México entraña la
participación de cuantos intervienen en los procesos educativos: los
maestros, los alumnos, los padres de familia, los directivos escolares y
las autoridades de las distintas esferas de gobierno.
Existe amplia constancia de que es aconsejable propiciar
un mayor equilibrio en la participación de los diversos actores del
quehacer educativo. Cada comunidad, y la sociedad en su conjunto, deben
participar en forma activa y creadora en lo que concierne a la educación
y, particularmente, en el sistema educativo del país. Para lograr este
propósito, es indispensable fortalecer la capacidad de organización y la
participación en la base del sistema -la escuela misma-, de los maestros,
los padres de familia y los alumnos.
Articular una vinculación más estrecha entre el sistema
educativo y la comunidad ofrece indudables ventajas. En primer lugar, la
participación de la comunidad en las tareas educativas permitirá desplegar
la energía social para un decidido enriquecimiento de la educación. En
segundo lugar, eliminará la intermediación burocrática entre todos los
actores del proceso educativo; esto es, redundará en una comunicación más
directa y fluida entre alumno, maestro, escuela y comunidad.
En los términos que fija la Ley Federal de Educación, y
salvaguardando los contenidos y los aspectos técnicos del proceso
educativo, es conveniente estimular la participación individual y
colectiva de los padres de familia. Así podremos lograr mejores resultados
educativos, una mejor comprensión y un respaldo más efectivo de los padres
hacia la labor del maestro y la escuela, la detección y solución de
problemas especiales derivados de la asistencia, aprendizajes atípicos,
problemas de salud, etcétera. Al contribuir más los padres de familia en
el aprendizaje de sus hijos y en algunos asuntos no técnicos de la vida
escolar, se tiende una red social de interés, motivación y participación
propositiva en torno al proceso educativo de los hijos. Esa red redundará
en un mejor aprovechamiento escolar de los alumnos y en el fortalecimiento
del carácter integral de la educación.
Por último, al impulsar la participación social en el
quehacer educativo se propicia una mayor atención de la comunidad en el
correcto funcionamiento de la escuela, sus instalaciones, su mobiliario,
el material didáctico de que disponen sus maestros, y el cumplimiento de
los planes y programas de estudio. De hecho, una mayor cercanía de la
comunidad con la escuela fomenta formas de apoyo horizontal entre las
familias que coadyuva a reducir los índices de reprobación y deserción de
los niños de la propia comunidad, del barrio o del poblado. En este
sentido, una más amplia participación social en la educación generará
niveles más altos de información acerca del quehacer educativo, avivará el
interés familiar y comunitario por el desempeño escolar, y se traducirá en
una verdadera contraloría social no coercitiva, sino persuasiva y
propositiva- de la educación.
En consecuencia, mediante este Acuerdo Nacional se
comprometen las voluntades de los signatarios así como de sus
representados, para fortalecer los ámbitos y niveles de participación de
la comunidad en las labores cotidianas de educación y en la reorganización
del sistema escolar. Este sistema habrá de poseer una estructura que parta
de la escuela, el espacio de interacción cotidiana del maestro, el alumno
y los padres de familia, y se extienda a la comunidad municipal primero,
hacia la entidad federativa después, y por último, al conjunto de la
Federación. La nueva estructura organizativa implica el cumplimiento de
responsabilidades, el uso de recursos, la correspondencia con los niveles
de gobierno emanados del régimen federal, y la creación de figuras
colegiadas -consejos escolares municipales y estatales- en la que estén
representados el maestro, los padres de familia, la comunidad y la
autoridad. Implica también funciones de gestión ante otras autoridades,
colaboración y apoyo. En ningún caso, dichos cuerpos colegiados duplicarán
o invadirán las atribuciones que correspondan a los consejos técnicos que
por Ley deben existir en las escuelas y que serán fortalecidos a partir de
este Acuerdo.
V. REFORMULACIÓN DE LOS CONTENIDOS Y
MATERIALES EDUCATIVOS
Los planes y programas de estudio de los ciclos que
corresponden a la educación básica, tienen ya casi veinte años de haber
entrado en vigor y, durante ese lapso, han sido sometidos sólo a reformas
esporádicas y fragmentarias. Dichos planes y programas fueron resultado de
un esfuerzo muy meritorio y, en muchos aspectos, ciertamente exitoso. Sin
embargo, hoy muestran deficiencias que han sido señaladas por maestros,
padres de familia, miembros de la comunidad científica, la Secretaría de
Educación Pública, así como por los estudios y propuestas del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación.
Para atender la exigencia generalizada de mayor calidad,
es preciso definir con claridad lo que, en el mundo de hoy y ante los
retos del porvenir, constituye una educación básica de calidad, a fin de
formular una política educativa y determinar las acciones del gobierno y
la sociedad que permitan alcanzar nuestros objetivos. En este sentido,
existe un amplio consenso acerca de que es aconsejable concentrar el plan
de estudios de la educación primaria en aquéllos conocimientos
verdaderamente esenciales.
El fundamento de la educación básica está constituido por
la lectura, la escritura y las matemáticas, habilidades que, asimiladas
elemental pero firmemente, permiten seguir aprendiendo durante toda la
vida y dan al hombre los soportes racionales para la reflexión. En un
segundo plano, todo niño debe adquirir un conocimiento suficiente de las
dimensiones naturales y sociales del medio en que habrá de vivir así como
de su persona. En ello, destacan por su importancia, la salud, la
nutrición, la protección del medio ambiente y nociones sobre distintas
formas de trabajo. Asimismo, es preciso que el educando comience a
comprender los principios éticos y las aptitudes que lo preparan para una
participación creativa y constructiva en la sociedad moderna. Esto supone
conocer las características de la identidad nacional y el alcance de los
derechos y obligaciones del individuo, así como una primera información
sobre la organización política y las instituciones del país. Una educación
básica procura, también, un nivel cultural afín a nuestra civilización y a
la historia nacional, y forma la personalidad fundándola en valores como
la honradez, el respeto, la confianza y la solidaridad, que son
indispensables para una convivencia pacífica democrática y productiva.
Estos criterios normarán una reforma integral de los
contenidos y materiales educativos que habrá de traducirse en la
renovación total de programas de estudio y libros de texto para el ciclo
escolar 1993-1994. La implantación de esta reforma culminará hasta
septiembre de 1993 por diversas razones, como por ejemplo que
prácticamente la totalidad de los libros de texto gratuito para el año
lectivo 1992-1993 se hallaban impresos desde inicios del presente año.
En la educación preescolar sí es posible implantar una
reforma casi completa desde el próximo año escolar. De conformidad con los
resultados de un diagnóstico pertinente, de la consulta nacional y las
opiniones del magisterio, se ha diseñado un nuevo programa cuyas
características se pueden resumir en que ofrece una mejor articulación con
los ciclos subsecuentes, toma en cuenta la idiosincrasia del niño
mexicano, considera tanto las necesidades nacionales como las particulares
de cada región y organiza mejor los contenidos para un avance gradual y
sistemático en el conocimiento, y aprovecha la participación de los padres
de familia y la comunidad en la educación. La aplicación del programa
comprende acciones de capacitación en las entidades federativas,
distribución de materiales de apoyo para los niños, maestros, directivos y
padres de familia, y la puesta en marcha de mecanismos de seguimiento y
evaluación de la práctica docente y el desempleo educativo en los jardines
de niños.
En cuanto a la primaria y la secundaria, la mejora de su
calidad no puede esperar a la reforma integral. Existe la urgencia
compartida por gobierno, maestros, padres de familia y la sociedad en su
conjunto, de actuar con celeridad para obtener resultados satisfactorios
lo antes posible. No se trata de ensayar políticas apuradas o de llevar a
cabo acciones precipitadas. Se trata de emprender programas y acciones
que, con realismo y sencillez pero con claridad de objetivos, comiencen a
atender con eficacia aquellos problemas que más obstruyen la calidad de la
educación. La obtención de buenos resultados en tales programas y acciones
permitirá avanzar con rapidez y comprobar la pertinencia de la estrategia
adoptada, redundará en una creciente confianza y será un estímulo para una
mayor participación social. Los programas de aplicación inmediata se han
denominado Programas Emergentes que, en ejercicio de sus facultades
normativas nacionales, serán diseñados y coordinados por la Secretaría de
Educación Pública para ser aplicados por los gobiernos estatales. Con esto
se dará un ímpetu inicial al propósito de fortalecer el nuevo federalismo
educativo.
Para la primaria, se aplicará un Programa Emergente de
Reformulación de Contenidos y Materiales Educativos, cuyos objetivos
específicos son: (1) Fortalecer en los seis grados el aprendizaje y el
ejercicio asiduo de la lectura, la escritura y la expresión oral. Se hará
énfasis en los usos del lenguaje y la lectura y se abandonará el enfoque
de la lingüística estructural, vigente desde principios de los años
setenta. (2) Reforzar a lo largo del ciclo el aprendizaje de las
matemáticas, subrayando el desarrollo de la capacidad para relacionar y
calcular las cantidades con precisión, y fortalecer el conocimiento de la
geometría y la habilidad para plantear claramente problemas y resolverlos.
En la enseñanza de la materia se desechará el enfoque de la lógica
matemática, también introducido hace casi 20 años. (3) Restablecer en la
primaria el estudio sistemático de la historia, la geografía y el civismo,
en lugar del área de ciencias sociales. (4) Reforzar el aprendizaje de
aquellos contenidos relacionados con el cuidado y la salud del alumno, y
acentuar una formación que inculque la protección del medio ambiente y los
recursos naturales.
Al no ser posible en el corto plazo la sustitución
generalizada de los libros de texto ya producidos, la estrategia para
cumplir los objetivos señalados consistirá en canalizar la mayor parte del
esfuerzo hacia la información y orientación de los maestros. La Secretaría
de Educación Pública producirá y distribuirá por conducto de los gobiernos
estatales, guías de trabajo para cada una de las materias y grados a que
se refiere este Programa Emergente. El propósito de estas guías es sugerir
al maestro una selección de temas de enseñanza que subraye los contenidos
básicos, secuencias temáticas más adecuadas y, en algunos casos, la
supresión de cuestiones que se juzgan poco pertinentes o que rebasan el
nivel de desarrollo de los niños. Esta estrategia se realizará utilizando
los actuales libros de texto gratuito que se distribuirán a los niños como
se ha venido haciendo, pero que serán empleados con un manejo y una
selección temática diferentes. Junto con esa propuesta temática, se
presentarán al maestro sugerencias de actividades y estrategias didácticas
que diversifiquen sus posibilidades en relación con los temas más
importantes. Estas guías no serán un conjunto de instrucciones rígidas,
uniformes y exhaustivas, pues está demostrado que ese tipo de material es
inconveniente y poco útil. Las guías pretenden orientar y sugerir, en el
marco de lineamientos claros, y cada maestro las adaptará a su estilo de
trabajo y a las condiciones de sus alumnos y de su escuela. Además, la
Secretaría de Educación Pública entregará a los maestros, por conducto de
las autoridades locales, libros y otros materiales de la más alta calidad
que amplíen su información sobre cuestiones básicas, en especial las que
tienen ahora un mayor peso o un nuevo enfoque en el plan de estudios.
En el caso de la historia, se ha estimado conveniente
subsanar el insuficiente conocimiento de historia nacional de los alumnos,
impartiendo durante el próximo año lectivo cursos de historia de México
para los grados 4o., 5o. y 6o. Por tanto, se ha considerado indispensable
preparar y distribuir, ya para el año escolar 1992-1993, dos nuevos libros
de Historia de México, uno para el 4o. grado y otro para los grados 5o. y
6o., en virtud de que los libros de texto de ciencias sociales hasta ahora
vigentes son inadecuados para el logro de los propósitos que se procuran.
Para la redacción de estos libros se ha obtenido la colaboración de
distinguidos historiadores del país quienes, junto con un equipo de
maestros y diseñadores, trabajan en una obra de alta calidad científica,
pedagógica y editorial. Esta iniciativa exigirá la edición y distribución
gratuita de seis millones y medio de volúmenes adicionales.
En el marco de este Acuerdo, es muy satisfactorio
informar que el Presidente de la República ha instruido a la Secretaría de
Educación Pública para que declare al ciclo escolar 1992-1993, Año para el
Estudio de la Historia de México.
El Programa Emergente de Reformulación de Contenidos y
Materiales Educativos confirmará la vigencia social y educativa del libro
de texto gratuito para la educación primaria. Además, en colaboración con
los gobiernos de las entidades federativas se realizará un esfuerzo
especial para mejorar la oportunidad y eficiencia con que se distribuyen
los libros de texto gratuito a las escuelas.
En lo que se refiere al ciclo de la secundaria, y en
respuesta al amplio consenso de maestros, especialistas y padres de
familia, a partir del próximo año escolar y comenzando con el primero de
secundaria, se reimplantará en todas las escuelas del país el programa por
asignaturas, sustituyendo al programa por áreas establecido hace casi dos
décadas. Se reforzará marcadamente la enseñanza de la lengua española y
las matemáticas, aumentando a cinco horas semanales la impartición de
clases de ambas materias en vez de las tres horas, hasta hace poco
previstas. En la secundaria también se restablecerá el estudio sistemático
de la historia, tanto universal como de México, la geografía y el civismo.
Conviene precisar que en respaldo a esta reforma, la industria editorial
elabora ya los libros de texto, basados en el nuevo programa diseñado para
este ciclo.
VI. REVALORACIÓN DE LA FUNCIÓN MAGISTERIAL.
·
Formación del Maestro
·
Actualización, Capacitación y Superación del Magisterio en Ejercicio ·
Salario Profesional ·
Vivienda · La
Carrera Magisterial · El
Nuevo Aprecio Social hacia el Maestro
El protagonista de la
transformación educativa de México debe ser el maestro. Es el maestro
quien transmite los conocimientos, fomenta la curiosidad intelectual y
debe ser ejemplo de superación personal. Es él quien mejor conoce las
virtudes y debilidades del sistema educativo. Sin su compromiso decidido,
cualquier intento de reforma se vería frustrado. Por ello, uno de los
objetivos centrales de la transformación educativa es revalorar la función
del maestro.
El maestro debe ser uno de los principales beneficiarios
del nuevo federalismo educativo y la nueva participación social en la
educación. La revaloración de la función magisterial comprende seis
aspectos principales: la formación del maestro, su actualización, el
salario profesional, su vivienda, la carrera magisterial y el aprecio
social por su trabajo.
Formación del Maestro.- La reorganización del sistema educativo permitirá a los
maestros una mayor vinculación con la comunidad, con la escuela y con los
alumnos. En virtud de que, en los términos de este Acuerdo Nacional, todos
los establecimientos dedicados a la formación magisterial pasan a ser de
jurisdicción estatal, los gobiernos de las entidades federativas asumirán
la responsabilidad de integrar un sistema, por cada estado, para la
formación del maestro. En uso de sus atribuciones en materia de
normatividad, el Gobierno Federal expedirá los lineamientos conducentes.
De este modo, en cada entidad federativa se establecerá un sistema estatal
para la formación del maestro que articule esfuerzos y experiencias en los
ámbitos de formación inicial, actualización, capacitación, superación e
investigación. En este sentido, la integración de este sistema fortalecerá
los recursos educativos que se destinan a la formación del magisterio, en
particular, la dotación de material y equipo -hasta ahora, sumamente
escaso- y la disponibilidad de mayor atención del personal docente. Así,
habrán de mejorarse bibliotecas, laboratorios e instalaciones para
observación y prácticas.
En el caso de la formación profesional inicial, se
diseñará un modelo con un tronco básico general y opciones orientadas a la
práctica preescolar, primaria y secundaria. De esta manera, el maestro
tendrá las bases pedagógicas suficientes para ser flexible y apto ante los
cambios de su mercado de trabajo y, a la vez, capaz de adquirir la
profundización necesaria en el área de su interés principal. Asimismo,
habrá una reforma curricular a fin de evitar la enorme dispersión de los
actuales planes de estudio y, en cambio, capacitar al maestro en el
dominio de los contenidos básicos. Con ello se orientará a los maestros
hacia el aprendizaje continuo e independiente y hacia una intensa
observación y práctica en el salón de clase. En un plazo razonable, y al
cabo de un proceso en el que participe el magisterio nacional, el Gobierno
Federal expedirá los lineamientos necesarios para reformar la educación
normal del país. Dicha reforma deberá comprender la simplificación de los
requisitos y la reducción de plazos de estudio para la carrera normal.
Actualización, Capacitación y
Superación del Magisterio en Ejercicio.- Es preciso llevar a cabo un esfuerzo especial para
motivar al maestro a lograr una actualización permanente y dotarlo de las
condiciones adecuadas que requiere su importante actividad. En virtud de que apremia la actualización de
conocimientos del magisterio nacional, se conviene el establecimiento de
un Programa Emergente de Actualización del Maestro con miras a fortalecer,
en el corto plazo, los conocimientos de los maestros y de coadyuvar así a
que desempeñen mejor su función. El objetivo es que antes del próximo
ciclo escolar se despliegue un esfuerzo extraordinario para fortalecer su
formación. El Gobierno Federal otorgará los lineamientos, materiales, así
como el apoyo presupuestal y logístico, para que los gobiernos de los
estados emprendan programas emergentes de actualización en sus entidades
federativas.
El Programa Emergente de Actualización combinará la
educación a distancia, el aprendizaje en cursos, sesiones colectivas de
estudio e intercambio de puntos de vista, y el trabajo individual de los
maestros. Una vez elaborados los materiales correspondientes, a partir del
mes de agosto, y en forma escalonada, se impartirán cursos de carácter
intensivo destinados tanto a maestros como a directores de escuela y
supervisores. En los cursos se utilizarán las guías, los libros y otros
materiales correspondientes al Programa Emergente de Reformulación de
Contenidos y Materiales Educativos. Así, el objetivo general de estos
cursos será transmitir un conocimiento inicial, suficiente y sólido sobre
la reformulación de contenidos y materiales para la educación básica. A
partir de esta primera fase, se proseguirá la actualización a través de
actividades de concentración, pero, en especial, mediante actividades en
los propios planteles y zonas escolares.
El núcleo de la actualización emergente se ubicará en los
consejos técnicos de cada escuela e involucrará a los jefes de sector, los
inspectores, los directores de las escuelas, los Consejos Técnicos
Estatales de la Educación y los consejos técnicos de sector y de zona.
Los cursos en el seno de los consejos técnicos de cada
escuela serán complementados con cursos por televisión que familiaricen a
directivos y maestros con los programas emergentes. Para ello, se pondrá
en operación un sistema de transmisión por televisión, vía satélite, con
una red de varios centenares de sedes locales, equipadas para la recepción
y grabación de video y radio. Los gobiernos de los estados, con el apoyo
económico y logístico federal, habilitarán un cierto número de planteles
con antenas parabólicas y aulas con monitores para la recepción de una
nueva señal de televisión de la Secretaría de Educación Pública.
Salario Profesional.- Desde el 1o. de diciembre de 1988 y hasta antes del
pasado Día del Maestro, los salarios del magisterio habían recibido
importantes incrementos que significaron para el maestro comenzar a
recuperar su poder adquisitivo. Aun tomando en consideración que el
esfuerzo del pueblo y gobierno de México ha sido enorme, es preciso
admitir que lo obtenido es todavía insuficiente para remunerar y motivar
adecuadamente a los maestros. En consecuencia, el Gobierno Federal y los
gobiernos estatales convienen en continuar esforzándose para mejorar las
percepciones del magisterio. El 15 de mayo pasado, como es habitual en esa
fecha, el Gobierno Federal acordó con el SNTE el otorgamiento de un
aumento adicional. Con ese importante incremento, se alcanza el intervalo
de entre tres y cuatro salarios mínimos, señalado por la propia
organización gremial como salario profesional. Con este nuevo esfuerzo
-que hace que en la actual Administración se haya acumulado un incremento
muy sustancial- el salario de la plaza inicial, que es el más bajo del
escalafón docente y que en diciembre de 1988 equivalía a 1.5 salarios
mínimos, superará el equivalente a tres salarios mínimos, y la mayoría de
los maestros estará percibiendo un equivalente superior a 3.5 veces el
salario mínimo general del país.
Vivienda.- De otra parte, a fin de complementar el salario
profesional y contribuir a una mejora importante en los niveles de vida de
los maestros, se integrará un programa especial de fomento a la vivienda
del magisterio en el que se aprovecharán los mecanismos institucionales de
apoyo a la construcción de vivienda y las nuevas oportunidades de
financiamiento a que dará lugar el Sistema de Ahorro para el Retiro. Este
programa ofrecerá opciones de construcción y crédito, conjuntará los
esfuerzos de los diversos organismos de vivienda de la Federación y
contará con la participación de los gobiernos estatales y municipales, así
como de la iniciativa privada.
La Carrera Magisterial.- A fin de dar un impulso decidido al arraigo y motivación
del maestro, y respuesta a la demanda del SNTE, el Gobierno Federal y los
gobiernos estatales adoptarán una medida de especial trascendencia: la
creación de la carrera magisterial. La carrera magisterial dará respuesta a dos necesidades
de la actividad docente: estimular la calidad de la educación y establecer
un medio claro de mejoramiento profesional, material y de la condición
social del maestro. De esta forma, se acuerda el establecimiento de un
mecanismo de promoción horizontal para el personal docente frente a grupo
que enseña en los ciclos de la educación básica. Su propósito consiste en
que esos maestros puedan acceder, dentro de la misma función, a niveles
salariales superiores con base en su preparación académica, la atención a
los cursos de actualización, su desempeño profesional, y su antigüedad en
el servicio y en los niveles de la propia carrera magisterial.
El Nuevo Aprecio Social hacia el
Maestro.- Un sistema educativo de calidad sólo se consolidará
creando una nueva institucionalidad que enaltezca el ejercicio y la
vocación magisterial. A su vez, una educación de calidad contribuye a
valorar mejor la tarea del maestro. El Gobierno Federal y los gobiernos
estatales procurarán el reconocimiento nacional al maestro mexicano,
instituyendo honores, premios, distinciones y estímulos económicos a su
figura y su labor. El Gobierno Federal, los gobiernos de las entidades
federativas, las autoridades municipales y la sociedad en su conjunto
seguirán realizando un gran esfuerzo para garantizar que el maestro
mexicano disponga de las condiciones materiales que exige el eficaz
desempeño de su actividad. El fortalecimiento del federalismo educativo
permitirá la adopción de mecanismos complementarios para estimular y
premiar al maestro.
Asistimos a un momento decisivo de nuestra historia en el
que el cambio es el signo del tiempo. Los mexicanos hemos decidido
modernizar nuestro país. La transformación educativa se inscribe en esa
estrategia. Con ella daremos respuesta a las necesidades del futuro con el
ritmo que demanda el mundo contemporáneo, y aseguraremos una modernización
que fortalezca nuestra identidad nacional en el marco de una creciente
prosperidad general.
Ciudad de México, D. F., a los 18 días del mes de mayo de
1992.- Testigo de honor. El Presidente Constitucional de los Estados
Unidos Mexicanos, Carlos Salinas de Gortari.- Rúbrica.- Por el Ejecutivo
Federal. El Secretario de Educación Pública, Ernesto Zedillo Ponce de
León.- Rúbrica.- Por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación. La Secretaria General del Comité Ejecutivo Nacional, Profra.
Elba Esther Gordillo Morales.- Rúbrica.- Por los Gobiernos de los Estados.
El Gobernador del Estado Libre y Soberano de Aguascalientes, Miguel Angel
Barberena Vega.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de
Baja California, Ernesto Ruffo Appel.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado
Libre y Soberano de Baja California Sur, Víctor Manuel Liceaga Ruibal.-
Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de Campeche, Jorge
Salomón Azar García.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano
de Coahuila, Eliseo Mendoza Berrueto.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado
Libre y Soberano de Colima, Carlos de la Madrid Virgen.- Rúbrica.- El
Gobernador del Estado Libre y Soberano de Chiapas, J. Patrocinio González
Garrido.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de
Chihuahua, Fernando Baeza Meléndez.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado
Libre y Soberano de Durango, José Ramírez Gamero.- Rúbrica.- El Gobernador
del Estado Libre y Soberano de Guanajuato, Carlos Medina Plascencia.-
Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de Guerrero, José
Francisco Ruiz Massieu.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y
Soberano de Hidalgo, Adolfo Lugo Verduzco.- Rúbrica.- El Gobernador del
Estado Libre y Soberano de Jalisco, Carlos Rivera Aceves.- Rúbrica.- El
Gobernador del Estado Libre y Soberano de México, Ignacio Pichardo
Pagaza.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de Michoacán,
Genovevo Figueroa Zamudio.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y
Soberano de Morelos, Antonio Riva Palacio López.- Rúbrica.- El Gobernador
del Estado Libre y Soberano de Nayarit, Celso Humberto Delgado Ramírez.-
Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de Nuevo León,
Sócrates Rizzo García.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y
Soberano de Oaxaca, Heladio Ramírez López.- Rúbrica.- El Gobernador del
Estado Libre y Soberano de Puebla, Mariano Piña Olaya.- Rúbrica.- El
Gobernador del Estado Libre y Soberano de Querétaro, Enrique Burgos
García.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de Quintana
Roo, Miguel Borge Martín.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y
Soberano de San Luis Potosí, Gonzalo Martínez Corbalá.- Rúbrica.- El
Gobernador del Estado Libre y Soberano de Sinaloa, Francisco Labastida
Ochoa.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de Sonora,
Manlio F. Beltrones Rivera.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y
Soberano de Tabasco, Manuel Gurría Ordoñez.- Rúbrica.- El Gobernador del
Estado Libre y Soberano de Tamaulipas, Américo Villarreal Guerra.-
Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de Tlaxcala, Samuel
Quiroz de la Vega.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado Libre y Soberano de
Veracruz, Dante Delgado Rannauro.- Rúbrica.- El Gobernador del Estado
Libre y Soberano de Yucatán, Dulce María Sauri Riancho.- Rúbrica.- El
Gobernador del Estado Libre y Soberano de Zacatecas, Pedro de León
Sánchez.- Rúbrica. |